Opinión: ¿Y ahora qué?

Columna de opinión de la licenciada Alexandra Lúgaro

Por Alexandra Lúgaro

Comenzó el martes y ya desde tempranas horas de la madrugada los cibernautas leían las primeras 11 páginas de cerca de 900 de un chat en el que figuraba el Gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, junto a múltiples allegados de su equipo político y de comunicaciones. En dichas páginas, quedaba evidenciado cómo el Gobernador y sus secuaces se burlaban del Presidente del Senado, programaban viajes de vacaciones disfrazados como “oficiales”, fronteaban con el poder que tenían de activar a sus fotutos para votar en encuestas y feminizaban a sus opositores varones, como macharranes que son.

Llegó el miércoles y gran parte del País amanecía con las pantallas de sus celulares llenas de titulares que anunciaban el arresto de la ex secretaria del Departamento de Educación, la ex directora de la Administración de Seguros de Salud de Puerto Rico, el presidente de BDO y otros funcionarios. Todos, alegadamente implicados en esquemas de corrupción dirigidos a defraudar a las agencias que proveen nuestros dos servicios más esenciales: la salud y la educación.

Jueves, no son ni las 9 de la mañana y ya el Pueblo tiene en su poder 7 páginas más del infame chat. Esta vez, el Gobernador, con el piquete y la voluntad que en persona no tiene, vociferaba contra la Junta; mientras que junto a su cartel de Telegram se burlaban de protestas ciudadanas, le llamaban gata a Natalie Jaresko y pedián “caerle encima a esa pu..”, refiriéndose a Melissa Mark Viverito.

10:30 am, el Movimiento Victoria Ciudadana exige la renucia del Gobernador, anuncia que iniciará un proceso de residenciamiento y radica 2 proyectos a través de su portavoz, el Representante Manuel Natal. El primero, para crear una comisión ciudadana que audite las transacciones gubernamentales e investigué posibles actos ilícitos. El segundo, para otorgarle al pueblo puertorriqueño, el derecho constitucional a revocar el mandato del Gobernador mediante un referéndum.

Hoy es viernes, ¿y ahora qué? ¡Pongan la acción donde ponen la palabra! La bola está en su cancha.

 

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