María transformó la Florida central

Los efectos del huracán a un año de su paso también se han hecho sentir en la zona que más migrantes boricuas recibió luego del huracán

Por David Cordero Mercado

FLORIDA CENTRAL, EE. UU. – El impacto del huracán María el pasado 20 de septiembre de 2017 no solo se sintió en el interior de nuestras costas, sino que replicó con fuerza mucho más allá. Las secuelas del fenómeno atmosférico en combinación con distintos factores, fueron igual o peor que el azote de los vientos y lluvias de la mortal tormenta, enmarcando las condiciones de una nueva migración histórica de puertorriqueños hacia los Estados Unidos continental, principalmente hacia la zona de Florida central.

En exclusiva para Metro, conversamos con una de las familias recién mudadas al estado, así como con boricuas que ya residían y con líderes de organizaciones, sobre el cambio en la comunidad, las nuevas vivencias y el impacto político que podría generar el voto de los puertorriqueños en el estado de la Florida.

“Desde que pasó el huracán María hace un año, esto se ha llenado completamente de muchos puertorriqueños, yo digo ‘puertorros’, ‘boricuas’, y la comunidad es grande”, explicó Esteban Meléndez, de 42 años. El boricua, natural de Carolina, reside en la zona de Orlando desde hace 21 años.

Entre las miles de personas que volaron hacia Florida durante las semanas posteriores al huracán, se encuentran Juan Carlos Jurado y Ginny Santos, junto a sus tres hijos. La familia fue una de las alojadas por la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) en un hotel bajo el Programa de Asistencia para Albergue Temporero (TSA). Dos semanas antes de partir de la isla, Santos había confirmado, además, que esperaban su cuarto hijo, una noticia que terminó por convencerlos de comenzar una nueva vida fuera de la isla.

Carlos Jurado y Ginny Santos se establecieron en la Florida poco después de que el huracán María devastara Puerto Rico. David cordero mercado Carlos Jurado y Ginny Santos se establecieron en la Florida poco después de que el huracán María devastara Puerto Rico. David cordero mercado. David Cordero Mercado

“Las dos nenas se enfermaron y, en dos ocasiones, tratamos de ir a un pediatra y las oficinas no abrieron. Llevarlas a una sala de emergencia a un hospital para nosotros no era una opción porque había tanto brote de tantas cosas, y pensar que alguna bacteria se les podía pegar a las nenas, pues decidimos venir para acá (Florida)”, explicó Jurado, de 30 años, respecto a las razones que los motivaron a tomar la decisión en medio de las secuelas del huracán.

“Uno, como adulto, puede aguantar esas situaciones, pero ya cuando vez a un niño que se enfermó debido a esa mala alimentación, se te hace difícil. Ya tú quieres mejorar la calidad de vida para ellos”, sostuvo por su parte Santos, de 31 años.

La transición, reconoció el matrimonio, no fue sencilla, pero el ánimo y las esperanzas de un mejor porvenir no han faltado. Desde su llegada al estado en noviembre de 2017, Juan Carlos ha tenido tres trabajos —cada uno con mejor salario que el anterior—, y en febrero de este año, lograron rentar el apartamento desde donde ofrecieron esta entrevista. Su hijo mayor, de 11 años, ya está matriculado en la escuela y la familia no prevé un pronto regreso a Puerto Rico.

El número de boricuas que al día de hoy se mudó a esa región luego de María, aún no es preciso. El Centro de Estudios Puertorriqueños del Hunter College de la Universidad de la Ciudad de Nueva York, calculó en marzo que el éxodo neto de boricuas hacia Florida —principalmente, Florida central—, luego del huracán, alcanzaba las 56,477 personas, convirtiéndose en el estado que más puertorriqueños recibió luego de María.

Un voto que valga por dos

El crecimiento de la comunidad boricua en Florida central por la nueva ola migratoria no solo ha traído cambios en términos sociales, sino políticos. Aunque históricamente la comunidad de cubanos ha sido el voto más disputado, con el aumento de boricuas se proyecta un nuevo voto decisivo en el estado.

“Si nos unimos, podemos hacer un cambio positivo aquí. Todo lo que es Estados Unidos está pendiente al voto puertorriqueño. Estamos en la línea de fuego y depende de nosotros salir a votar”, afirmó Maritza Sanz, presidenta y CEO de la organización Latino Leadership en Florida.

“Tenemos que crear esa conciencia. Yo quiero que, cuando lleguen las elecciones, cuando se vean esos resultados, digan: ‘Wow, estos boricuas de verdad que salieron e hicieron la diferencia’. Va a estar en nuestras manos hacer eso”, sostuvo. Latino Leadership identificó y asistió a más de nueve mil familias puertorriqueñas llegadas a Florida central luego del huracán.

De cara a las elecciones de medio término en noviembre, en las que se elegirá a un nuevo gobernador de la Florida, así como a un nuevo senador y a 26 representantes en el Congreso federal, diversas organizaciones han unido fuerzas hacia varios objetivos: lograr que se inscriban para votar la mayor cantidad posible de boricuas, y que los candidatos que elijan respondan a las necesidades de los puertorriqueños no solo en dicho estado, sino también de quienes residen en la isla.

“Es sumamente importante nuestra participación en lo que es el voto, porque Florida está lleno de muchísimos puertorriqueños. Si no nos involucramos y escogemos a esos candidatos que realmente nos apoyen a nosotros, ¿qué es lo que vamos a ver en un futuro?”, indicó Santos, quien dijo estar interesada en conocer más sobre las plataformas de los candidatos que estarán en la papeleta en noviembre.

“Hay que dejarle saber al Gobierno federal que aquí hay una comunidad puertorriqueña grande. Dejar saber que ‘yo estoy aquí, pero estoy velando por los míos en la isla”, afirmó Carlos Encarnación, residente en la zona de Florida central desde 2004.

Distintas organizaciones no solo trabajan para que se registren los boricuas recién llegados, sino también aquellos que residen desde antes del huracán María en Florida, pero por distintas razones no participaban de eventos electorales. También llevan a cabo iniciativas para educar a la comunidad sobre el proceso electoral. 

“No solamente nos pasa a los puertorriqueños. Les pasa también a los dominicanos, a los venezolanos, a todos. De momento se encuentran con que lo que ellos conocen, que son los partidos nuestros, en nuestros países, de momento esos partidos ya no existen. En lugar de la gente decir: ‘Yo no entiendo, estoy confundido’, la gente dice: ‘Yo no quiero votar’, y es la forma más fácil de evitar una conversación”, explicó Jimmy Torres-Vélez, portavoz de la organización Boricua Vota.

Uno de esos boricuas que residen en Florida central desde antes de María, pero que nunca había decidido participar de un evento electoral es Pedro Correa Otero, de 66 años. Vive en la zona desde hace tres años y es natural de Arecibo. Calificó como “pésima” la respuesta del Gobierno federal en Puerto Rico luego de María, algo que lo ha hecho cambiar de opinión respecto a la importancia del voto de la comunidad puertorriqueña.

“No lo había hecho antes porque creía que no era necesario, pero viendo que ahora el Gobierno, los que ganan, no nos ayudan en verdad, hay que votar para poder poner a las personas correctas ahí para que nos ayuden”, expresó.

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