La fortaleza de una madre ante los vientos de Irma

Elizabeth Sonson, residente de la isla de Saint John, narra los momentos de terror vividos durante el paso del huracán Irma sobre las Islas Vírgenes de Estados Unidos mientras su hijo estaba en el hospital, la travesía para lograr que continuara recibiendo atención médica y su llegada a Puerto Rico

Por David Cordero
La fortaleza de una madre ante los vientos de Irma

Hay dos tipos de huracanes que una madre puede enfrentar. Uno es el que golpea con sus ráfagas de viento y lluvia. El otro solo lo conoce ella cuando la vida de un hijo está en peligro. Elizabeth Sonson vivió ambos en carne propia la pasada semana, durante el paso del histórico huracán Irma sobre las Islas Vírgenes de los Estados Unidos, previo a la llegada del poderoso fenómeno meteorológico a Puerto Rico.

Cerca de la 1:00 de la tarde del pasado miércoles 6 de septiembre, Elizabeth se encontraba en el Schneider Regional Medical Center en Saint Thomas, donde cuidaba de su hijo, quien recibía atención médica intensiva. A esa hora, vientos de hasta 110 millas por hora azotaban la isla, amenazando con arrancar todo a su paso.

No se trataba, sin embargo, de los primeros vientos huracanados que enfrentó esta madre. Cuando nació su hijo, los médicos le dijeron que no viviría más de un año por su enfermedad de incapacidad cerebral.

“Al ellos decirme, eso fue bien fuerte para mí, pero yo le creo mucho al Señor. Siempre he tenido la fe en el Señor. Yo no creo mucho en lo que me digan”, apuntó Elizabeth.

Ricardo (nombre ficticio para proteger su identidad) cumplirá 31 años el próximo mes de noviembre.

“Él no habla ni se mueve, pero es muy amistoso. Él trata de comunicarse a su manera;no habla. Pide su comida, eso sí que lo sabe decir”, explicó Elizabeth.

Huyendo de un clima inestable y de los constantes catarros y ataques de asma que le provocaban a su hijo, Elizabeth, de padre viequense, se mudó junto a su esposo y su hija mayor a Saint John. Allí, en el año 1995, la mujer también enfrentó los vientos del huracán Marilyn, de categoría 3, otro sistema meteorológico que dejó graves daños tras su paso por las Islas Vírgenes. Pero el azote de Irma fue sin duda más agresivo.

“Este que acaba de pasar fue peor”, aseguró la madre, en referencia al huracán categoría 5.

El viernes antes del huracán,  al salir del trabajo y llegar a su casa, encontró que su hijo no se sentía bien y decidió llevarlo al hospital. Ricardo es asmático y no puede respirar sin su máquina de oxígeno. La energía eléctrica es vital para mantenerlo en condición estable. Elizabeth entonces tomó una lancha desde Saint John hasta Saint Thomas, donde de inmediato su hijo fue ingresado al hospital y posteriormente entubado. Allí los alcanzó Irma. 

“Tuvieron que cambiar a mi hijo de cuarto en cuarto, y él en esa máquina. Fue bien difícil hasta que llegaron a un cuarto que no estaba inundándose”, relató la madre.

“Mientras el huracán se sentía más y más fuerte, comencé a sentir que el hospital se estaba moviendo y el techo en el cuarto de mi hijo se levantaba como si se quisiera ir”, continuó.

En el cuarto piso del hospital, de acuerdo con el relato de Elizabeth, comenzaron a romperse las ventanas, y el techo comenzó a volar. 

“Todo el viento estaba entrando. Lo estábamos sintiendo en el tercer piso, y toda el agua estaba bajando. El techo estaba hacia arriba y hacia abajo”.

Una evacuación de emergencia entró en vigor en el hospital, traslado de pacientes que estuvo a cargo de la Armada de Estados Unidos. Mientras tanto, Elizabeth relató que solo oraba para que el techo del cuarto del hospital en que estaba su hijo no cayera sobre él. En medio de la odisea los alcanzó la noche. No fue hasta casi las 10:00 p. m. que un helicóptero logró sacarlos a ambos, madre e hijo, del lugar. 

