Sordos enfrentaron vacío de información luego del huracán María

Aunque numerosos, el Gobierno no tiene un registro para contactarlos durante las emergencias, así que ante el colapso de los medios electrónicos y solo funcionar la radio, quedaron sin poder enterarse de lo que ocurría en el país

Por Ronald Ávila Claudio

Cuando el huracán María golpeó a Puerto Rico el 20 de septiembre pasado, la ciudadanía estuvo aislada de información, porque junto al colapso del sistema eléctrico los medios de comunicación y los dispositivos móviles dejaron de funcionar. En medio de la emergencia, surgió la radio como único método para transmitir mensajes, hecho que duró durante semanas. Usando un micrófono, la gente avisó a sus familiares sobre su estado. Los oficiales del Gobierno, por su parte, hicieron suyas las emisoras para dar a conocer dónde estarían los suministros y difundir decisiones como el toque de queda.

No obstante, Ángel Ortega Vélez, quien tiene 30 años y es un sordo profundo, quedó inmerso en el vacío de datos, porque –como mencionó– durante la respuesta inmediata no hubo un método por parte del Gobierno central, municipios o agencias federales para atender las diversidades de comunicación de la población no oyente, que en la isla ascienden a unas 150,000 personas, según el Censo del 2010.

Ángel no fue el único, detalló él mismo, pues como parte del Movimiento Autónomo de Sordos (MAS) tuvo la oportunidad de impactar a distintas comunidades del país mientras repartía con la organización unas 5,000 cajas de alimentos. Muchos sordos, contó el también artista plástico, dependían de sus vecinos para enterarse de todas las eventualidades posteriores al huracán, en medio de un desastre de proporciones históricas, como lo han descrito las autoridades.

“Al principio, yo estaba preguntándome cómo me iba a comunicar con las demás personas. Yo dependo de Internet para poder comunicarme. […] Estaba tratando de usar el teléfono y no había señal. […] Lo que hice fue que tuve que empezar a visitar gente en mi carro, pero entonces tampoco lo podía hacer tanto por la gasolina. Las filas eran larguísimas y era bien difícil”, relató en entrevista con Metro.

Durante una emergencia como la provocada por María, y en el contexto de la nueva temporada de huracanes que comenzó ayer, Ángel se niega a que los sordos tengan que depender de otros para saber cómo actuar, por más de una razón. Hay personas no oyentes, por ejemplo, que viven solos y en lugares retirados. Otras veces, las personas cercanas que no son expertas en señas no pueden transmitir información de forma clara.

“La mayoría de mi familia no son tan diestros en el lenguaje  de señas […] usualmente la familia me da información bien limitada y resumida que no es la información completa que yo quiero”, detalló.

Esboza sus soluciones

La Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA) y el Gobierno de Puerto Rico tiene intérpretes que asistieron a los sordos luego de María, pero no estuvieron disponibles durante la respuesta inmediata. Así que en aras de cubrir este periodo crítico luego de un fenómeno atmosférico, Ángel estaría de acuerdo en que el Estado mantenga un registro de personas sordas, que ante cualquier eventualidad pueda ser consultado por los municipios, quienes regularmente se encargan de la respuesta directa.

“Teniendo un registro, ya no dependeríamos solo de los vecinos”, opinó. Mientras, agregó que los sordos son otra razón para que el Gobierno se asegure de tener una infraestructura de telecomunicaciones resiliente, para no perder Internet y mensajería de texto. Pidió, además, que en las conferencias de prensa y mensajes que son televisados haya consistencia en la participación de los intérpretes de señas.

“Es importante que aparezcan intérpretes en todo momento. En el mensaje del gobernador muchas veces no ha habido intérpretes. […] La Junta de Control Fiscal tampoco tiene”, soltó Ángel.

Gobierno toma acción

De acuerdo a Justo Hernández, coordinador federal alterno de FEMA, cuando su agencia llegó a la isla desconocían dónde estaban las poblaciones vulnerables, como las personas con diversidad funcional. Por tal razón, acotó, interesan ayudar al Gobierno local a crear un registro que en caso de emergencias se pueda consultar. “Queremos ayudar al Gobierno local a identificar a estas familias. Nosotros, cuando llegamos a Puerto Rico, no teníamos un censo de dónde estaban”, indicó.

Por su parte, el Negociado para el Manejo de Emergencias y Administración de Desastres informó ayer a Metro que están coordinando una reunión con distintas organizaciones que brindan servicio a personas con diversidad funcional. El fin es proveerles las herramientas necesarias para prepararse antes, durante y después de una emergencia. La agencia detalló que la reunión contará con la participación de hogares para personas con diversidad física y mental, colegios, organizaciones de apoyo, entre otras.

“Estaremos sosteniendo distintas conversaciones con agencias de gobierno como la Administración de Rehabilitación Vocacional y la Defensoría de las Personas con Impedimentos para conocer el listado de personas con diversidad funcional a las que sus agencias ofrecen servicios. Además, la legislatura propone un registro de pacientes encamados, nuestro negociado apoyó la medida y recomendó que sea el Departamento de la Familia quien realice esta gestión y estamos en la disposición de colaborar”, concluyen las declaraciones.

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