Julia Keleher: No hay nada de corrupción

Tras el revuelo causado por sus expresiones sobre el contrato de $16.9 millones a Jospeh & Edna Institute of Ethics para un programa de valores, la secretaria de Educación habló con Metro y aseguró que la ley le permitía ir a un solo proveedor sin proceso de evaluación de otras propuestas, que la Universidad de Puerto Rico no se consideró y que no se puede tomar este proceso como referencia a lo que será la evaluación de los contratos a escuelas chárteres

Por Aiola Virella

¿Ya recordó quién gestionó la reunión de Joseph & Edna Institute con usted? ¿Verificó la bitácora del Departamento?
—No me acuerdo y no fui a buscar. Existe la percepción de que siempre hay una persona que trae a otra persona y te lo presenta y es amigo del otro y tú lo recibes… y lo que quería decir es que yo no sé de dónde viene esa gente. No fue que alguien me los trajo y me obligó a hablar con ellos. Para mí era más importante no saber de dónde vinieron, comparándolo con una persona que vino referido por tal.

Pero a usted le solicitan una cita y usted hace un research de quiénes son… ¿No atiende usted a todo el mundo?
—Cuando llegamos aquí en marzo, la cantidad de personas que pasaron por esa puerta… Y yo recién llegada aquí no conocía quiénes eran. Teníamos muchas instancias donde la gente venía con propuestas y yo le decía, pues eso no es lo que yo necesito. Me di cuenta de que, quizás, en el pasado, de que la gente viene y uno va a recibirla, y comprarlo. Conmigo eso no va a funcionar. Si no recuerdo mal, porque eso fue hace casi un año, ellos querían hacer un proyecto piloto y yo dije que no me conviene porque no estamos impactando el sistema. Estaba buscando una intervención que respondiera a la necesidad de atender al ambiente escolar porque hay peleas, pero yo necesitaba algo que cubriera todo. Me lo presentaron, tenía que ver con lo que yo ya quería implementar, tienen un récord de ejecutoria, lo habían implementado aquí. Me interesó saber más porque estaba alineado a lo que yo quería lograr.

En diciembre, usted estaba en proceso de abrir escuelas después del huracán … ¿Era un tema prioritario para usted en ese momento?
—Sí… No, eso era antes para empezar en el año, porque las tres metas del Departamento de Educación (DE) son mejorar el aprovechamiento académico, atender al niño en su totalidad y profesionalizar al educador. La cuarta es ajustar el tamaño. Eso ha sido desde que yo llegué en enero. No he cambiado las metas. Todo lo que hace el departamento está alineado para lograr estas cuatro metas. Empezamos en marzo (2017) porque me fijé del dinero que iba a tener que devolver por no gastarlo. Empecé en febrero-marzo, lo pasé al bufete que nos asesora en Estados Unidos de fondos federales para saber si podía hacerlo. Había un portafolio de proyectos. No era solo ese, porque me sobraban como $100 millones y había que buscar la manera de gastar eso, pero no gastarlo por gastarlo, sino en algo alineado a la meta del departamento. Tenía que ser un uso permitido por los fondos, y, en este caso, tiene que ser suplementario. No se puede cubrir un servicio básico del Estado. Este proyecto va alineado a lo que es aprendizaje en proyectos. Esto nos salió de la nada.

¿Qué problemáticas identificó que debían atenderse?
—Las peleas. Estaba en el plan de seguridad que habla sobre la necesidad de atender el ambiente escolar, de apoyar a los recursos internos […] Las peleas no se van a resolver asignando guardias, van mucho más allá. Una parte fundamental que no es tan solo educar qué es bondad es una intervención clave que trastoca todo el entorno que está alineado con la segunda meta, porque si el niño no está bien, no va a producir mejores resultados académicos.

Una iniciativa tan grande que impacta casi la totalidad de las escuelas, ¿no pensó en anunciarla como un proyecto importante en el DE?
—Bueno, acabamos de firmar.

 

Julia Keleher

Se firmó en diciembre…
—Se firmó en diciembre y en enero que empezamos después de Reyes y whatever, entonces tienen planificado una actividad después de haber realizado los talleres de personas que ya participaron, de manera que se pueda anunciar. No quiere decir que no lo habíamos comunicado. Hay varios ejemplos sobre cómo habíamos comunicado cuál es el plan y el programa de servicios al estudiante. Hay un portafolio de servicios al estudiante para la segunda meta. La gente no se había dado cuenta o no lo había leído.

La secretaria explicó y aseguró que no tenía que hacer un proceso de requisición de propuestas porque la empresa tenía evidencia que la calificaba como un proveedor único. “La agencia tiene la potestad de determinar que es mejor ir con un proveedor único por la agilidad del proceso. No hay nada ilegal. No hay nada de corrupción. No hay nada fuera de lugar cuando se cumple con todos los requisitos”, dijo Keleher.