Ricardo fue trasladado al hospital Juan F. Luis Hospital and Medical Center en Santa Cruz tarde esa noche. Al día siguiente, un avión equipado con la maquinaria médica que necesitaba el paciente trasladó a Ricardo a Puerto Rico.

Doctores logran estabilizarlo

A las 7:00 de la noche del viernes, el paciente fue recibido en el Hospital Pavía de Santurce en condición crítica, indicó el doctor Ubaldo Santiago Buono,  especialista de medicina interna del centro hospitalario. 

Santiago explicó que el paciente aspiró comida, es decir, que se le fue al pulmón como resultado de las condiciones crónicas que padece y ante las complicaciones que enfrentó previo a su llegada a Puerto Rico en medio del huracán Irma.

“El paciente tiene unas incapacidades y cuando pierde todos los recursos de luz, de agua, en ese momento su familiar pierde la habilidad de poderlo ayudar. Es un paciente encamado”, indicó el doctor. 

“Ahora mismo está en ventilación mecánica, está recibiendo antibiótico, está recibiendo asistencia del neumólogo y ya el paciente ha mejorado”, aseguró el médico al tiempo que dijo que se espera que durante los próximos días salga de cuidado intensivo.

Ricardo es uno de los 12 pacientes que hasta el momento ha recibido Metro Pavía Health System. Puerto Rico ha recibido en los pasados días decenas de pacientes y refugiados de las islas caribeñas afectadas por el paso del huracán Irma, el más poderoso registrado en aguas del oceáno Atlántico.

“En términos generales, muchos de los que han llegado tienen necesidades de seguir continuando antibiótico. Han tenido quizás pulmonía, pero lo más traumático es la parte psicológica de ellos, para lo cual están siendo asistidos también en el hospital, tras perder sus cosas, ver a sus familiares en situaciones difíciles, estar alejados en estos momentos de ellos también. Esa es la parte más crítica de esa situación, el no tener ese apoyo emocional que necesitan, que es lo que estamos tratando de brindarles aquí”, indicó el doctor.

En el caso de Ricardo, ha sido su madre su principal apoyo psicológico y emocional. Elizabeth no ha querido separarse ni un solo segundo de su hijo. Aunque se le ofreció hospedaje en un hotel, la madre ha permanecido en una pequeña capilla del hospital, ubicada justo al lado del cuarto donde Ricardo recibe atención médica. 

Ante la inusual situación, Elizabeth ha tenido acceso a la habitación donde permanece Ricardo con más frecuencia de lo que por lo general sucede cuando un paciente se encuentra en cuidado intensivo, algo por lo que Elizabeth se mostró sumamente agradecida.

“Tengo que volver a comenzar. Espero en Dios volver a comenzar con mi hijo”, expresó.

Incomunicada desde el pasado miércoles, Elizabeth solo había logrado contactar con algunos familiares desde Santa Cruz, pero no había logrado conectar una llamada con su esposo.

No fue hasta el sábado que desde Puerto Rico logró hacerlo. Aunque afortunadamente el hombre se encuentra bien de salud pese a que sufrió heridas luego de que la rama de un árbol cayera sobre él, el matrimonio perdió prácticamente todo tras el paso del huracán. Sin embargo, nada de lo material tiene importancia para Elizabeth en este momento. Lo primordial es lograr que su hijo salga con vida y estable del hospital para regresar a Saint John y, desde cero, reconstruir. Aunque el tiempo que Elizabeth y su hijo deban permanecer en Puerto Rico, sea aún incierto, así como el encuentro con el resto de su familia.

“Lo perdí todo, pero aunque uno pierda las cosas, al menos la vida uno la tiene. Siempre puedes tener de vuelta lo que perdiste, pero la vida no puedes tenerla de regreso. Estoy agradecida de que mi familia esté bien y de que las personas que conozco estén bien”, expresó.

“Cuando tú pierdes tus cosas, duele, claro que duele, porque estás acostumbrado a esas cosas; estás acostumbrado a tu casa. Pero tú tienes que seguir agradeciendo a Dios que tú estás bien y que puedes reconstruir todas esas cosas. Toma tiempo, yo sé que es así. Y el dolor va a estar ahí. Toma tiempo curar, pero solo tienes que agradecer a Dios que estás vivo, porque eso no lo puedes reemplazar”, compartió Elizabeth.

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