Gloricruz Reyes Rivera: "Eres inocente"

La pareja de Nelson Ruiz Colón, uno de los convictos del asesinato de la reina de belleza, cedió un espacio a Metro para conversar sobre el polémico caso, su relación sentimental con uno de los acusados y cómo pasó a ser el principal apoyo de quien por casi 20 años ha reclamado no ser responsable del crimen cometido a finales de 1980

Por Karixia Ortiz Serrano
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Un baúl de cartas; muchas evidencian la comunicación recíproca que inició un 31 de julio de 2009 entre Gloricruz Reyes Rivera y Nelson Ruiz Colón, a quien ella nombra con cariño Nelsito.

El nombre de Ruiz Colón, ahora con 48 años, nos suena conocido, pues es uno de los llamados tres inocentes de Aguada. La identificación surgió en la vorágine del asesinato de la reina de belleza Glorimar Pérez, ocurrido en 1988. Ruiz Colón fue declarado culpable en 1994.

Pero, a través de Reyes Rivera, nos acercamos a otra perspectiva de lo que es confiar en la inocencia de una persona más allá de la estigmatización y del hilo de la historia hasta el presente. Todo ello a pesar de que Ruiz Colón nunca le pidió que se quedara junto a él. Sin embargo, ella, enamorada al fin, siempre se dijo: “No lo voy a dejar a él aquí [en la cárcel]”.

Reyes Rivera se describió como “fajona” y así mismo la identificaron el hermano de Ruiz Colón, Edgardo, y su esposa, quienes se conocieron en el ambiente de la construcción. Reyes Rivera es tasadora de bienes raíces y actualmente también tiene su propio negocio de losas en el pueblo de Vega Alta, donde residen desde hace casi 10 años, aunque es natural de Jayuya.

Ella, de 36 años, relató a Metro cómo un día del año 2009, cuando era gerente de una compañía de distribución de losas, los familiares de Ruiz Colón, que también administran ferreterías, le comentaron del caso de su hermano y lo bien que se llevarían por sus personalidades.

“Ellos como en tres o cuatro ocasiones me hablaron de él y en un momento dado les dije: ‘Envíame la información que tengas de ese caso que ya tengo curiosidad’. Leyendo me doy cuenta de todas las incongruencias que tiene el caso y de verdad que es una injusticia brutal”, contó.

Reyes Rivera, al adentrarse en el polémico caso, espontáneamente le dijo a Edgardo que le compartiera a Ruiz Colón su dirección postal. Y así comenzó su historia, su cercanía que se fue concretando con visitas periódicas al Centro de Detención Oeste de Mayagüez. “Cuando lo vi, de verdad, quedé prendada de él y él de mí”, afirmó.

De hecho, al presente, Reyes Rivera sostiene que la estabilidad de sus negocios se la debe a Ruiz Colón.

“Donde estoy ahora mismo es por él, porque me ha dado un apoyo estando allá dentro que no me ha dado mucha gente que está en el día a día conmigo”, sostuvo.

“¿Cómo fue ese proceso? ¿Cuántas cartas se escribieron?”, preguntó Metro. “La primera ocasión que me comuniqué con él fue para el 31 de julio de 2009, cuando recibí su primera comunicación y de ahí en adelante le contesté la carta. Seguimos hablándonos por un término de dos meses, todas las semanas. En ese ínterin, por lo que él me escribía, yo decía de verdad que es una pena tremenda que ese muchacho esté ahí, un muchacho con tanta energía, con tanto que dar a nuestro país, y lo tienen ahí apagado”.

De la manera poco usual de compartir detalles de la vida de cada cual, en tiempos en los que la tecnología facilita la interacción al instante, Reyes Rivera puntualizó que estuvo “sumergida en ese pasado proceso de la historia porque no podía hacer nada de lo que las personas normales hacían”.

Desde que Ruiz Colón está bajo arresto domiciliario, mientras se celebra un nuevo juicio, Reyes Rivera precisó que no se ha despegado de él, ni sus familiares, ni la gente de su pueblo. Incluso, Reyes Rivera conversó sobre cómo en el proceso de conocer el caso de su pareja fue pieza clave para dar con la defensa que lograra probar lo que cada uno de los tres enjuiciados (Ruiz Colón, José A. Caro Pérez y Nelson Ortiz Álvarez) reclamaban, su inocencia.

“No daban ningún tipo de garantía. En medio de todo eso, me convierto en la persona que llevaba la información entre los abogados y la familia. Con todo el proceso doy con el licenciado Osvaldo Carlo. Ese licenciado de entrada me dijo: ‘No es un caso fácil, pero podemos hacer esto’”, relató. Luego, Justicia accede a la realización de las pruebas de ADN (ácido desoxirribonucleico) y comienza a relucir lo que esperaban.

