No confían en datos de violencia contra la mujer

Organizaciones reportan aumentos en casos de violencia doméstica y agresión sexual tras el paso del huracán María

Por Claire Tighe y Lauren Gurley / Centro de Periodismo Investigativo

 Este reportaje se publica en Metro gracias a una alianza con el CPI. Puede acceder la nota en www.periodismoinvestigativo.com

Más de siete meses después del huracán María, las organizaciones que proveen servicios a víctimas de violencia doméstica y agresión sexual en Puerto Rico reportan un aumento en violencia contra las mujeres desde que la tormenta azotó la isla.

A la vez, un colapso en la infraestructura de la isla y estadísticas oficiales poco confiables dificultan cuantificar el problema y responder a las necesidades de emergencia de las víctimas.

La violencia sexual y la violencia infligida por la pareja tienden a aumentar a raíz de los desastres naturales debido a los altos niveles de estrés, la dificultad para atender las necesidades básicas y el colapso de las redes de apoyo social, según la Organización Mundial de la Salud. Puerto Rico tiene una de las tasas más altas de violencia contra las mujeres en el mundo, que ha aumentado en los últimos años.

Líderes de varias organizaciones que atienden a las sobrevivientes en la isla dicen que los dos huracanes del año pasado probablemente exacerbaron la tasa de violencia contra las mujeres en Puerto Rico.

En la Casa Nueva Mujer, una organización que opera un albergue para víctimas de violencia doméstica en Cayey, la directora ejecutiva, Vilmarie Rivera, dice que ella atendía a 18 familias antes del huracán.

Ahora asegura que está ayudando a 43. Rivera dice que los números oficiales del Gobierno sobre violencia doméstica no coinciden con lo que organizaciones como la suya están viendo en su diario.

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“El problema es que no tenemos estadísticas que demuestren que tenemos un aumento de esos casos”, dice ella.

Las organizaciones que prestan servicios a las víctimas dicen que una de las razones para las lagunas en la información es que tres agencias gubernamentales diferentes recogen los datos. La Oficina de la Procuradora de las Mujeres registra las solicitudes de servicios de violencia doméstica y las llamadas a su línea directa. La Policía rastrea los informes de incidentes de agresión sexual y violencia doméstica, en persona y por teléfono, mientras que los tribunales reciben los casos penales y el número de órdenes de protección presentadas.

“Las estadísticas de las tres agencias no coinciden porque no tienen un sistema integrado”, dijo Amarilis Pagán Jiménez, directora ejecutiva de Proyecto Matria, una organización con sede en Caguas que ofrece servicios y trabaja con mujeres.

Pagán piensa que las tasas de violencia son mucho más altas de lo que se informa, en parte porque las líneas directas de emergencia, incluyendo las líneas operadas por la Policía y la Oficina de la Procuradora de las Mujeres dejaron de funcionar en los días y semanas posteriores al huracán María. Si las víctimas hubiesen tenido acceso telefónico para llamar al 911, la Policía o la línea directa de la Procuradora de la Mujer, era poco probable que pudieran completar sus querellas debido a falta de electricidad y los problemas con las redes de telefonía.

Vilma González, directora ejecutiva de Coordinadora Paz para la Mujer, una coalición que trabaja con organizaciones de violencia doméstica y agresión sexual, monitoreó las cuatro líneas directas de emergencia de violencia doméstica de Puerto Rico. Todas estuvieron inoperantes durante un período de tiempo después del huracán María.

“Todo dejó de funcionar”, dijo.

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González estima que la línea de emergencia de la Oficina de la Procuradora de las Mujeres, una fuente crítica de apoyo oficial para las víctimas en la isla, tardó más de una semana en restablecerse.

Sin embargo, Carmen Lebrón González, directora de la Oficina de la Procuradora de las Mujeres, dice que la línea de emergencia solo dejó de funcionar intermitentemente.

“Fue por periodos”, dijo sobre los apagones. “Hubo interrupciones que, a veces, duraron dos días.” Durante ese tiempo, Lebrón González dice que la Oficina redirigió su línea de emergencias al 9-1-1.

Pero aún antes de los huracanes, líderes de las organizaciones que trabajan con mujeres, como Vilma González, dicen que era difícil recopilar estadísticas precisas sobre la violencia contra las mujeres. Debido al estigma o el temor a las consecuencias, las víctimas a menudo no denuncian incidentes de agresión sexual y violencia doméstica. El huracán, probablemente, exacerbó esta tendencia.

“No hay manera de que podamos tener estadísticas precisas”, dice Vilma González. “Para empezar, había mucha gente que no tenía teléfono. Pero sabemos que ocurrieron muchos casos de violencia doméstica y agresión sexual”.

La coalición que dirige González y, al menos, tres otras organizaciones de violencia doméstica que fueron entrevistadas por el Centro de Periodismo Investigativo dijeron que hubo un aumento en casos, en los referidos de otras organizaciones y en las llamadas de personas que solicitan servicios.

Para las víctimas que sí querían reportar crímenes en su contra o buscar ayuda, puede que su servicio telefónico inestable les haya prevenido de hacerlo. El Departamento de Energía federal estima que casi toda la isla perdió energía eléctrica el día después del huracán María. Treinta días después del huracán, apenas el 18.5 % de la isla tenía energía eléctrica.

“Creemos que la mayoría de los casos probablemente nunca se informaron durante el primer mes del huracán”, dijo Amarilis Pagán Jiménez.

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