Pasan vicisitudes ancianos de hogar en Toa Alta

El lugar no tiene electricidad desde el azote del huracán María el 20 de septiembre de 2017

Por Inter News Services

Los ancianos residentes en el hogar Luz de Esperanza, en el sector Los Frailes del barrio Mucarabones, en Toa Alta, están sometidos hoy a múltiples vicisitudes debido a la falta de electricidad desde septiembre del año pasado, debido a la devastación ocasionada por el huracán María, y el cúmulo de basura en el área producto de las estructuras abandonadas, que además sirven de refugio a sabandijas y hasta ratas.

El comerciante Israel Cortés explicó a la agencia Inter News Service (INS) que “esta situación viene desde antes del huracán María, pero se ha agravado desde entonces, ya que se trata de un lugar olvidado al no tener acceso directo a Toa Alta”, municipio al que pertenece.

Según Cortés, en el área convergen “perros realengos y moscas que no paran todo el día” por lo que tienen la preocupación de que en el lugar surjan problemas de salubridad.

“Este es un lugar olvidado, ni en época de campaña los políticos van por ahí”, dramatizó al referir que el último que lo hizo fue el entonces alcalde Ángel “Buzo” Rodríguez antes de que fuera acusado y declarado culpable en febrero de 1999 por soborno y conspiración para defraudar a la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA).

“Es muy triste ver el servicio limitado, cúmulo de basura y la pobre atención que reciben estos ancianos”, manifestó don Carlos, vecino del lugar.

Cortés aclaró que una de las entradas para llegar a Mucarabones es por Toa Baja y que la otra es por Bayamón, por lo que el municipio de Toa Alta está totalmente ausente.

El estudiante doctoral Caleb Ruiz Jiménez evidenció que en el área se encuentran viviendas abandonadas, incluido el antiguo hogar de ancianos Mundo Feliz, donde actualmente hay “maleza, roedores y toda especie de plaga afectando la salud de niños y ancianos de los alrededores”.

“Estas estructuras abandonadas colindan con el hogar de ancianos; vemos basura acumulada en el terreno abandonado del anterior hogar de ancianos, pañales de ancianos en el suelo, agujas para inyectar insulina y todo tipo de desperdicio biomédico que tal vez no se deben descartar con la basura regular pero debido ante la ineficiencia del gobierno se encuentran en la propiedad baldía”, agregó Ruiz Jiménez, residente del sector.

Otro problema es que los escombros como consecuencia del huracán María, no han sido recogidos en su totalidad, lo que ha resultado en deterioro a la comunidad.

“También tenemos un problema de descargas de aguas (descompuestas) en los alrededores, lo que junto al humo de las plantas eléctricas apenas permite respirar”, según los denunciantes.

Reclamaron la intervención del alcalde Clemente Agosto para darle solución al problema “ya que todos, incluyéndonos, somos Toa Alta, no solo los residentes de las urbanizaciones de los alrededores, como Montecasino y Villa del Monte, que ya tienen luz”.

“Las carreteras principales del sector llevan más de dos años en pésimas condiciones y no han sido repavimentadas; aparte, debido a la falta de electricidad y las largas noches oscuras, toda la comunidad se encuentra a la merced de delincuentes que aprovechan las combinación de falta de iluminación y el ruido de generadores eléctricos para cometer sus fechorías”, aseguró el comerciante Israel Cortés al recordar que en medio de la madrugada le intentaron robar su camión de trabajo.

La comunidad del sector Los Frailes y del barrio Mucarabones reclama la intervención de las autoridades —municipales y estatales— para evitar peores consecuencias.

“Esta comunidad necesita encarecidamente la ayuda del gobierno municipal y estatal para poder resolver esta gran situación, ya que la misma no solo afecta a centros de salud y cuido, sino que la comunidad esta compuesta de niños, ancianos, personas con necesidades especiales y gente trabajadora comprometida con Puerto Rico, muchos de ellos pequeños empresarios que día a día echan adelante el país”, reclamó Cortés.

Los denunciantes también pidieron ayudar a que los servicios lleguen al hogar de ancianos Luz de Esperanza, cuya directora-propietaria es Blasina Mesa Sánchez (787-203-9254).

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