Administración UPR ve salvavidas en las escuelas chárteres

Darrel Hillman, presidente de la institución, indicó que podrían convertirse en un "taller adicional" para los profesores afectados por la disminución de alumnos universitarios

Por Ronald Ávila Claudio

Recortes presupuestarios, una baja de estudiantes producto de la migración y el reciente golpe del huracán María son algunos de los aspectos que han puesto en aprietos a la Universidad de Puerto Rico (UPR), obligando a su administración a implementar medidas de austeridad severas. Pero un nuevo proyecto de reforma educativa, que propone –entre otras cosas– la transformación de las escuelas públicas en planteles chárteres, podría darle un respiro a la institución, tal y como se desprende de las expresiones del presidente del primer centro docente del territorio, Darrel Hillman Barrera.

Y es que el administrador, quien elogió en una vista pública de la Comisión de Educación y Reforma Universitaria la pieza 885 del Senado propuesta por el gobernador Ricardo Rosselló, entiende que las también llamadas Escuelas Alianza pueden ser talleres de trabajo para los profesores afectados por la merma de universitarios que enfrenta la UPR.

“En una reunión que tuvimos con Natalie Jaresko (directora ejecutiva de la Junta de Control Fiscal)…en aquella ocasión se nos habló si nosotros tenemos demasiada universidad para menos población. Pues mira, ahora estamos expandiendo nuestros tentáculos con ese grupo que tenemos, hacernos cargo de algunas escuelas”, sostuvo ante preguntas de Metro. Mientras, agregó que “la universidad no puede achicarse, sí es cierto que a lo mejor han disminuido los estudiantes con los años, pues esto es una manera de nuestra universidad darle servicios, darle también a esos profesores un taller adicional y tenemos entonces los mejores laboratorios para nuestros estudiantes”.

Empero, aun cuando expresó que las escuelas chárteres podrían representar espacios de trabajo para los docentes universitarios, negó categóricamente que la institución busque “cuadrar” su presupuesto con la aprobación del proyecto de reforma universitaria, como mencionó en días pasados la presidenta de la Asociación de Maestros, Aida Díaz.

La UPR, según el Plan Fiscal presentado por la administración de Rosselló, enfrentaría un recorte de casi la mitad de las partidas que recibe del Erario para el año 2023.

“Eso no es cierto. Nosotros estamos trabajando nuestro presupuesto con medidas intrínsecas a nuestra institución. No estamos considerando nada externo en ese aspecto. Estamos considerando otros aspectos de ingresos externos que vendrán de iniciativas que estamos creando”, destacó Hillman Barrera.

Para el presidente, la universidad del Estado tiene el poder de transformar el sistema público del enseñanza, porque tiene experiencia administrando un sistema “exprimido fiscalmente”, sin tener repercusiones en la calidad académica. De acuerdo a Hillman Barrera, eso está demostrado en las ejecutorias de los alumnos del primer centro docente, quienes en los pasados días han despuntado en los resultados de diversas reválidas profesionales.

Prometen flexibilidad en las chárteres 

Por su parte, el presidente de la Junta de Gobierno de la UPR, Walter Alomar, indicó en la vista pública del Proyecto 885 del Senado que la creación de las escuelas chárteres no tendrá que pasar los estratos burocráticos de la universidad.

Ante preguntas de Abel Nazario, presidente de la Comisión de Educación y Reforma Universitaria, comentó que “será suficiente” con lo que “decida el rector de la unidad”.

“Estamos flexibilizando todo tipo de burocracia. Es parte de la visión de una nueva universidad, que sea una universidad abierta. Lo vimos después del huracán María. Todos los recintos se volcaron en la calle para aportar sus conocimientos”, soltó Alomar.

Mientras, durante la vista pública, los rectores –o representantes de estos– desfilaron uno tras otro indicando a la comisión que han identificado varias escuelas chárteres que interesan acoger. Solo el Recinto de Ciencias Médicas, a través de su rector, Segundo Rodríguez, estableció que le sería “más complicado” administrar un plantel Alianza, a razón de que ofrece programas académicos graduados especializados en salud.

El académico recomendó, por otra parte, que el recinto que dirige pueda participar en un vínculo distinto con las escuelas, ofreciéndole pasantías a los estudiantes del sector público para que observen y experimentes los trabajos de profesores y alumnos de Ciencias Médicas.

 

 

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