Del Capitolio a Fortaleza

Por Karixia Ortiz
Del Capitolio a Fortaleza

“Esto lo arregla Rosselló” leía un cartel que se revivió en una de las paredes de un edificio del Viejo San Juan mientras el gobernador Ricardo Rosselló caminaba desde el Capitolio hasta La Fortaleza.

 

El camino no se proyectaba extenso, pero el recorrido que inició durante las primeras horas de la tarde se prolongó por la ola de personas que querían tocar, besar, hablar y tomarse ‘selfies’ con el nuevo gobernador.

 

Las miles de personas nuevamente miraban en el primer ejecutivo del país la esperanza de que él sí es la persona que arreglará la situación económica que ha provocado la imposición de un Junta de Control Fiscal federal por medio de la Ley PROMESA.

 

Las promesas del doctor Rosselló Nevares también se hicieron sentir en el camino pausado e interrumpido por la muchedumbre que abarrotó de esquina  a esquina las angostas calles adoquinadas de la capital.

 

Los vítores resonaban a cada rato. La gente reiteraba que con el hijo del exgobernador Pedro Rosselló “se acabó el abuso” gubernamental. También, las personas gritaban a todo pulmón “queremos la estadidad”.

 

Sin embargo, en el camino acalorado por el intenso Sol y la humedad tropical, el nuevo gobernador no tuvo reparos en remenear su cuerpo al son de la Bomba en  la Plaza Colón donde hizo un compromiso con las entidades culturales porque, según expresó mientras bailaba,  la cultura puertorriqueña puede ser exportada.

 

“Se formó la bomba” y “ahora, ahora, ahora es” acompañaron los pasos de Rosselló Nevares mientras los retumbes de los tambores y las danzas tradicionales con coloridas telas.

 

Luego, una segunda parada en la misma calle Fortaleza… Y se escuchó el repique del cuatro puertorriqueño y una trova que alabó el nombre y futura gesta del nuevo gobernador. Con una sonrisa y en el intento de ser un músico innato, Ricky, como le conocen todos, se puso un sombrero de señor, cogió un güiro y lo sonó. Su sonrisa quedó intacta cuando la copla entonó cánticos con el pie forzado “…un Puerto Rico mejor”.

 

La caminata proseguía y banderas multiestrelladas ondeaban entre la gente y suspendidas en los balcones de las residencias de la ciudad amurallada. Muchos salían a recibir el saludo del evento que reconocieron como histórico.

 

La fe entre los presentes se hacía sentir, incluso luego de escuchar sus propuestas la necesidad de convencerse de que el desarrollo económico volverá y de que la situación precaria la arreglará Rosselló se evidenciaba cuando incansablemente la gente, los caminantes, los seguidores vitoreaban “Ricky, tranquilo el Pueblo está contigo”.

 

Tras un par de horas entre abrazos y esas paradas espontáneas, los portones de La Fortaleza se abrieron de par en par por primera vez para el gobernador y la administración Rosselló Nevares, aunque el joven gobernante ya conocía de pequeño ese lugar que fue su hogar por al menos ocho años, mientras su padre administró el país de 1993 al 2000.

 

Su emoción era evidente, a pasos de las puertas de la Mansión Ejecutiva, Ricky, junto a su esposa Beatriz Rosselló, reconoció que con nostalgia había repasado sus fotos de su infancia en el lugar. La Primera Dama sostuvo que quiere fomentar con su labor un Gobierno con “sensibilidad”. Así lo describió en una sola palabra.

 

El día concluyó, y la Primera Familia del País realizó su primer saludo junto a la habitante más pequeña de La Fortaleza, la Primera niña del País, Claudia Beatriz Rosselló, quien también saludó al público y hasta besos inocentes e indiscriminados lanzó.

 

Entre una bailadita del gobernador y su esposa, saludos y hasta besos que complacieron al público cayó la tarde en el primer hogar del País, que aún no se sabe por cuánto tiempo será… Pero la gente, la que llegó y se lo gozó volvió a creer en el cambio que han prometido para los próximos cuatro años. Ha vuelto un Rosselló..

Loading...
Revisa el siguiente artículo