Pierluisi quiere “salvar la casa”

Tercera entrega. Metro estuvo en un rally con el aspirante a la gobernación por el Partido Nuevo Progresista Pedro Pierluisi para relatar a modo de crónica el recorrido.

Por Karixia Ortiz Serrano


“¿Cómo lo hacen? Yo no sé. ¿Cuál es el negocio? Sepa usted”. Inevitable que resuene el soneo salsero interpretado por Frankie Ruiz al conocer que el comisionado residente en Washington, Pedro Pierluisi, corre cada mañana siete millas para poder tener ánimos de mantenerse activo en sus turnos full-time de maratónicas caravanas mientras lidia con su agenda en la capital federal.

“Puerto Rico tiene todo el potencial para levantarse, para tener un progreso, unas oportunidades para nuestra gente, para que no se nos sigan yendo. Es cuestión de estabilizar el gobierno, salvar la casa en el gobierno. Eso es lo que yo hago en Washington, salvar la casa”, recitó cuando Metro preguntó por su interés de gobernar en una de las coyunturas más complejas de nuestra historia.

Fue en Guánica donde, el sábado pasado, el aspirante a la gobernación por el partido azul se propuso una ruta por el sur que cerró en Ponce, con una marejada de seguidores al anochecer. En la mañana, por supuesto, había corrido sus millitas, había tenido un almuerzo con el alcalde de Santa Isabel y atendió entrevistas en emisoras regionales. Pero, dos días antes, había regresado del Congreso, donde dijo que “sí” al proyecto que impone una junta de control fiscal federal, con la cual estaría dispuesto a gobernar. Además, el día antes y el día después, también tenía en su calendario otras tantas caravanas.

Esa tarde de un húmedo sábado, el estruendo de su recorrido se extendió por Guánica, Yauco, Guayanilla, Peñuelas y Ponce, con sus respectivos líderes y aspirantes que lo apoyan. De vez en cuando Pierluisi sacó entusiasmo para aflojar y remenear sus hombros al son de la salsa, su género musical favorito, especialmente con su número predilecto, “Que suenen los tambores”, uno  de los que resuena en las tumbacocos como parte de su repertorio avivador de las masas penepés.

Dispuesto firmemente en su carroza al descubierto, saludó, repartió besos indiscriminados a tutiplén, mientras el sudor se hacía evidente y se reponía con bebidas hidratantes color naranja.
Desde un vehículo más adelante que el de Pierluisi, veía cómo las doñas desde sus balcones lanzaban besos entusiasmados y él los devolvía con énfasis. Incluso llegó a regalar unos cuantos sin que se los ofrecieran primero. Los varones, muchos de ellos con camisas de águilas calvas o cargando la bandera estadounidense en tamaño X-Large, sacaban sus molleros para hacer un saludo simple con la mano o para afirmar con el pulgar altivo el respaldo.

Compartí unos minutos de conversación en su mismo espacio. Entre lo poco que pudimos hablar me dijo: “Hacen falta mujeres en puestos de liderato. Hacen falta”.
Claro, compartía el lado izquierdo de su podio motorizado en ese tramo con la aspirante a la alcaldía de Yauco, Xait García, quien le aflojaba la tensión de tener que estar animado en todo el viaje de horas. Por unos segundos miré hacia mi alrededor y comprendí, en una fracción de segundo, que eso de sentirse aclamado puede ser algo a lo que se le puede coger el gustito, aunque sea el gobernar en un momento crítico.

De repente, veo a uno de los avanzadores hacer una señal en un lenguaje indescifrable. Me percaté de que nos acercábamos a una funeraria en el casco urbano de Yauco. “Siempre se apaga la música cuando pasamos por funerarias o iglesias, por respeto”, comunicó a Metro una de las muchachas del equipo de trabajo en la caravana. Cambio mi vista y allí estaba la funeraria, pero la atención parece que ya no estaba con el de adentro, pues una decena de personas salieron y ondearon sus banderines que leían “Pierluisi, gobernador 2016”… Y más besos volaron por los aires y la música solo bajó su volumen.

En Guayanilla, Pierluisi hizo una de sus escasas paradas. Se bajó del vehículo, y una señora emocionada le gritó mientras le apretujaba el cuerpo que le sobrepasaba en tamaño, “qué bueno que te veo en persona. No todos vienen hasta acá”. Él la besó, le respondió el abrazo y siguió repartiendo su cariño como pudo entre el grupo que se le acercó. Acto seguido, se volvió a trepar en su plataforma para seguir su ruta y avivar a sus seguidores desde su carroza y de cara al viento.

Pierluisi consideró que su recibimiento en los pueblos fue bueno. Tenía cientos de carros haciéndole escolta y otros cientos de voluntarios que ya le habían “cuadrado” el camino para que todo estuviera set y los detractores fueran los menos. Pero, por supuesto, hubo uno que otro que le demostró un cariño particular sacándole el dedo del corazón… No le dio color y el camino prosiguió.

El comisionado confía en que su soneo repicará por los próximos cuatro años y dio menos importancia al ruido que hizo un reportaje de un alegado vínculo e influencias del negocio de su esposa, María Elena Carrión, con su gestión congresional.

Pero Pierluisi canceló el planteamiento de The New York Times. “No hay vínculo alguno. Lo que hace mi esposa no tiene absolutamente nada que ver con lo que yo hago como comisionado residente ni como gobernador. Ella es una experta en finanzas, y todo lo que ella hace son con entidades privadas en transacciones privadas. No tiene absolutamente nada que ver con bonos. Yo estoy por Puerto Rico y vamos a levantar juntos a Puerto Rico”.

Carlos Pesquera: Confía en que llegará a Washington

Mientras el aspirante a la gobernación por el Partido Nuevo Progresista (PNP) Pedro Pierluisi recorría los municipios de Guánica, Yauco, Guayanilla, Peñuelas y Ponce, su compañero de papeleta para la comisaría residente en Washington Carlos Pesquera allegaba esfuerzos por Coamo, Villalba y Juana Díaz.

Ambos se encontraron en La Perla del Sur frente a  miles de almas revestidas de azul que los ovacionaban mientras agitaban la multiestrellada y los banderines de propaganda política. “La estadidad es lo único que resuelve este problema, y Pedro Pierluisi y Carlos Pesquera van a lograr la estadidad para Puerto Rico. Y Puerto Rico va a echar hacia delante”, gritó quien en una ocasión aspiró a la gobernación frente a la concentración de las huestes de la Palma. “¿Cuento contigo, hermano progresista?” llegó a preguntar para asegurar ese “sí” que le devolvieron de inmediato.

En una conversación con Metro, el ingeniero de profesión aseguró que se siente “muy satisfecho del respaldo que tengo de la gente y que he podido llevar un mensaje de propuestas específicas siendo consistente con el tema de la junta federal y a la misma vez hablarle de opciones para reavivar la economía”. En caso de no prevalecer, Pesquera afirmó que “mi compromiso con Puerto Rico va más allá de una posición que ocupe”, aunque agregó: “Estoy
confiado en mi triunfo”.

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