Maestros y médicos, mano de obra bien valorada en Texas

Puertorriqueños que laboran en escuelas y hospitales de El Paso, Texas, destacan los aciertos de haber salido de Puerto Rico en busca de mejores oportunidades de empleo

Por Juan Carlos Melo
Maestros y médicos, mano de obra bien valorada en Texas

Contrario al discrimen que sufren algunos boricuas reclutados por empresas de Estados Unidos para trabajar en la agricultura o la manufactura, los puertorriqueños que salen del país a desempeñarse como maestros o en las áreas de la salud tienen un trato distinto.

Son una mano de obra bien valorada en la tierra del tío Sam. Uno, por tener ciudadanía americana de nacimiento (2 de marzo de 1917) y, dos, por su dominio de los idiomas inglés y español, que, según aseguran, les permite servir de intérpretes entre la creciente población latina en Estados Unidos y los directivos de escuelas y hospitales. 

“Uf, es como un alivio”, nos dice Rosa Enid Hernández, destacada bibliotecaria en la escuela intermedia Benjamin Franklin en Dallas, Texas, al describirnos la reacción de algunos maestros cuando se enteran de que un boricua será docente en el distrito donde ella labora. 

En entrevista con Metro, Hernández, quien en múltiples ocasiones ha recibido importantes reconocimientos por su labor en la mencionada escuela, asegura que en Texas hay una alta demanda de maestros puertorriqueños. 

“Nosotros somos bien fajones y nos buscan mucho por el idioma. Saben que no tenemos problemas de visa y que somos supertrabajadores y ahora mismo están viniendo muchísimos maestros a estas zonas”, afirma Hernández. 

Sus expresiones coinciden con las estadísticas de fuga de maestros hacia Estados Unidos. De acuerdo con el “Perfil del migrante”, un informe que prepara el Instituto de Estadísticas de Puerto Rico, en el 2015 poco más de 3,000 salieron del país. 

“Uno no quiere que se vayan, pero ,si aquí no hay oportunidades y si no se valora la profesión, se tienen que ir”, destacó, por su parte, la presidenta de la Asociación de Maestros, Aida Díaz. 

Agregó que hoy día los maestros tienen un “sueldo raquítico y están sin pensión y sin seguro social, por lo que el abandono en que nos tiene el Gobierno es lo que provoca que los maestros se estén yendo”.

 

 

Vivió un “calvario” en la escuela pública

Precisamente ese fue el caso de Coralys Román Anthony, una maestra boricua de 29 años que, tras iniciarse en un colegio en Carolina y luego pasar a la escuela pública como maestra de Inglés, se vio en la necesidad de salir del país. 

“Me moví al sistema público porque me pagaban un poquito más, pero fue una experiencia muy fuerte. No había apoyo. No había sistemas, directores poco comprometidos, una desorganización total en la región de San Juan”, describió. 

Asegura que el “calvario” que vivió como maestra en la pública —donde estuvo tres meses para poder cobrar su primer cheque y “dependiendo económicamente de mi mamá”— no le deja arrepentirse de la decisión que tomó hace dos años. 

Hoy Román Anthony imparte docencia en la Harmony Public School, un plantel de 1,000 estudiantes de la zona de El Paso, Texas. 

“Cuando yo estuve allá, los maestros empezaban en $21 mil al año. Aquí un maestro principiante sin experiencia (yo llegué aquí con experiencia y eso también te lo añaden) empieza cobrando alrededor de $49 mil al año… Y una vez esos cheques mensuales llegan, uno no se siente tan ahogado, como por lo menos yo me sentía en Puerto Rico”, sostiene. 

De forma similar también piensa Jacelis Seda, una boricua de Cabo Rojo, que se desempeña como asistente de maestra en la mencionada escuela de El Paso con un salario de $16 la hora. 

Ella, quien trabaja con niños con impedimentos, asegura que “el sistema de educación especial en Puerto Rico no vale la pena y por eso mucha gente se va buscando ayuda para sus hijos porque aquí están mucho más preparados en la parte escolar”, sostiene, mientras expone que en El Paso hay trabajo para los maestros boricuas, pero que tienen que asesorarse antes de dar el salto. 

 

 

En el mismo renglón los profesionales de la salud

Para Frank Méndez, un enfermero de Utuado que lleva casi una década laborando en el University Medical Center de El Paso, Texas, los médicos boricuas son muy queridos, en especial por su trato hacia los pacientes. 

“Es muy preciada la mano de obra boricua aquí en El Paso, porque el puertorriqueño trae una perspectiva muy diferente, entiende el lenguaje, les pone atención a los pacientes muy bien… Sí lo aprecian mucho”, menciona Méndez.

Asegura que, aunque la vida de un profesional de la salud en El Paso es bien estresada, ya que se trabaja mucho, se facilita porque el boricua tiene dominio del idioma, “entiende el inglés local que está mezclado con muchas palabras del español y también entiende el español de aquí que es diferente al de Puerto Rico”, manifiesta, al tiempo que asegura que ha tenido que cambiar su acento para hacerse entender. 

El profesional de la salud asegura que en El Paso hay muchos doctores boricuas que vienen por la buena paga, mientras que otros se encuentran estudiando para una especialización. “La mayor parte de ellos tienen ya su escuela de medicina completada. Vienen aquí a especializarse en algo y lograr una mayor compensación”. 

En el último año, de la isla se han ido 600 médicos, aseguró a Metro el presidente del Colegio de Médicos Cirujanos, Víctor Ramos, quien culpó a las aseguradoras por la fuga del galenos. 

“Estamos en el periodo que más médicos se van y la razón es clara: se van por la economía. Mientras no se les meta mano a las aseguradoras que se ganan millones de esto, va a seguir pasando, porque llega un momento en que tú no puedes con el abuso”, sentenció Ramos.  

Méndez, quien asegura está al cuidado de pacientes con enfermedades mentales, destaca que las principales necesidades médicas de los boricuas en El Paso son las mismas que exhiben en Puerto Rico: problemas de alta presión y diabetes. 

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