Respuesta de Puerto Rico a la tragedia de Pulse

De las 49 víctimas de la masacre, 23 eran puertorriqueños

Por Lyanne Meléndez García

En lo que se considera una de las peores masacres a tiros en la historia de Estados Unidos, que dejó casi medio centenar de fallecidos, 23 de ellos eran puertorriqueños.

Aunque Puerto Rico ofreció apoyo de varias maneras ante la tragedia que hace exactamente un año cobró la vida de 49 personas durante un ataque en la discoteca Pulse, ubicada en Orlando, Florida, una de las áreas en las que se destacó la ayuda fue en la asistencia a la salud mental.

Así fue la respuesta del capítulo local de la Cruz Roja Americana, una de las organizaciones que ofrece servicios en emergencias en el país, la cual activó a 69 voluntarios y ofreció apoyo emocional a 87 personas a través de llamadas y presencial en los aeropuertos de Isla Verde y Ponce.

En entrevista con Metro, la coordinadora del equipo de salud mental, Ramonita Santiago, relató su experiencia al frente de una situación en los pasados años la Cruz Roja nunca había tenido que enfrentar, pues generalmente ofrecen apoyo en fuegos y desastres naturales. “Era bien lamentable lo que había pasado, algunos de ellos estaban bien ansiosos porque querían llegar a estar con sus familias, otros estaban tranquilos porque tenían familias allá y estaban haciendo los arreglos”, recordó Santiago sobre el suceso que hoy conmemora un año.

Narró sobre una familia cuya historia la conmovió debido a que los padres de uno de los fallecidos llevaban tiempo con planes de visitarlo, pero no fue hasta ese momento que viajaron a Orlando. “Ellos no pudieron tener tiempo antes, pero estaban bien agradecidos porque en esta situación pudieron estar todos juntos para poder ayudarse y apoyarse el uno al otro”, expresó la coordinadora de salud mental de Cruz Roja.

Mientras, la directora ejecutiva de la organización en la isla, Lee Vanessa Feliciano, expuso que querían “asistirlos en ofrecerle la información que necesitaban para que supieran lo que iba a ocurrir una vez llegaran a Orlando, que había un centro para familias, y también darle ese apoyo emocional por esas pérdidas que tuvo esa familia”. Al esfuerzo se unieron el Colegio de Trabajadores Sociales, la Oficina de Bio-Seguridad del Departamento de Salud y el Hospital Panamericano. 

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