Se recicla poco y la mitad vuelve al vertedero

Puerto Rico exporta más del 90 % de su material reciclable a China, donde establecieron nuevas restricciones que ponen en jaque al país

Por María de los Milagros Colón

Las cajas de pizza no van en el compartimiento de reciclaje ni las bolsas plásticas ni el vidrio ni el styrofoam, ni la caja de cereal que antes sí podías reciclar. Materiales como estos provocan que entre 20 % y 50 % de lo que se intenta reciclar termine en los ya saturados vertederos.

Así lo ha constatado la empresa ConWaste en sus plantas de reciclaje. “Todo el depositante aquí se le está haciendo unas muestras, y estamos determinando qué porcentaje de contaminación tienen. Hay unos que fluctúan entre los 20 % y el 30 %, pero hay cargas que tienen hasta la mitad que no sirve”, explicó Maribelle Marrero, vicepresidenta de la empresa.

Con limitadas excepciones, Puerto Rico exporta a China más del 90 % de su material reciclado. Pero el país asiático estableció en 2018 nuevas restricciones de calidad y ahora rechazan productos que no sean 99.5 % puros o que estén contaminados.

El resultado es que ahora se recoge menos material, los programas de reciclaje municipales se han afectado, miembros de la industria han experimentado un alza en los costos de operaciones y se les ha pedido un esfuerzo extra a los ciudadanos, exhortando a enjuagar y secar los materiales, así como quitar las tapas y etiquetas y ser más cuidadosos con el material que envían. Cualquier contaminante provocará que sea “rechazado” o acumulado en la basura.

Los cambios representan un gran reto para el país. Según los datos más actualizados —del 2013-— solo se recicla 9.66 % de los desechos en Puerto Rico, muy lejos de la tasa de 35 % que se fijó en la Ley para la Reducción y el Reciclaje de Desperdicios Sólidos.

“Esto lo que hace es que disloca a nivel mundial, porque no es una situación que se da solo en Puerto Rico, donde básicamente se creó una dependencia de enviar estos materiales a China. Ahora, cuando China deja de recibir todos estos materiales por los requerimientos de calidad, empiezan a desviar a Tailandia y otros lugares, que no se utilizaban tanto, pero al ser tan alto el volumen de lo que está llegando, ellos también incrementan sus criterios de calidad y así sucesivamente”, explicó Antonio Ríos, director de la División de Mercado, Reciclaje y Educación del Departamento de Recursos Naturales (DRNA), antes Autoridad de Desperdicios Sólidos.

Según Ríos, se espera que en dos meses puedan tener datos más actualizados. Por otra parte, el DRNA no ha iniciado un estudio de caracterización de desperdicios que financiará la Agencia Federal para la protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés).

Golpe en los pueblos

Los municipios ya han sentido el impacto. Guaynabo, por ejemplo, llegó a tener tasas de reciclaje de 45 %. En diciembre de 2018, cerraron con un 21 %, según el ingeniero Alberto Morales, director de Reciclaje y Ornato del municipio.

Para Morales, el golpe también es económico porque les resulta más económico reciclar que enviar los desechos directamente al vertedero, con una diferencia de $7 la tonelada.

“Necesitamos la cooperación del ciudadano, porque no es tan solo el Gobierno el que se tiene que encargar de esto”, expresó el ingeniero.

En el caso de Comerío, la tasa se redujo de un 60 % a un 10 %. En 2003, el municipio recibió el Environmental Quality Award, otorgado por la EPA precisamente por los éxitos programa reciclaje.

Según Ríos, tres municipios no cuentan con coordinadores o directores de reciclaje: San Juan, Mayagüez y Vega Alta. La ley también exige que cada pueblo tenga uno.

Lo que no puedes reciclar

Aunque el material reciclable puede variar de acuerdo con la empresa que atiende cada municipio, hay algunos productos que, en general, no deben llegar a una planta de reciclaje.

Uno de los mayores problemas son las bolsas plásticas, no solo porque no son reciclables, sino también porque sirven para esconder basura.

“Tenemos que continuar con la gestión de que, aun cuando coloque el material en una bolsa, abra la bolsa y lo coloquen sin ella dentro del camión o en la carga donde sea, o en el contenedor. La bolsa es un problema grande de contaminación, y otros materiales, como cables, ganchos de ropa”, explicó Marrero.

En general, tampoco se procesan plásticos que no sean tipos 1 y 2 (botellas) ni vidrios. No existe un mercado para otros tipos de plástico, y en el caso de los vidrios solo hay una planta que los procesa en San Sebastián: Comercial Latino.

Uno de los cambios más contundentes fue el cartón. Antes se aceptaba el liso con impresos, como las cajas de cereal, y ahora solo se recoge cartón corrugado.

El impacto en la industria

“Antes nos hacíamos de la vista larga y llegaba el material y lo echábamos a rechazo. Pero ahora nos cuesta tanto limpiarlo que hay que decir, desde la fuente: ‘Déjalo allá, llévalo a la basura’”, dijo Marrero.

Para ConWaste, los cambios se han traducido a un aumento en costos de entre $3,000 y $5,000. Además, hace más lento el procesamiento en las plantas. La empresa ya adiestra a los municipios a los que sirve y prepara una campaña educativa para la ciudadanía.

Área de oportunidad

En Puerto Rico, no se cierra el ciclo. Es decir, no se crean productos del material reciclado, excepto escasos ejemplos, como en vidrio y composta. Solo se recoge, transporta, embala y exporta, creando un alto nivel de dependencia en el mercado global.

Pero a juicio de Ríos, director de lo que fue ADS, este representa un momento para desarrollar la industria.

“Lo que queremos promover es que vengan personas o inversionistas puertorriqueños que quieran establecer mercados o negocios que estén relacionados con el desarrollo de empresas de reciclaje”, dijo en relación con un foro que celebrarán el 30 de abril: Puerto Rico Is Open for Green Business.

Llamado a la acción

La directora ejecutiva de la organización Basura Cero, Mónica Pérez Nevárez, reconoce que el panorama se impone retador, ya con 3.8 millones de toneladas de basura al año, lo que se traduce a cerca de 5.5 libras por persona, por día. Pero está convencida de que se puede combatir con educación y algo de sentido común.

“No uses cosas de un solo uso, trata de comprar cosas locales que no vengan empacadas, ten siempre un vaso y cubiertos reusables. Estamos apoyando legislación para que se prohíba el foam, llamen a los legisladores”, sugirió.

Pendientes esta tarde al programa de televisión Jugando pelota dura, en Univision, para ver el reportaje completo.

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