“¿Cómo compara la situación al principio del caso con relación a los sucesos de ahora en cuanto al Sistema de Justicia?”, indagó este diario.“Esto ha cambiado totalmente. En aquel entonces a ellos los demonizaron. La prensa en aquel momento le daba mucho peso a lo que era  la opinión de la fiscalía. Como esto fue tan enmarañado, tan malicioso, realmente, en la prensa lo que se veía era que estos tres muchachos la violaron, la sodomizaron, la atacaron, la mordieron, y la gente realmente los veía como unos monstruos a ellos. La fiscalía hizo su trabajo como si fuesen ellos los peores del mundo. Entonces, ahora es que veo cuánto les afectó a los tres el que los hayan demonizado de esa manera. Cuando va transcurriendo el tiempo, la gente ya va viendo nuestros reclamos, que son unos reclamos justos, que no recibieron trato igual en muchas ocasiones, que se nos imponía un no cuando realmente llevábamos una evidencia. Ya la gente cambió la mentalidad y la prensa ahora vio nuestro punto”.

“¿Qué evaluación hace Ruiz Colón de lo que pudo haber pasado? Porque también hay una víctima que se quedaría sin justicia”, señaló Metro. “Primero, en cuanto a lo que es la familia de la víctima, nosotros sabemos del dolor de esa familia. Nosotros lo que más queremos hoy día y siempre es que realmente se haga justicia, que se sepa realmente quién mató a esa muchacha y por qué. Qué pasó. La verdad del caso es que ahora mismo lo que podemos hacer es solicitarle al Departamento de Justicia que haga su trabajo, que al fin haga su trabajo. Nelsito en muchas ocasiones me traía información y me decía: ‘Mira, Glori, esto lo hicieron mal’. La ciencia en aquel momento era buena, pero ahora la vemos tan vaga para lo que hay ahora que muchas cosas quedan inconclusas.  Nosotros sí tenemos nuestra teoría de qué fue lo que pasó ahí”.

“Ahora el proceso está en otra etapa, pues, en días recientes, pudieron al menos salir de la cárcel tras una libertad condicional en lo que inicia su nuevo juicio. ¿Cómo se sintió ese día?”, preguntamos.

“Estuve en primera fila. No me he separado de él en todos estos días. La casa ha estado llena de gente. Es bien extenuante porque él quiere atender a toda la gente. Él habla y se aflige también. Está pasando por unos procesos bien drásticos en su vida. Él está que todavía no lo cree. Él todavía está que no lo asimila y poco a poco va a caer en tiempo. Pero estamos todos superfelices, agradecidos del pueblo de Aguada y de Puerto Rico, que se ha desbordado. Le llevan comida. Lo llevamos a la playa porque es superamante de la playa. Él buceaba, pescaba, era amante de la playa, y el día de la vista el juez nos dejó que llegáramos a las seis de la tarde para ir al cementerio a ver las tumbas de sus abuelitos y el resto de la tarde para que lo tomara para hacer trámites. Pero el trámite más importante para él era irse a dar un chapuzón en la playa, porque eso era su vida. Parecía un nene chiquito. Todas esas cosas nosotros las estamos viviendo. Es como volver a nacer”.

“¿Cómo lidia con la excarcelación?”, indagamos. “No habíamos tenido la oportunidad de leer la resolución del juez. La leímos, se la leí completa y le iba poniendo los puntitos para que se diera cuenta de que esto es real y que ya no tiene un veredicto de culpabilidad, y le decía: ‘A ti te ampara la inocencia, la presunción de inocencia. Eres inocente’.  Entonces, él como que se quedó: “Wow. ¡Qué pesadilla! Yo estuve preso 20 años”. Y le dije: ‘Sí, pero ahora es una nueva vida. Desde hoy cuenta y desde ahora es que vamos pa’lante. Estas cosas son procesos’”.

Un aspecto curioso que destacó Reyes Rivera son las coincidencias que rodean su relación con Ruiz Colón, pues su nombre es similar al de la víctima; la fecha de la primera carta coincide con el día en que la hallaron muerta, y ambos cumplen en la misma semana: ella el 20 y él el 26 de septiembre. A esto Reyes Rivera respondió: “Pienso que nada es casualidad en esta vida. Llegué en una fecha, con un nombre, con un propósito en su vida, y espero que Dios nos permita estar juntos”.

La enamorada de Ruiz Colón concluyó: “Yo ahora mismo no necesito más. Yo necesito que él salga para poder hacer una vida, porque realmente lo que nos faltaba era eso, que él pudiera salir para que nosotros pudiéramos recopilar todas las ideas y hacer los sueños que teníamos, y tratar de hacer algo a futuro”, compartió sin reservas y con emoción evidente Reyes Rivera.

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