Agricultura planta las bases para la industria del cáñamo

La agencia estatal ya trabaja en el desarrollo de un proyecto que será presentado al Gobierno federal en verano y se espera en diciembre poder emitir las primeras licencias para el cultivo

Por David Cordero

Tras la aprobación de una nueva Ley Agrícola Federal, el secretario del Departamento de Agricultura (DA), Carlos Flores Ortega, anunció la creación mediante orden administrativa de la Oficina para el Licenciamiento e Inspección del Cáñamo en Puerto Rico, con el fin de desarrollar, promocionar y fiscalizar esa industria en Puerto Rico.

“Esta oficina será la responsable de redactar el proyecto que evaluará el secretario del Departamento de Agricultura Federal, Sonny Perdue, para desarrollar la industria del cáñamo en la isla e implementar un nuevo reglamento a tenor con las leyes estatales y federales”, sostuvo Flores Ortega, en entrevista exclusiva con Metro.

Dicho proyecto a nivel estatal, explicó el funcionario, debe estar listo para someterse al Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, en inglés) en el mes de junio. Esa encomienda la tiene a cargo el agrónomo Irving Rodríguez, designado director de la Oficina recién creada.

El Farm Bill 2018, aprobado en el Congreso el 12 de diciembre de 2018, permite que los estados y territorios de los Estados Unidos desarrollen proyectos industriales especializados en cáñamo, también conocido como hemp. Rodríguez sostuvo que en un escenario sin contratiempos, las primeras licencias para cultivos podrían otorgarse en diciembre, aunque sería durante el año próximo cuando realmente se vería el movimiento en ese sentido.

Del cáñamo —explicaron ambos— se pueden elaborar ropa, comida, bloques de construcción, muebles, aceite nutritivo, cordones resistentes, papel, forraje para animales, biomasa para calefacción, jabón, champú, sacos aislantes, plásticos, pinturas, barnices, combustibles, lubricantes, geotextiles, piezas de autos, entre otros productos.

“Hablamos de una industria con el potencial de tener el mayor impacto que la agricultura de Puerto Rico haya experimentado durante los últimos años. Solo en Estados Unidos, el cáñamo y sus derivados generan una economía que se aproxima a los $581 millones”, explicó Flores Ortega, sobre el desarrollo local del hemp que agregó, cuenta con el respaldo del gobernador, Ricardo Rosselló Nevares.

Según el agrónomo Rodríguez, profesor del Servicio de Extensión Agrícola en Mayagüez y quien se desempeñaba como ayudante especial del secretario, la industria del cáñamo en Puerto Rico podría generar entre $100 y $150 millones directos al fisco estatal, un estimado que solo contempla el dinero que se podría generar a través de los procesos de licenciamiento, inspección y registro. El efecto, sin embargo, sería “multiplicador” en la economía local.

En Puerto Rico, hay altas probabilidades de que las primeras cosechas de cáñamo se utilicen para la extracción de CBD, cannabinoide con un beneficio medicinal y terapéutico significativo. La razón: se trata de una de las vías más lucrativas. “Una cuerda te puede producir 3.4 kilos de CBD y el kilo de CBD se vende en 5 mil dólares”, argumentó Rodríguez. El aceite, los materiales de construcción de vivienda, bolsas biodegradables y sustitutos del plástico, también tienen muchas probabilidades de desarrollo.

Una ventaja adicional al comparar la industria de la isla con los proyectos en el territorio continental estadounidense, explicó Rodríguez, es que el clima en Puerto Rico provee las condiciones necesarias para cosechar cáñamo hasta tres veces al año, mientras que en Estados Unidos las cosechas fluctúan entre una y dos al año, dependiendo el estado y las temperaturas. En la isla, por lo menos 20 mil cuerdas de terreno tienen el potencial de convertirse en fincas de cáñamo, según el DA.

“Puerto Rico tiene una ventaja competitiva sobre los mayores productores mundiales, porque nuestro clima nos permite producir cáñamo todo el año. Así se convierte la producción de cáñamo industrial en una nueva herramienta para impulsar la economía local a través de producción agrícola”, agregó Flores Ortega, por su parte.

La clave en la genética del cáñamo

Si bien la planta de cáñamo es prácticamente idéntica a la de cannabis, la diferencia está en su genética. De acuerdo con la definición federal, explicó el agrónomo, para que se clasifique como cáñamo, la planta no debe superar el .3 % de contenido de THC, el elemento psicoactivo del cannabis.

Como parte del andamiaje, el Proyecto de Agricultura federal exige que el DA tenga un mecanismo de inspección de las plantas, para determinar —entre otras cosas— que cumpla con los parámetros de contenido de THC.

“Ya nosotros tenemos una división bien robusta de inspección de mercado”, explicó Rodríguez, aunque será necesario adiestrar el personal o añadir recursos, cuya labor será recopilar muestras en las fincas y examinarlas en los laboratorios que serán certificados por el DA para esos fines.

A pesar de que se tiende a relacionar el cannabis medicinal con el cáñamo, el experto sostuvo que se trata de dos industrias totalmente aparte y que, como tal, así será manejado en Puerto Rico. Los que deseen formar parte de la industria del cáñamo, “tienen que pasar por nuestros procesos, que son licencias aparte”, explicó el agrónomo.

“Usualmente, en ningún estado se combinan las dos industrias”, afirmó. De hecho, tal cual lo establece la medida federal, la industria del cáñamo es fiscalizada exclusivamente por Agricultura, mientras que la industria del cannabis medicinal en Puerto Rico es fiscalizada por el Departamento de Salud, según lo establece la Ley 42 de 2017, conocida como la Ley Medicinal.

A diferencia del cannabis, además, para el cáñamo ya existe el andamiaje legal federal para el transporte de la semilla. Las que lleguen a Puerto Rico deberán cumplir tanto con las regulaciones federales como estatales, y contar con un permiso fitosanitario, la garantía de que el producto no está contaminado, no trae ninguna plaga, hongo o enfermedad, y la fuente de esa semilla.

Agricultores e inversionistas privados, tanto locales como extranjeros, ya han puesto la mira en el desarrollo de la naciente industria en Puerto Rico: desde Estados Unidos hasta Canadá y China, y empresas tan reconocidas como Hemp Inc. “Hay compañías locales, personas locales con el conocimiento, totalmente puertorriqueñas”, que han mostrado interés, enfatizó Rodríguez.

El secretario hizo hincapié en que el DA cobijará la producción de cáñamo igual que la de otros productos agrícolas a través de la isla. Es decir que, por ejemplo, a un agricultor bonafide le cobijarían los mismos beneficios. Por el contenido industrial, en el desarrollo del proyecto –explicó Flores Ortega– será vital la colaboración con el secretario del Departamento de Desarrollo Económico y Comercio, Manuel Laboy.

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