Arzobispo de San Juan entrega sus “10 Mandamientos” para las manifestaciones

Monseñor Roberto González Nieves los dio de cara al Paro Nacional del Primero de Mayo.

Por Inter News Service

Luego de que diversos sindicatos y sectores de la sociedad civil han convocado a dos manifestaciones contra las más recientes medidas propuestas por la Junta de Control Fiscal y por la situación de incertidumbre en cientos de escuelas públicas, el arzobispo de San Juan hizo un llamado a “respetar al manifestante” y los que llamó sus Mandamientos.

Monseñor Roberto González Nieves señaló que “la Junta en los pasados días ha propuesto una serie de medidas que afectan los derechos de los trabajadores, estudiantes y del pueblo en general. Desde principio, somos conscientes de que el impago de la deuda traería serias consecuencias a Puerto Rico y que habría que hacer grandes ajustes”.

Por lo mismo, “abogamos por una condonación de la deuda, o parte de ella. Tanto el pasado gobernador como el actual han hecho un gran esfuerzo por preservar los empleos en el sector público y afectar lo menos posible a los más vulnerables de nuestra sociedad. Sin embargo, debido a nuestra precaria situación económica, cualquier medida que se toma tiene un impacto adverso en nuestra gente”.

Reiteró que “en los pasados días, la Junta, al aprobar los diversos planes fiscales, ha anunciado una serie de medidas que afectan a los trabajadores por entender que salvarían los sistemas de retiro, los servicios esenciales que ofrece el gobierno y encaminaría a Puerto Rico hacia su recuperación”.

Y recordó que “el gobierno ha anunciado una serie de medidas que entiende son necesarias para mejorar la educación y la infraestructura eléctrica. Me refiero al cierre de 280 escuelas y la venta de activos de la Autoridad de Energía Eléctrica. Ambas medidas tienen detractores como favorecedores”.

“Siempre he dicho que cerrar escuelas es una tragedia (…) Cada cierre debe ser discernido y evaluado con detenimiento por su impacto en la comunidad. No obstante, son decisiones más necesarias o impuestas por la realidad económica que deseadas”.

Agregó que “entendemos que lo más importante es que, cualquier medida que se presente (…) debe ser razonable, que hagan sentido, incidan directamente en la solución de la crisis, sean proporcionales y, siempre hayan tenido en cuenta la calidad de vida de los más vulnerables”.

Ante la proximidad de las manifestaciones, expresó que “los eventos de vandalismo del año pasado una vez finalizado los actos oficiales por parte de un sector minoritario no deben repetirse porque nos deshumanizan, laceran los objetivos de la protesta y violentan nuestra frágil democracia”.

Exhortó a que “se eviten las acciones represivas de los que pacíficamente se manifiestan, que se debe garantizar el derecho de manifestarse y protestar pacíficamente a los trabajadores y trabajadoras y a todos los ciudadanos y ciudadanas, y que el diálogo es siempre el mejor instrumento de lucha, de entendimiento y de solución de conflictos”.

“Tanto los líderes sindicales como las autoridades deben estar alertas ante personas con agendas de odio y de violencia, ajenas a la causa de los trabajadores y a la sana convivencia y al bien común”, advirtió.

Recordó asimismo que ya el año pasado indicó que “estas manifestaciones podrían prestarse para que los extremistas de derechas e izquierdas y para que las fuerzas invisibles que quieren desestabilizar no sólo el gobierno sino el país entero provoquen confrontaciones y otras situaciones violentas entre hermanos puertorriqueños”.

Por último, invitó a “orar por Puerto Rico y a amar a Puerto Rico con la ternura de nuestros corazones. Puerto Rico fue devastado hace cerca de ocho meses por dos huracanes. De esta devastación nos hemos ido recuperando, en parte, gracias a la solidaridad, a la resiliencia y a la hermandad entre todos y todas. No permitamos que una crisis económica y fiscal nos devaste como pueblo”.

“Una vez más, con el deseo de hacer un llamado a la paz, a la no violencia, al diálogo, a la serenidad para los actos del 1 de Mayo, propongo lo que he llamado los Mandamientos de las Manifestaciones para que todos y todas seamos instrumentos de justicia, paz y unidad.

Aquí sus 10 mandamientos para manifestaciones públicas: 

1) Respetar al manifestante: Nadie debe arremeter contra quien se manifieste pacífica y ordenadamente. Un gobierno manifiesta sus valores y su tolerancia por la manera en que trata a sus ciudadanos que discrepan del mismo.

De la misma manera, todo manifestante está llamado a respetar a las autoridades. El respeto debe ser el uniforme que distingue a manifestantes y autoridades. Un uniforme que cuando más perfectamente lo decoramos es con la tolerancia.

2) Procurar la paz: la paz es la mejor manera de mostrar respeto a la dignidad humana y civismo. Procurar la paz es ser agente de paz, es no promover la violencia; procurar la paz es signo vivo del convencimiento de la legitimidad de lo reclamado.

3) No dañarás a tu prójimo: el policía es el prójimo del que protesta; el que protesta es el prójimo del policía, empleados y patronos son prójimos entre sí; al igual que son prójimos gobierno y gobernados, legisladores y constituyentes. Protestar es luchar por unos derechos y no luchar contra los demás; el prójimo es tu hermano.

4) No dañar la propiedad pública ni privada: No solo esto constituye un delito, sino que desmerece los reclamos. La protesta construye, el daño destruye.

5) No bloquear vías públicas, ni accesos de entradas o de salidas de otros ciudadanos: estas acciones pueden causar contratiempos y daños al prójimo. Pueden ocasionar que ambulancias no puedan llegar a tiempo a los hospitales para salvar vidas, que personas no puedan llegar a sus trabajos, pierdan vuelos, citas médicas.

6) No agredir al prójimo: Las agresiones no forman parte de las protestas, las agresiones las desfiguran. En las protestas y manifestaciones lo que queremos es que corran las ideas y los reclamos, no la sangre. Las agresiones hacen más daño a quien las hace y a las causas que dice defender que a quien las sufre.

7) No afectar servicios esenciales para la seguridad, la salud, la educación y la vida: Nunca se puede justificar en aras de reclamar unos derechos, atentar contra los servicios esenciales para la vida humana como lo son su acceso al agua, a la salud y a los servicios eléctricos. Quien sobrepone sus reclamos a estos servicios esenciales se convierte en enemigo del bien común y la seguridad humana y social.

8) No utilizar la fuerza policiaca contra manifestantes que lo hagan pacífica y legalmente: Si en algún momento las democracias se pueden poner a prueba es en las manifestaciones y las protestas de sus ciudadanos. En una democracia no puede haber lugar para la criminalización de los manifestantes, para su carpeteo y mucho menos para la represión.

9) Rechazar la violencia en todas sus manifestaciones: la violencia es un cáncer y un espiral. La violencia es una negación de la dignidad del otro. La violencia deslegitimiza toda acción. Si la violencia viene de los manifestantes, habrán desprestigiado su causa y se convierte en un crimen; si viene del gobierno, han convertido su autoridad en un burdo abuso y también en un crimen.

10) No nos matemos los unos a los otros. No matar no necesariamente significa quitarle la vida física al otro, “también hablar mal de otro es matar, porque la raíz es el mismo odio: no tienes el valor de matarlo o piensas que es demasiado, pero lo matas de otra manera, con las habladurías, las calumnias, la difamación”.

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