Te presto mis zapatos; respuesta a Alex Delgado

Carolina Mejías Rivera responde a la columna “UPR, ¿fobia al trabajo?", del periodista Alex Delgado.

Por Metro Puerto Rico

Por Carolina Mejías Rivera

En tiempos de crisis en un país suelen aparecer diferencias de opiniones sobre la sociedad. Esas diferencias ocurren en los ciudadanos cuando se produce una desigualdad social entre unos y otros. La mejor manera para trabajar con la situación de diversos puntos de vistas que provienen de las realidades vividas es a través de la empatía: el medio por el cual las personas intentan comprender las situaciones (o ponerse en los zapatos) del otro.

En el día de ayer, el periodista y comentarista Alex Delgado en su columna de opinión titulada “UPR, ¿fobia al trabajo?” comenta que cada vez que existe un conflicto en el gobierno se utiliza la emoción con elementos dramáticos para influir en la opinión pública. Con el comentario llama “dramatismo” a vivencias de personas que ni siquiera conoce, ni se dio la oportunidad de conocer más a fondo. Casualmente una de las personas a quien cita es a mí, por lo cual he decidido redactar este escrito para corregir varias premisas en su columna.

Cuando indica que en la entrevista no se destacó la palabra “trabajo” es importante entender que la misma era relacionada al tema de hambre en la universidad.  Sabiendo que en su profesión es la norma omitir la mayor parte de una entrevista debido a la limitación de tiempo y espacio, no entiendo por qué presenta un comentario despectivo directo a los entrevistados por lo que les “faltó decir” cuando se trata de un trabajo profesional sobre otro tema de un compañero de la prensa. Sin embargo, analizaré el comentario desde una mirada empática y responderé a la misma.

Aunque no quiero hacer este escrito sobre mí, abundaré un poco sobre mis experiencias vividas en y antes de entrar a la universidad. Soy una joven criada por una madre soltera de escasos recursos, teniendo un padre ausente por ser adicto a drogas. Llegué a la Universidad de Puerto Rico porque decidí buscar información por cuenta propia. Al igual que su familia, mi madre nunca ha tenido carro, así que he tenido que luchar con los obstáculos de sistema de transporte en la isla.

Una vez entro a la universidad, me encuentro con la primera barrera que fue el nivel educativo que tenía no se comparaba con los demás que venían de escuelas privadas. Así que debía leer y estudiar el doble que los demás. El tener que estudiar más me limitaba en el tiempo de poder ejercer otras tareas cotidianas. Para mí eran bien importante los estudios, pero en la búsqueda de no preocupar económicamente a mi familia siempre tuve que realizar trabajos de tiempo y medio. Por ejemplo, trabajé en la universidad bajo el programa de estudio y trabajo, pero aún no me daba para costear mi vivencia en la universidad. Así que decido dar clínicas de futbol a diferentes clubes del área metropolitana, con ello lograba empatar los gastos.

Como punto de información, los atletas en la UPR-Río Piedras deben tener matrícula a tiempo completo, tener buen promedio académico, entrenar todos los días a veces con 2 sesiones diarias y algunos como yo, trabajaban o trabajan a tiempo parcial para completar la quincena. Parecería ciertamente una historia de película, pero le invito a que investigue cuántas veces el dirigente de fútbol de la universidad Ángel Mussenden tuvo que invitar a comer a varias jugadoras y a mí, porque no teníamos dinero.

Desde que entré a la universidad tuve muchos obstáculos que me limitaban el tiempo al igual que otros estudiantes para mantenerme académica, económica y atléticamente estable. Sin embargo, mi compromiso con la comunidad puertorriqueña me hizo dar la milla extra y trabajar en diferentes proyectos sociales, mientras estudiaba, trabajaba y era atleta. Con los proyectos sociales que trabajé y estoy trabajando, he comprendido la diversidad de vivencias y los problemas que enfrentamos individualmente que no necesariamente lo entiende el colectivo.

Mi historia es solo un ejemplo. La insinuación de que los estudiantes de la UPR, incluyendo los que recibimos beca, no queremos trabajar es errado. Los estudiantes de la UPR no le tenemos fobia al trabajo. Al contrario, lo buscamos y lo queremos para desarrollarnos profesionalmente. Si escucha las asambleas de los estudiantes verá que buscamos crear oportunidades para el colectivo, no evadirlas. Los que necesitamos un empujón del sistema es porque desde que nacimos hemos tenido que luchar el doble para salir adelante y aportar desde nuestras trincheras: las trincheras sociales que han catalogado al pobre como vago e inútil. Le invito a que conozca a la mayoría de las personas desventajadas económicamente del país y percibirá que luchan cada día para salir hacia adelante. A nosotros la vida nos ha obligado a trabajar el doble para salir adelante, pero sin olvidar al colectivo como la gran familia, por eso trabajo sin compensación económica en varias organizaciones comunitaria en donde también hago Patria.

Me llamó la atención el comentario de su parte donde indica que nos fuéramos a trabajar para hacer patria. Le exhorto que antes de expresarse sobre personas que no conoce, investigue más a fondo los perfiles profesionales de quien habla. Ahora hay plataformas como linkedin, facebook que facilitan encontrarnos, y simplemente con un mensaje o una llamadita, le aseguro que conocerá a muchos estudiantes desventajados que dan de su tiempo para hacer patria en las comunidades. Estudiantes que sin cuadrar la quincena y a veces sin tener que comer trabajan voluntariamente en causas sociales, porque comprenden lo difícil que puede ser no tener ingresos económicos.

En lo que a mí respecta, lo hubiese atendido al igual que atendí al periodista que me entrevistó. Con una sencilla búsqueda en las redes me hubiese encontrado. Amablemente le podía contestar las dudas que tuviera sobre mis finanzas personales cuando cursaba mi bachillerato como atleta. Le invito a que estudie a fondo la palabra “empatía”.

 

Loading...
Revisa el siguiente artículo