¿Qué otros proyectos tenía en su portafolio para no perder fondos federales?
—Aprendizaje basado en proyectos y planificación en línea, y una universidad para padres.

¿Se desarrollaron todos? ¿Hay contratos para esos?
—Para planificación en línea. Para ese tiramos un RFP (proceso de requisición de propuestas) porque había muchas personas y no se determinó que uno tenía algo que no tenían todos los demás.

Explicó que, en ese caso, luego de tener solo de tres a cuatro contratistas, los propios maestros votaron por seleccionar al proveedor.

 

Julia Keleher, secretaria del Departamento de Educación. Julia Keleher, secretaria del Departamento de Educación. / Archivo

¿Considera que es una sana administración de los recursos públicos buscar la generación de gastos para no perder asignaciones federales?
—Claro, porque Puerto Rico es reconocido en Washington, en el Departamento de Educación Federal, por la falta de ejecución y por siempre devolver. Yo no quería que bajo mi liderato fuera a pasar por esa situación por falta de hacer las cosas rápido y bien. No tiene nada malo determinar que había fondos que no se utilizaron.
Si eran fondos suplementarios que no se pueden usar para un programa fijo del departamento, pero Tus Valores Cuentan están establecidos bajo ley (Ley 160 de 2012), que se supone que sea un programa fijo, ¿no podría haber un señalamiento porque al cambiarle el nombre acuden al uso de fondos federales para algo que se supone sea un programa fijo del departamento?
—Yo no creo que cambiar el nombre tiene lo que es el propósito del programa. Pueden tener un programa… de la manera que nosotros asignamos los recursos, si es algo de los deberes de los trabajadores sociales atender eso, se puede atender la necesidad de los valores a través de ese puesto, que es cubierto por el Estado.


¿Se le cambió el nombre para poder tener acceso a esos fondos federales?
— No, se cambió el nombre para tener una iniciativa nueva de la secretaria. Una iniciativa nueva de esta administración que va mucho más allá de lo que quizás se conoció en el pasado […] Montamos algo completamente nuevo. Eso no cambia que existe un deber del Estado, pero tampoco estoy obligada a cumplir con ese deber del Estado con este programa. Yo lo puedo hacer de otra manera.

Usted dice que optó por la compañía porque no había otra que le probara con datos que tenían la capacidad de trabajar a esa escala y con resultados… ¿Qué otras opciones evaluó para llegar a esa conclusión?
— Le podemos hacer llegar toda la documentación que valida que ellos son un proveedor único. Es que tampoco existía un programa así. Nadie me podía decir que en X año implementamos eso con esta otra compañía.

¿Sabía que a finales de los 80 y principios de los 90, un grupo de profesores de la UPR liderados por el doctor Ángel Villarini Jusino trabajó un proyecto de clarificación de valores en el DE? ¿Y que el Servicio de Extensión Agrícola del RUM cuenta con los currículos de valores que son gratuitos? Con esto le pregunto si buscaron opciones locales, en especial de la UPR.
— No.  ¿Qué obligación tenía yo de ir a una universidad para buscar eso?

¿No se supone que había un acuerdo para contratar con la UPR los temas de seminarios y capacitación? ¿Cuánto han contratado con ellos?
— Hay que acordarnos de la línea de tiempo, cuando anunciamos lo de ayudar a la UPR no fue en el mismo momento.

¿Fue antes?
— No. Eso fue en marzo. Yo iba por un camino. Se empezó el proceso de contratación, que duró mucho, que vino el huracán y lo interrumpió. Por otro lado, tengo evidencia de que hablé con Nivia (Fernández) y hace poco hablé con Walter (Alomar). Yo tengo una tabla en la que  estoy haciendo un bosquejo de Título II, que la UPR me puede proveer. Me he reunido con decanos de recintos. He ido por todo ese proceso, pero la opción que la agencia tiene para seleccionar un proveedor que se destaca en algo, que tiene un peritaje… No hay nada en el mundo que me quite el derecho que tengo para ir por ese camino. Eso no quiere decir que no hice lo necesario con la UPR. Y sí se trabajó un programa. Se lo entregamos dos veces, por lo menos, para que ellos pudiesen responder.

Julia Keleher Julia Keleher. archivo

¿Se ha contratado la universidad para otros proyectos?
—No me han entregado una propuesta para trabajar en adiestramiento de los maestros bajo Título II.

Cuando usted dice que el contratista probó efectividad, ¿habla de la encuesta de satisfacción que ellos mismos hicieron con los participantes de esos primeros talleres?
—No, me refiero a un estudio que ellos hicieron con la Universidad de Iowa.

¿Pero es una encuesta?
—Se puede debatir si eso fue una manera que todo el mundo quiere aceptar como válida para comprobar la efectividad de algo.

¿Cuán científica es esa data?

