Opinión: #8M

Lea la opinión de Renata Beca

Por Renata Beca

En la mañana de hoy nos levantaremos con imágenes de mareas violetas alrededor del mundo. Para los que no están al tanto, hoy se celebra el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, una celebración a nivel mundial. Aunque hay versiones distintas sobre cómo y por qué se escoge la fecha del 8 de marzo para conmemorar este día, la historia  se puede retrotraer a un suceso funesto que ocurrió el 25 de marzo de 1911. Ese día, 146 mujeres trabajadoras fallecieron en medio de un incendio en la fábrica de textiles Triangle Shirtwaist en Nueva York. Muchas fallecieron por el fuego en sí, mientras que otras perdieron la vida cuando saltaron hacia fuera del edificio, intentando huir. Este evento, avivó la lucha de las mujeres que ya se estaba dando para esa época, y se levantaron reclamos legítimos de equidad salarial y mejores condiciones de trabajo. Desde ese entonces se relaciona el #8M con este trágico fuego.

Han pasado 108 años desde ese fatídico día y los reclamos de las trabajadoras de aquella época siguen más vivos que nunca. Es pleno 2019 y las mujeres tenemos que seguir reclamando igualdad salarial y trabajos dignos y justos. Esto frustra a cualquiera y me incluyo. ¿Cómo es posible que haya pasado todo este tiempo y tengamos que seguir tirándonos a la calle a pedir lo mismo? Peor aún, en un estudio del 2017 el World Economic Forum estimó que tomará 100 años para lograr la equidad total entre hombres y mujeres. Es decir, si usted está leyendo esto, no lo verá pasar.

Entre todas las noticias que leemos a diario sobre violencia de género, abuso sexual y discriminación por razón de género, es lógico pensar que, en vez de avanzar, vamos para atrás. No obstante, es importante recordar que sí hemos logrado importantes hitos en estos pasados cien años. Se logró el derecho al voto de las mujeres a nivel mundial. En la gran mayoría de los países, las mujeres pueden poseer propiedad, pueden divorciarse, tener hijos solas, entre otros tantos logros. Así es que, pensando en ello, me repito constantemente que los cambios sociales se tardan en llegar, pero llegan, y que, por ello, hay que luchar sin parar.

En el pasado año que llevo participando del podcast Puestas Pa’l Problema, junto con la Lcda. Paola Medina Prieto, intentamos semana tras semana abordar asuntos que nos afectan como mujeres y avanzar la lucha por la equidad. Pero hay días que siento que le hablo al viento, que es tan complicado lograr un cambio que mejor me quedo en mi casa viendo Netflix y sin el estrés de tener que estar grabando/organizando/estudiando. Sin embargo, hay días que brillan rayitos de esperanza que me indican que vamos por el camino correcto. Y no somos las únicas. Hay un grupo nutrido de mujeres puertorriqueñas que todos los días se están levantando y haciendo de sus proyectos de vida la lucha feminista. Y está dando frutos. Por ejemplo, en esta semana, he observado cómo varios medios tradicionales están hablando en contra de la violencia de género y a favor de los derechos reproductivos de las mujeres, algo que hace tan solo un par de años eran temas relegados y hasta tabúes. Así es que ahí hay prueba de que el cambio siempre llega.

Hoy viernes 8 de marzo, invito a todos mis lectores a que se unan a la lucha por el cambio y la igualdad. Sigan de cerca las actividades y marchas que se estarán dando en Puerto Rico y a nivel mundial. Presten atención a los reclamos de nosotras las mujeres y, por favor, no nos regalen flores ni nos dediquen canciones, mejor vístanse de violeta y apoyen las manifestaciones.

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