Sumido el país en trastornos mentales

Estudio destaca que las situaciones de pobreza, el desempleo, la baja tasa laboral, la criminalidad y la migración, que experimenta el país, con más intensidad en la última década, pone en riesgo la salud mental de los boricuas

Por Inter News Services

Los trastornos de ansiedad tienen una prevalencia de 12.5% en la población puertorriqueña, según el “Estudio de la prevalencia de los trastornos psiquiátricos y la utilización de servicios especializados de la población adulta de Puerto Rico”, del Instituto de Investigación en Ciencias de la Conducta, del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico (RCM).

Los datos fueron recopilados entre el 2014 y el 2016.

Hay además otros trastornos, graves, que inciden en el uso de sustancias ilegales o no, que tiene una alta prevalencia de 11.5%.

En los trastornos de ánimo hay una prevalencia de 10.4. En este se distingue la bipolaridad (3.2), distimia (2.3) y MDD (9.7).

La prevalencia de cualquier trastorno de ansiedad suma 12.5. La fobia social alcanza el 6.3, la agorafobia el 4.7 y el GAD un 5.2.

Mientras, el ADD-ADHD llega a 2.8.

Esta es la prevalencia de trastornos psiquiátricos de los últimos 12 meses durante el período de estudio, excluidos los trastornos por sustancias.

Mientras, los trastornos prevalecientes de sustancias en este período fueron de 5.2 de abuso de alcohol; 1.5 de dependencia de alcohol; 5.7 de abuso/dependencia de alcohol; 3 de abuso de drogas; 1.2 de dependencia de drogas y 3.3 de abuso/dependencia de drogas.

El estudio revela que 2 de cada 10 adultos (23.7%) de entre 18 y 64 años en la Isla cumple con los criterios de diagnósticos de CIDI/DSM IV (Composite International Diagnostive Interview-DSM IV). Entre estos, los trastornos de ansiedad son los más comunes al afectar al 12.5% de la población; y luego los trastornos de sustancias (11.5%).

Para destacar la dimensión del problema, el Estudio compara la prevalencia de los trastornos psiquiátricos en Puerto Rico con otros países. En EEUU es de 26.4; en Ucrania es de 20.5, Francia (18.4), Colombia (17.8), Países Bajos (14.9), México (12.2), Shangai (4.3), mientras en la Isla es de 23.7%.

Los trastornos de ánimo van ascendiendo en las tres etapas por edad que divide el estudio. De 18-25 años es de 7.8%; de 26-45 prevalece en 9.2% y de 46-64 se eleva a 12.9%

Igual sucede con los trastornos de ansiedad, a los 18-25 es de 9.3%; de 11.2% a los 26-45 y se eleva hasta un 15.6% a las edades 46-64.

No sucede lo mismo, sin embargo, con los trastornos de uso de sustancias. Aquí la prevalencia es de 18% para la joven edad de 18-25; se reduce a 11.9% a los 26-45 y desciende a 8% a la edad 46-64.

Cuando se toma el promedio de todos los trastornos psiquiátricos, el resultado es que la prevalencia es de 23.7% para la edad de 18-25; 22% para la de 26-45, y se eleva nuevamente a la edad de 46-64 a 24.3%.

Desglosados los estimados de prevalencia de trastornos psiquiátricos por géneros, se descubre que en el renglón de cualquier trastorno, los hombres padecen en un 24.7% y las mujeres un 22.9%. En cuanto a trastornos de ánimo, son las mujeres las que más lo padecen, con 11.5% y los hombres, 9.1%. Igualmente los trastornos de ansiedad prevalecen más en mujeres, 14.2%, que en hombres, 10.8%.

Sin embargo, en el trastorno por abuso de alcohol y en el trastorno por abuso de drogas los hombres doblan las cifras de las mujeres. Los hombres padecen, respectivamente, 8.8% y 4.4%; mientras las mujeres 2.9% y 2.3%.

El estudio detalla también que el ADHD prevalece más en hombres (3.6%) que en mujeres (2%).

La investigación destaca, por otro lado, que el 7.3% de la población adulta llena los requisitos para un Trastorno Serio (SMI), esto es, que “al presente o en cualquier momento durante el año anterior al estudio fue diagnosticado con un trastorno del DSM IV por un problema emocional o de comportamiento y que resultara en una incapacidad seria que interfiera o limite en sus roles usuales con la familia, el trabajo, relaciones interpersonales o actividades con la comunidad”.

Este dato revela cómo incide el problema en la conducta de las personas en sus diversas relaciones diarias.

La investigación científica señala que a las personas con prevalencia de SMI, no se les da servicio especializado (36.1%), por lo que se puede esperar que repitan el problema.

El no utilizar los servicios aumenta a casi el 60% de los jóvenes adultos (18-25 años), pues solo el 40.5% los recibe, y este es precisamente el sector que suele tener mayor prevalencia en el abuso/dependencia de sustancias (drogas y alcohol).

El grupo de edad con SMI con mayor utilización de servicios fue el de 46-64, con 67.1%).

Por otro lado, el Estudio descubrió las barreras más frecuentes entre adultos con trastornos psiquiátricos para no utilizar los servicios.

El 63% de las personas cree que su problema de SMI “se va a resolver solo” o quieren resolver su problema por si mismo (61.2%) o creen que el tratamiento duraría demasiado tiempo (55%).

Mientras, el 71.7% de los adultos con trastornos de sustancias cree que el tratamiento no les va a ayudar.

Es esta conducta desesperanzada la que el gobierno quiere revertir.

Se reporta que, respecto a un estudio de 1991 (17.9%) hoy existe una mayor utilización de los servicios en las personas con SMI, se ha reducido el estigma social y hay mayor accesibilidad a los servicios de salud mental.

Se reitera el estudio sin embargo en que hay una necesidad de mejorar el acceso a las personas de la edad 18-25, pues solo el 40.5% recibe servicios.

La Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (Assmca) ha detectado un problema fundamental cuando sus propios estudios revelan, y el estudio del RCM lo confirma, que hace falta allegarle servicios a los necesitados.

“Es importante evaluar la manera en que los servicios están estructurados para medir y amplificar su impacto, en particular el uso de servicios basados en evidencia científica”, sostiene el informe del RCM.

“La baja utilización de servicios en personas con trastornos de alcohol y drogas en comparación con la alta utilización de personas con SMI, sugiere que ASSMCA debe mejorar el acceso a servicios y adiestrar a los proveedores en sustancias.”

El Estudio aquí desglosado, mantiene su mirada crítica al desempeño de los servicios cuando indica que hay que hacer “un análisis comprensivo de las políticas del gobierno que afectan la operación de los sistemas de servicios de salud mental”.

No pierde su norte el Estudio al indicar que como consecuencia de la recesión que sufre el país, la población ha estado y sigue estando sometida a muchos estresores que se relacionan con los riesgo de salud mental. La pobreza, el desempleo, la baja tasa laboral, la criminalidad y la migración se destacan entre ellos.

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