—La práctica dentro de la agencia no ha sido tener ese tipo de informes. Yo soy la que establecí una oficina de evaluación y ya está trabajando en proyectos de evaluación para poder llegar a eso, pero la agencia no tiene esa práctica.

Pero, usted me está diciendo que en este caso, sí tiene una data.

—En este caso sí.

¿Confía usted en esos datos y los califica como científicos?
—Confío porque fue por un tercero y porque ellos tenían una metodología. Siempre se puede debatir, y creo que deberían ser estadísticos e investigadores los que nos hagan comentarios sobre los resultados que buscan.

Esto fue en 2010, y de los resultados dice que 83 % reportó una reducción en el bullying, pero hoy seguimos trabajando con la problemática en todos los niveles, entonces podría plantearse que no fueron tan efectivos.
— Cien por ciento de acuerdo. ¿Sabe por qué? Porque lo hicimos en un grupito de escuelas y luego cerramos escuelas y se reparten esos nenes, y qué pasa, que la mala gerencia del sistema provoca eso mismo. Esto demuestra la necesidad de hacerlo de la manera que lo hicimos.

 

Julia Keleher

En 2011, Michael Josephson admitió que el programa original no pudo completarse efectivamente por problemas como falta de Internet en los planteles y vacantes de directores que tardaban en llenarse… ¿Qué le hace pensar que si en 2011 no se pudo completar exitosamente en menos escuelas, ahora se logrará en casi todas las escuelas? Lo problemas mencionados aún persisten en el sistema.
—Yo voy a tener ese problema del Departamento con cualquier programa que quiera implementar. Si partimos de esa premisa, pues no debería implementar nada porque siempre voy a tener ese problema. No podemos no hacer nada.

¿Tendría el contratista que tener la misma actitud, de lograr las metas a pesar de las dificultades…?
— Con la reestructuración del plan fiscal, yo voy a asignar todos los recursos a las escuelas. Yo voy a asegurarme de quién está ahí (empleados). Voy a tener un banco de recursos, simplemente por la matemática, porque me sobran como nueve mil maestros. El problema de vacantes en agosto no va a suceder. Y también estamos trabajando con lo de WiFi.

Hay quienes plantean mirando los materiales que se mostraron ayer… que se trata de un trabajo bastante elemental al balancearlo con su costo.
— Por qué brincaron de lo que vieron en la mesa, de que representa 100 % de todos los materiales que esa gente puede estar utilizando. ¿Cómo se llega a esa conclusión? Quizás esos son para grados K-3.

Secretaria…, hay en este tema una bandera que se levanta de falta de transparencia, porque si no es por la prensa, no se conoce de la contratación, y aún hay muchas dudas sobre cómo fue el proceso… Y esto a las puertas de un proceso para entrar en la concesión de escuelas chárteres. ¿Qué nos garantiza que no sucederá lo mismo con los contratos de las escuelas?
—La gente se enteró porque la prensa fue a la base de contratos de la Oficina del Contralor, pues el mismo pueblo puede ir a la página del Contralor. Si quieren que nosotros tengamos una página en el Departamento con todos los contratos, lo podemos hacer. Si la prensa debería publicar cada contrato que se da en Educación, adelante. […] La premisa de que se enteraron por la prensa no es cierta porque cada ciudadano tiene acceso a esos contratos. De lo de chárter, ¿cuál es la lógica de que no hicimos más de lo requerido en términos de publicar más información del contrato? Hicimos lo mínimo. Cumplimos con todos los requisitos. No violamos nada. No sabía había una expectativa de que tenía que hacer un anuncio. ¿Cómo eso me lleva a la premisa de que va a haber un problema con las escuelas chárteres en el proceso del análisis de las propuestas para las escuelas alianza?

 

No hace caso al #JuliaGoHome

La secretaria de Educación afirma que hay líderes sindicales que le pidieron la renuncia desde el día uno y que eso no cambiará.  Sobre un hashtag que lee #JuliaGoHome dijo que hay gente que la quiere como secretaria por la cantidad de cambios que impulsa, más hay otros en los que ve un rechazo a su origen. “No les caigo bien por no ser puertorriqueña, que no sé si eso puede ser algún tipo de discrimen. No sé si está bien si un boricua va a los Estados Unidos y le dicen: No tú no eres de aquí, no puedes tener ese puesto’, pues es casi lo mismo que me dicen a mí, una americana: ‘No puedes venir aquí a tener este puesto’”, reflexionó. Dijo que tiene las mejores intenciones de hacer la diferencia.

Explicó, además, sobre cómo se está empapando de toda la historia de la isla, de sus movimientos políticos, y que ya leyó La Charca y La Llamarada. “De que me digan que me vaya… está bien, pero hay gente que me para en la calle y me dice: ‘Sigue para adelante, no te quites’”, afirmó Keleher y que “por eso, me quedo, aunque me duela”.

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