Crítico escenario de la niñez tras María

Estudio del Instituto de Desarrollo de la Juventud revela graves proyecciones sobre las repercusiones que tiene el huracán sobre los menores de edad y ofrece alternativas sobre cómo evitarlas

Por Lyanne Meléndez García

Más niños cayendo bajo el nivel de pobreza, incremento en la cantidad de niños que salen del país y que las oportunidades de tener una adultez exitosa sean tronchadas, podrían ser la realidad que estén viviendo los menores tras el impacto del huracán María.

Así lo proyecta un estudio del Instituto Desarrollo de la Juventud, que a tres meses del huracán María, dio a conocer el resultado de un análisis fundamentado en datos censales y literatura sobre el impacto de desastres naturales como lo fue el huracán Katrina.

Amanda Rivera Flores Amanda Rivera Flores | Foto: Dennis A. Jones

En entrevista con Metro, la directora ejecutiva del Instituto, Amanda Rivera Flores, explicó que tras el huracán “rápido quisimos comenzar a investigar, porque somos una organización que nos basamos en la investigación, en los datos, y quisimos comenzar a investigar qué va a pasar con nuestra niñez para poder prepararnos”.

Dado que no existían datos concretos sobre el impacto del fenómeno atmosférico, decidieron dar un paso adelante y crear proyecciones sobre la situación. Esto sería la primera etapa de una investigación a fondo que realizarán el año próximo, con la finalidad de recopilar las consecuencias tras seis meses o un año del huracán.

Caridad Arroyo Quijano, líder de Estadísticas de la organización, precisó que el estudio consistió que una revisión datos censales, así como de literatura sobre otras jurisdicciones que tuvieran catástrofes similares, por lo que le dieron prioridad al huracán Katrina ya que fue el fenómeno más reciente que azotó Estados Unidos a una alta magnitud. Si bien las condiciones en que se desarrollaban los niños “de por sí eran alarmantes” al compararlas con las revisiones que hicieran sobre las consecuencias de Katrina, se levanta bandera sobre el empeoramiento en desempeño académico, salud mental, más pobreza en los niños.

A base del análisis, hay 100 mil niños que tras el huracán podrían entrar al nivel de pobreza y 55 mil están en peligro de emigrar a Estados Unidos.

“Ahora mismo la niñez en Puerto Rico, el 57 % vive bajo el nivel de pobreza, pero hay unos niños que están sobre el nivel de pobreza pero están bien cerca de caer en el nivel y ahí tenemos hasta cien mil niños, así que esa tasa de pobreza pudiera comenzar a fluctuar entre un 62 y un 71 %”, explicó la coordinadora de Estadísticas de la entidad.

En cuanto a las proyecciones sobre la fuga de niños, en los últimos diez años se ha perdido un 32 %, pero estiman que 55 mil niños entre cero y 17 años pudieran estar saliendo, lo que aumentaría el por ciento a 37.

Caridad Arroyo Quijano Caridad Arroyo Quijano | Foto: Dennis A. Jones

La investigación hace un análisis por zonas donde principalmente impactó el huracán; la sureste y la montañosa. Arroyo Quijano planteó que en la zona sureste todos los municipios, gravemente afectados por el temporal, las tasas de pobreza infantil son más altas que en el resto de la isla. Mientras, en la zona montañosa, donde se hallan los municipios que más pulgadas de lluvia recibieron con el huracán, se encuentran los cinco de los diez municipios con las tasas más altas de pobreza infantil en la isla.

Según el documento, las cifras de pobreza infantil para 2016 en los municipios del sureste son 60 % en Arroyo, 68 % en Maunabo, 68 % en Naguabo, 73 % en Patillas y 58 % en Yabucoa. Por su parte, aquellos ayuntamientos con mayor pobreza infantil en la zona montañosa son Maricao con 79 %, Las Marías 78 %, Adjuntas 76 %, y Jayuya y Barranquitas con 74 % cada una.

El estudio también recoge una serie de recomendaciones a diversos sectores del país. La sugerencia principal es, según Rivera Flores, monitorear los indicadores para determinar las necesidades de los menores de edad, ya que estos pueden dar una mirada más amplia sobre lo que están viviendo los niños. Además ofrecen otras recomendaciones al sector filantrópico sobre la inversión de fondos en programas entre los que proponen invertir en la seguridad económica, salud mental y mentoría.

Mientras ofrecen otras recomendaciones sobre grupos de trabajos e iniciativas para fomentar la seguridad económica de los pequeños. “A la Junta de Control Fiscal hacemos un llamado general a que se protejan las inversiones en la niñez y la juventud tomando en cuenta que el impacto que las condiciones de la niñez y cómo se desarrollan los niños hoy van a tener el futuro económico de la isla y el futuro fiscal”, expresó Rivera Flores.

Urgente atender necesidades

Estas proyecciones sobre la difícil situación de la niñez, y cómo se espera que se agrave con el paso del tiempo, dan cuenta de lo urgente de atender estas necesidades. La directora ejecutiva del Instituto sostuvo que la urgencia se debe a que los niños son una población vulnerable y múltiples estudios demuestran que estas problemáticas repercuten en un impacto económico negativo. “La pobreza infantil incide en la habilidad que vayan a tener el niño de graduarse, terminar sus estudios, condiciones de salud han sido ligadas con la pobreza infantil y el niño que es pobre tiene más posibilidades de ser pobre”, expuso la directora de la organización.

Por su parte, el éxodo de niños también representa una urgencia ya que podría tener efectos en el futuro económico del país, en medio de la crisis que vive en la isla.

Recomendaciones a varios sectores

  1. Todos los sectores: Monitorear los indicadores para determinar las necesidades de los menores de edad.
  2. Sector filantrópico: Invertir fondos en programas que promuevan seguridad económica, salud mental y mentoría.
  3. Gobierno estatal: Asignar un psicólogo y trabajador social por escuela, crear un grupo de trabajo para atender la migración y restituir el crédito por trabajo.
  4. Gobierno federal: crear un Fondo de Desarrollo Laboral y extender el Child Tax Credit a familias con uno y dos hijos.
  5. Junta de Control Fiscal: Proteger las inversiones en la niñez y la juventud principalmente aquellas que lleven a seguridad económica y atiendan la salud mental.
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