Esencial labor voluntaria en la respuesta a tres meses de María

Tres voluntarios de Cruz Roja narran sus experiencias con el huracán y cómo han sido los últimos tres meses en que la prioridad ha sido prestar servicios

Por Lyanne Meléndez García

Con perspectivas y visiones diferentes, pero con el mismo fin de ayudar, la labor voluntaria ha sido clave en la recuperación de Puerto Rico durante los tres meses del huracán María.

Así lo dejaron evidenciado tres de los cientos de voluntarios que han participado de la respuesta que ha ofrecido la Cruz Roja, quienes revelaron en entrevista con Metro que pese a las situaciones personales que tuvieron que lidiar con el huracán, la mayor satisfacción de su trabajo ha sido ayudar a otros.

Myriam Ojeda, Mónica Maldonado y José Santiago tienen edades, experiencias y capacidades muy diferentes. Sin embargo, cada uno apuesta a desde su área de especialidad aportar a reconstruir al país.

Myriam Ojeda Myriam Ojeda

Ojeda, tiene 53 años, es azafata y terapista linfática, pero en su tiempo libre desde hace 28 años, se dedica a ofrecer respuesta en la Cruz Roja. “Esto nunca lo habíamos visto, en Hugo, entró y afectó mayormente la parte este, por eso la parte oeste que no había sido afectada, tenía luz, pero no usaban tanto los celulares, entonces, las comunicaciones eran mucho más fáciles. Ahora el hecho de no poder tener comunicación creo que fue lo más que nos afectó”, contó Ojeda, quien llegó a la Cruz Roja a raíz del huracán Hugo. Actualmente labora en el área de coordinación de rutas para ofrecer servicios, lo cual ha sido desafiante debido a la falta de comunicaciones. Contó que fue un reto porque han llegado a lugares donde pensaban que había 200 familias y resulta que no queda gente porque el área quedó tan destruida que tienen que desplazarse, mientras, en otros casos se preparan para servir a 300 familias y cuando llegan al lugar encuentran que son 500.

“A casi tres meses tenemos gente que todavía no se pueden contactar a sus familias, tenemos lugares que se nos hace bien difícil saber cómo están por la falta de comunicación”, abundó Ojeda, que pasó el huracán en Rusia, y no fue hasta el 2 de octubre que pudo regresar a la isla. “La desesperación de estar de lejos y no poder llegar fue bien difícil, y el aterrizar en Puerto Rico y ver la devastación”, relató la azafata de profesión.

A sus 45 años, Santiago termina su carrera de medicina. Sin embargo, se dedica a sistemas de información, misma faena que lo llevó a servir en la Cruz Roja. Tuvo algunas pérdidas, pero como no fueron problemas mayores, ya a los dos días del huracán estaba realizando labor voluntaria.

José Santiago José Santiago

Su labor principal consistió en desplazar un satélite por los municipios del país donde establecían por algunas horas un hotspot que permitía a los ciudadanos conectarse a internet y realizar llamadas.

“Cuando uno veía la gente que empezaban a llorar porque consiguieron al hermano que hacía días no sabían de él. Nosotros estábamos ahí haciendo ese trabajo. Es indescriptible cómo se ponía la gente de felices”, expuso Santiago, quien comenzó en la entidad en 2007 al conocer que tenían un departamento donde podía ofrecer servicio voluntario en su área de especialidad.

La experiencia con el satélite se volvió tan vital en las misiones de Cruz Roja, que las personas las esperaban tanto como recibir cajas de suministros. “Es una experiencia nueva y se ha vuelto un problema nuevo porque las comunicaciones se han vuelto sumamente necesarias para esta forma de vivir”, detalló el experto en tecnología.

Llevando tan solo unos meses en la organización, a Maldonado, de 25 años, le tocó lidiar con su primera experiencia de respuesta.

“Había gente de Finlandia, de España, y yo decía ‘no pensé que esto sería tan grande’. Es mi primera respuesta y es en mi país, fue definitivamente una experiencia sin precedentes”, manifestó la joven estudiante, que se inscribió como voluntaria luego de haberse graduado de la Escuela de Derecho y con el interés de ayudar a los demás.

Mónica Maldonado Mónica Maldonado

Estuvo sola en su apartamento en San Juan durante el huracán, mientras, sus familiares en Morovis perdieron pertenencias y el municipio sufrió una gran devastación. De hecho, no se pudo contactar con su familia hasta una semana después.

Con el fenómeno atmosférico, pasó de estar en la oficina de la organización unas cuantas horas, a prácticamente pasar el día en el centro de operaciones que estableció la Cruz Roja en un hotel y en la Fundación Ángel Ramos. Dentro de la situación, sostuvo que ha disfrutado el conocer voluntarios internacionales.

Por el momento, las labores de todos seguirán siendo las mismas puesto que a 90 días del paso de María, la isla aún continúa en la fase de respuesta y se espera que la de recuperación sea para enero del próximo año.

Datos a tres meses del huracán:

  • 570 Voluntarios activos en la organización ayudando en los esfuerzos de respuesta en la isla.
  • 14,619 Familias conectadas a través del satélite VSAT, en más de 49 municipios, incluyendo Vieques y Culebra.
  • 8.3 Millones de comidas entregadas a los residentes de la isla en visitas a los 78 municipios.
  • 31,000 Personas atendidas en servicios de salud mental.
  • 51,000 Bolsas de sistemas de filtración de agua entregadas a los ciudadanos con falta de acceso a agua potable.
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