Rey de los burdeles boricua se queja de crisis económica

Por Juan Carlos Melo @melodicespr

“Hay clientes que llegan y te tiran mil dólares en propinas a lo loco. Todo depende. En los tiempos de antes se veían mucho más esas cosas. Últimamente, ya no hay tantos clientes así; últimamente, el cliente está aguantado. Tú te das cuenta de que viene buscando happy hour, buscando los días que los bailes están a dos por uno, algo que antes no veías”.

 

“Vivo rodeado de chicas en el negocio, pero trabajo es trabajo. No es como la gente piensa, que yo soy el de la mansión Playboy. El trabajo es trabajo y a veces es bastante estresante”.


El rey de los burdeles boricua. Con solo pensar en su profesión, podríamos imaginarnos que se trata de alguien así como Hugh Hefner, creador del imperio Playboy. Un tipo de tez blanca, entrado en edad, con dinero y rodeado de chicas guapas, exóticas y muy flexibles a las que él hace el “sacrificio” de hacerles una audición.

Pero no es así. Él niega toda esa suntuosidad y asegura que su profesión no es nada glamurosa y que la situación fiscal por la que atraviesa la isla —en recesión desde el 2006 y con el peso de una deuda de sobre $69 mil millones— está golpeando sus negocios.

Hablamos de Jack Zaidspiner, un boricua de abuelos polacos propietario de Lips, The Girls, Frenchy’s y Doll House, cuatro de los más famosos clubes nudistas que ubican en la ciudad capital.

Zaidspiner, quien lleva sobre 23 años en la industria de clubes con bailarinas exóticas, destaca que, en comparación con años anteriores, sus ingresos han mermado de forma significativa.

“Sufrimos al igual que todos los negocios. Si la clase media, la clase alta o cualquier otra [clase] está en una crisis económica, no saca dinero para ir a un club. El club no es una prioridad. Nos está ayudando un poco el turismo, que es lo que nos está manteniendo, pero ha bajado bastante”, comenta el empresario, quien resultó ser bastante esquivo al momento de ofrecer cifras de los ingresos o pérdidas que ha experimentado su negocio, alimentado en gran parte por una economía subterránea que genera $14 mil millones al año, según economistas.

“No te voy ha decir que estamos dando pérdida, pero sí ha bajado mucho. No te puedo decir [cuánto] exactamente porque no soy yo quien lleva la contabilidad. Lo mío es ir a los negocios y mantenerlos subiendo”, asegura Zaidspiner, más conocido como Jackie.

Añade que, para mitigar la baja, ha tenido que invertir en publicidad, una práctica inusual en este tipo de negocios, cuya clientela llegaba por referencias o por medio de taxistas que se las buscan llevando a turistas a conocer los “encantos ocultos” de la isla.

Por esta razón, ya resulta común observar en las vías del país vallas publicitarias de este tipo de negocios ofertando especiales de bebidas, bailes privados con “dos chicas sexy por el precio de una” o promoviendo el espectáculo de alguna figura conocida, otro elemento al que Jack ha echado mano para atraer nuevos públicos, siendo la más reciente la exponente de reguetón Indy Flow.

“Gracias a Dios, me fue muy bien con ella. Trajo mucha gente. Ella hizo un show superbonito, superbueno, y la gente salió muy contenta. Empezamos con ella en un club y la llevamos a casi todos, porque nos trajo bastante gente”, afirma Jackie, quien también a traído a sus clubes conocidas actrices del mundo porno, como Skin Diamond, Eva Angelina, Jesse James y Alexis Texas.

“Hubo un tiempo en que tratamos de traer una [actriz porno] cada tres meses. Es un poco caro porque hay que pagarles a ella y a su seguridad, avión, pasajes, hotel por cuatro o cinco días. Pero se hace para atraer gente, y eso trae mucha pareja, mucha persona nueva que no va normalmente. Van por primera vez para eso, les gusta y siguen yendo”, explica.

A pesar de eso, insiste en que la depresión económica en la que está sumida la isla, con una tasa de desempleo de 11.3 %, ha provocado una baja en sus ingresos y en los de sus más de 100 empleados (bouncers, seguridad y mantenimiento).

“Las chicas también dicen lo mismo, que está malo, que antes venían dos o tres días [y cuadraban la semana], y ahora tienen que venir la semana completa. Se quejan”, expone Jackie, al tiempo que explica que sus strippers, al menos 40 por clubes, operan de forma independiente.

“Las muchachas trabajan de forma independiente. Se les pone una hora que es cuando más tarde pueden llegar, pero ellas vienen cuando quieran. No son empleadas de nosotros. Lo único que nosotros les pedimos es que sean mayores de 18 años”, expresa.

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