En peligro la salud

19 - personas de edad mayor residen en el centro de cuidado extendido, que se mantiene sin luz

Por Pablo Venes / Especial para Metro Puerto Rico

Si es malo estar sin luz por más de 200 días, peor podría ser el uso de un generador eléctrico por tanto tiempo. No se trata solo del impacto económico que representa su mantenimiento, sino de los riesgos a la salud, especialmente para la población de edad avanzada, como lo es el caso de Juan Delgado, quien es uno de los 19 envejecientes que reside en el hogar Fuente de Amor, del municipio de Las Piedras, y quien ya perdió la cuenta de cuántos días lleva sin luz.

Este es otro de los pueblos de Puerto Rico que está energizado a medias y que, tal parece, va para largo la recuperación del servicio tan esencial en un centro de cuido.

El reclamo principal del personal de este centro es en beneficio de sus pacientes, pues muchos ellos dependen de oxígeno para poder vivir y su salud se ha visto deteriorada ante la falta de luz. Ellos no buscan comodidad, se trata de calidad de vida, que ha decaído considerablemente en los últimos meses.

En el lugar se mantienen a fuerza de un generador eléctrico, cuyos costos de mantenimiento cada vez se vuelven más intolerables. No solo eso, la emanación de gases provenientes de la planta eléctrica y el ruido excesivo del equipo podrían representar un riesgo para la salud de los pacientes.

Aunque las comunidades con luz a solo minutos de distancia deberían ser una esperanza para los residentes del barrio Río en Las Piedras, es todo lo contrario. Ellos no se pueden explicar cómo urbanizaciones cercanas cuentan con el servicio de la AEE, sin embargo allí no se asoman brigadas desde hace meses, según contaron.

“Lo que tienen que hacer es venir a visitarnos y ver cómo es que se vive aquí. No es justo para nosotros que ya hemos pasado los 60 años de vida”, argumentó Juan Delgado, quien no pierde las esperanzas de ver restablecido el servicio eléctrico pronto. Mientras tanto, su preocupación sigue latente, pero intenta distraerse para olvidar lo que les está tocando vivir.

“A nosotros nos da muchísima pena y vamos a ayudarlos en lo que podamos, pero el reclamo a la Autoridad (AEE) es directo, tienen que hacer algo ya. De lo contrario, se nos van a morir nuestros viejitos”, dijo Myriam González, una de las vecinas del centro de ancianos, quien ya tiene luz.

“Nos tocó hacer protestas y quejarnos. Hicimos manifestaciones y nunca paramos, pero ellos no pueden hacer lo mismo, porque no están en la edad ni tienen las mismas condiciones”, añadió refiriéndose a los residentes del hogar.

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