Opinión: Mortalidad materna

Lea la opinión de Lara Mercado

Por Lara Mercado

En 2017, me convertí en madre. Fue una decisión muy pensada y planificada que me ha permitido ver crecer y llevar de la mano a una pequeña persona que, por gran parte de su vida, ha dependido casi totalmente de otros. Como es natural, con el paso del tiempo y su desarrollo saludable, será alguien totalmente autosuficiente en un abrir y cerrar de ojos. Les cuento que es hermoso, pero agotador. La responsabilidad de traer a otra persona al mundo trae consigo consecuencias físicas, emocionales y económicas, entre otras, por lo que debe ser siempre una decisión personal pensada y, más importante aún, deseada.

Esta semana, la organización Obstetricia y Ginecología de Puerto Rico (PROGyn por sus siglas en inglés) anunció la creación de una aplicación móvil enfocada en “ofrecer educación en salud a las mujeres en gestión o en planes de estarlo”, según recogió una reseña de este medio. La razón de la iniciativa de PROGyn para lanzar esta herramienta para las madres recae en la tasa de mortalidad materna en la isla. El mismo año que yo traje al mundo a mi hija, 10 mujeres murieron en Puerto Rico por complicaciones relacionadas con el embarazo o el proceso de parto. En 2015, hubo 17 de estos casos, mientras que en 2016 hubo 11. Estas cifras, además, representan otros riesgos de salud para los recién nacidos, ya que, según estadísticas, los hijos que pierden a sus madres en el proceso del parto tienen “15 veces más riesgo de fallecer antes de los dos años”.

Estados Unidos, referente obligatorio nuestro, es el país desarrollado con mayor tasa de mortalidad materna, con unos 26.4 casos por cada 100,000 partos según la Organización Mundial de la Salud. Esto contrasta grandemente con las cifras de los otros países desarrollados que fluctúan entre 3.8 muertes en Finlandia y 9.2 en el Reino Unido. Y las estadísticas muestran que estos números están en aumento, principalmente para las minorías. Un caso reciente y famoso que ha sido traído a la discusión pública fue el de Serena Williams, quien en 2017 tuvo serias complicaciones que casi le cuestan la vida luego de traer al mundo a su hija Olympia.

En momentos en que en Puerto Rico y Estados Unidos algunos se esmeran por limitar los derechos de las mujeres a tomar decisiones de salud sobre nuestros propios cuerpos, el Estado debe invertir recursos y fomentar política pública que promueva mayor acceso a información, estadísticas y cuidado adecuado para que las mujeres puedan tomar desiciones informadas sobre la maternidad y su salud.

Aplaudo la iniciativa de PROGyn y, como cierre de este mes de las madres, felicito a todas las que contra todos los desafíos que representa la maternidad deciden aceptar el reto. Pero también mi abrazo y admiración a las que en contra de su voluntad o desprovistas de información o recursos traen al mundo nueva vida, y a las que, en el proceso, dejaron de estar entre nosotras.

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