Rondas de esperanza combaten la soledad de las personas sin hogar

Aumento en los jóvenes, más nuevos sin techo y personas viviendo en autos, son algunos de los cambios que se han visto entre la población sin hogar en Puerto Rico que estiman alcance hasta 28 mil personas, la mitad de ellos con adicciones

Por Lyanne Meléndez García

Pasada la medianoche, José ya dormía. Sin embargo, su reposo es diferente ya que desde los 13 años, no se acuesta en una cama, no tiene acondicionador de aire–o abanico– e incluso a veces tampoco una frisa para contrarrestar la brisa, que en épocas como esta, enfría las madrugadas de Puerto Rico.

Hoy José tiene 54 años, es decir, ha pasado 41 vueltas al sol viviendo en la calle desde que, según contó, sus padres y abuelos fallecieron. Ha vivido entre Río Piedras, Canóvanas, Loíza y, actualmente, en Carolina. Aunque en la esquinita donde pernocta ha improvisado un espacio con sábanas, sombrillas y bolsas, sus únicas pertenencias son una bicicleta, cinco suéteres y dos pares de tenis.

“Pasé Navidad aquí, pasé despedida de año en esa silla sentado mirando al cielo. Pero el huracán María lo pasé en el terminal de carros públicos”, recordó, mientras sostuvo que aunque lleva casi dos años en una esquina de la avenida Monserrate, en Carolina, a veces yace en Saint Just cerca de un restaurante de comida china.

“Analizar el abuso de sustancias como la génesis de la deambulancia, es como pensar que vino primero, el huevo o la gallina. Hay muchas personas que usan sustancias porque es la única manera de soportar la calle”, José Vargas Vidot, senador

Aseguró que no pide en las intersecciones para mantener su adicción a la heroína y cocaína, que consume cada dos a tres horas. Más bien, recoge latas que lleva a vender en el barrio Saint Just. “Trabajo todo el día y casi toda la noche, llego a las 2 de la mañana a veces”, explicó, al revelar que también sabe de refrigeración, mecánica y construcción. Contó que estuvo en el programa de metadona, pero lo abandonó.

Era la madrugada del sábado, víspera del Día de Reyes, y José confesó que durante todo el día del viernes no comió nada por lo que los bocados del asopao’, el jugo y café que le trajo Iniciativa Comunitaria, en una de las rondas liderada por el senador independiente José Vargas Vidot, eran su primera comida en muchas horas. También recibió un sándwich que guardó para desayunar al próximo día, mientras recordó que a veces oficiales de la Policía Municipal de Carolina le brindan alimentos.

Fueron trece las paradas que dio Iniciativa Comunitaria desde la medianoche, hasta cerca de las 5:00 a. m. en una ronda alusiva a la trayectoria de los Reyes Magos. En algunas, nos encontramos personas solas y en otras áreas compartían en grupo, mientras, varios llegaban en sus autos. Recibieron comida, mantas y artículos como jeringuillas, gasas, solución salina, y medicamentos. Otras cosas solicitadas eran medias, condones y medicamentos para tratar condiciones específicas.

En medio del silencio de la calle en horas de la madrugada, frente a una tienda de textiles de la avenida 65 de Infantería, dormía Alex, de 40 años, quien apenas lleva seis meses deambulando. Es natural de Aguadilla, pero llegó a San Juan para participar de un hogar de tratamiento contra el abuso de sustancias, del cual escapó. Contó que utiliza heroína, cocaína y crack, que costea a través de lo que recoge en los semáforos.

Así, como el caso de Alex, encontramos a sobre 30 personas a lo largo de esa carretera, y en Trujillo Alto, Carolina y Río Piedras.

Surgen nuevos y más jóvenes sin hogar

Al concluir las rondas, el senador independiente detalló a Metro que a través de los últimos años y particularmente a raíz del huracán María han registrado varios cambios en esta población desde distintas perspectivas. “A mí lo que me preocupa, es ver la cantidad de personas nuevas y jóvenes en la tierra de nadie, en la calle”, sostuvo.

Explicó que “a partir de María encontramos que los primeros dos meses disminuyó la cantidad de personas sin hogar. Nosotros creemos que murieron”. Añadió que luego de dos meses “empezó a surgir una nueva deambulancia con elementos interesantes, por ejemplo, personas bien viejas que el huracán lo que hizo fue descubrir su miseria”.

