Del otro lado de la frontera

Las deportaciones y la construcción del muro en la frontera entre México y Estados Unidos, del cual ya hay ocho prototipos, son las mayores preocupaciones de los migrantes en Estados Unidos

Por Juan Carlos Melo
Del otro lado de la frontera

NUEVA YORK, EE. UU. -Aunque persiste el miedo de la deportación para los poco más de 11 millones de inmigrantes indocumentados que contabiliza el Gobierno federal de EEUU a través del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, siglas en inglés), mexicanos ubicados en el estado de Nueva York coinciden en que sus vidas han cambiado para bien luego de haber cruzado la frontera.

Incluso, no dudan en establecer que a pesar del discurso racista y xenofóbico del presidente Trump, Estados Unidos sigue siendo el lugar donde “si se trabaja, se hace posible el famoso American Dream”.

La mexicana Vila Tioba, de Veracruz, dice que cumplió el sueño americano cuando pudo traerse a sus dos hijos a Estados Unidos y tenerlos en un ambiente más seguro y con mejor educación.

Ella entró al país por la zona de Texas hace 22 años, y desde hace poco más de cinco, vende flores en una calle de Nueva York para mantenerse.

Afirma que, aunque la situación económica en Estados Unidos está un poco difícil, “pienso que sí, todavía hay muchas oportunidades para los muchachos. No sé después cómo vaya a cambiar, porque están cambiando desde que entró el presidente (Trump). Las ayudas ya no son igual que antes, pero esperemos que esto se arregle”, declaró, al tiempo que indicó que la actitud del primer mandatario hacia los mexicanos ha traído mucho conflicto.

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“Yo no sé por qué, en realidad, la agarró por México. Nosotros solo venimos a trabajar honestamente y es lo que hacemos, porque en realidad en el país de nosotros, pues no hay trabajo. Están difíciles. No es fácil. Y por eso venimos a este país, para salir adelante y darle un futuro mejor a nuestros hijos”, manifiesta.

Bajo el gobierno de Trump se ha dado la mayor cantidad de detenciones de inmigrantes, con un alza de más de 40 %, reporta la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE, siglas en inglés). Y aunque el número de deportaciones es menor en comparación con las realizadas bajo el gobierno de Barack Obama, se espera que en 2018 estas se disparen una vez expire el amparo de deportación de los dreamers.

El programa que protege de la repatriación a 800 mil jóvenes que entraron ilegalmente durante su infancia a Estados Unidos fue cancelado por el presidente Trump el 5 de septiembre.

“La política migratoria de Trump nos tiene atemorizados”, se escuchó decir a la mexicana Alejandra Hernández, quien a bordo de un tren en Nueva York le contaba a una dama venezolana cómo llegó a Estados Unidos.

Le dijo que fue a través de su madre, quien tras trabajar para unos italianos en la Gran Manzana, logró reunir $1,200 para que un “coyote nos cruzara por la frontera allá para 1990”.

 

Alejandra

“Eran $600 por cada una. Entramos por el cerro por donde todo el mundo entra”, le dijo Hernández a la venezolana, al tiempo que le mencionaba que los viajes para cruzar la frontera no se planifican. “En realidad, simplemente piensas y vámonos. Cuando tú vas a cruzar, la persona que está de este lado (Estados Unidos) le manda el dinero al coyote. Si el coyote te dice: ‘Son $1,000 o te mato a tu familia o la secuestro’, no hay forma, tienes que pagar”, narró, al tiempo que indicó que cruzar ahora es más complicado y más caro que antes.

“Por pasarte de la frontera, los coyotes ahora cobran de $6,000 a $12,000, y con Trump en la presidencia ahora la cosa es más difícil”, sentenció, para luego destacar las bondades de Estados Unidos y los logros que ha alcanzado en esta nación.

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