Otro elemento que se acrecentó es el de las personas jóvenes, que a pesar de que no lucen como jóvenes, tienen poca edad.

“Otro elemento que hemos visto y se vio hoy (sábado), es el de personas que viven en los carros, que a veces son familias. La persona todavía no se declara a sí misma como una persona deambulante, pero sí dice que es una persona sin hogar porque hay un elemento de pudor que la persona todavía guarda esa idea”, expresó Vargas Vidot.

Además, ha aumentado la cantidad de personas extranjeras sin hogar, en San Juan, si se compara con las cifras de  hace unos años.

Estiman sobre 25 mil personas sin hogar en Puerto Rico

Vargas Vidot aseguró que, siendo conservador, podrían haber más de 25 mil personas sin hogar en la isla. “Cada cierto tiempo en el mes cogemos una ronda de muestra para poder hacer comparaciones en todos los lugares, yo diría que a partir de ahí, sin mucho temor a equivocarme y siendo muy benignos, creo que en Puerto Rico deben haber algunas 25 mil a 28 mil personas sin casa”, estimó.

Precisó que esta es una población con un perfil interesante, por ejemplo, el elemento de movilidad mediado por los códigos de orden público, la presencia policiaca, la criminalidad, cercanía de fuentes de ingreso e interacción.

Vargas Vidot aclaró que tan solo la mitad de las personas sin hogar responde al uso de sustancias. “Hay muchas personas que vemos en las calles que utilizan sustancias porque es la única manera de soportar la calle y no es su problema primario y otra razón, que creo que es la mayor cantidad porque en Puerto Rico nunca ha existido una estrategia seria, decente de abordar la salud mental desde la promoción de la salud”, expuso el salubrista. Detalló, además, que “hay una gran cantidad” de personas en la calle porque son pobres, de edad avanzada y sus familiares salieron del país, o porque desde niños tuvieron situaciones que los llevaron a quedar sin una vivienda. El tema del abuso de sustancias es otro aspecto que afecta las cifras de personas sin hogar ya que, recientemente, según Vargas Vidot, se reportan cada vez más muertes por sobredosis.

“De sitios que veíamos 16 a 17 personas, vemos una o dos, y el relato de los que quedan es ‘bueno, esa droga que anda por ahí’”, expuso en referencia al opiode de nombre Fentanilo.

Si bien en la mayoría de las “rondas” de la entidad participan varios voluntarios, en esta por tratarse de una época festiva, salieron solo Vargas Vidot y el voluntario Héctor Zambrana.

La estrategia de abordaje es de continuación de cuidado para que pueda tener el efecto de cambio que pretenden.

Las rondas se han extendido más allá de la zona metropolitana, y se ofrecen en Manatí, Arecibo, Cidra, Cayey y Caguas.

Época festiva que se torna devastadora

Ataviado con una corona y pañuelo alusivo a los Magos de Oriente, el activista detalló que las fiestas se convierten en una época difícil para las personas sin hogar.

“Son los peores momentos del mundo, las fiestas que evocan sentido de familia, unidad, volver a la familia nuclear, son las que evidencian más claramente la soledad, por lo tanto se ve la depresión”, apuntó.

En la experiencia durante la madrugada del sábado, las caras eran, según Vargas Vidot, de “mucha tristeza en la calle y la gente veía un plato de comida como un aliciente, la frisa, como algo bonito”.

Reconoció que, a pesar de que las personas sienten los meses de diciembre y enero como época festiva, para los que viven sin techo, ciertamente, no lo son. Criticó que en los pasados años se han ido reduciendo en el gobierno los fondos para desarrollar alternativas antiestrés, entre ellas, las artes como pintura, dibujo, presupuesto para teatro y música, entre otros. Además, sostuvo que las personas pobres tienden a recurrir a automedicarse para aliviar el estrés ya que no cuentan con el dinero para acceder a un tratamiento de salud mental.

Abordó el tema del suicidio, que se tiende a aumentar en esa época, y comparó que “nadie podría negar que quizás el meterse drogas haya dejado de ser una experiencia lúdica para convertirse en una forma de suicidarse poco a poco”.

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