Ana Cacho admite posesión de pipas de marihuana y pastillas en su mesa de noche

Por Juan Carlos Melo @melodicespr

Intentando ser cuidadosa en sus contestaciones, incluso cuando las respuestas debían ser solo si o no, Ana Cacho libró hoy una férrea confrontación de más de una hora con el abogado de Luis Gustavo Rivera Seijo, alias el “Manco”, el único acusado de la muerte del niño Lorenzo González Cacho.

Sentada por segundo día consecutivo en la silla de los testigos, Cacho no solo tuvo que repasar el testimonio brindado en la pasada vista preliminar sobre la seguridad en la urbanización donde ubicaba su hogar, la iluminación en el cuarto donde fue asesinado su hijo y las manchas de sangre en el pasillo de su casa; sino que además, tuvo que volver a dar detalles de su vida íntima y las razones que la llevaron a asistir a un pool party a poco menos de tres semanas de la muerte de su hijo, línea de preguntas que constantemente fue objetada por los representantes del ministerio público.

Durante el interrogatorio la defensa del Manco, Mario Moczó, también cuestionó el hecho de que llevara “dos a tres” días sin cadena la puerta del patio que Cacho acostumbraba a asegurar para evitar las visitas inesperadas del padre de sus hijos, Ahmed Alí González, al que ella admitió en sala que le tenía miedo.

Moczó también polemizó sobre el hecho de que Cacho no llamara al 911 tan pronto su hija menor la despertó gritando que Lorenzo le había llenado el pelo de sangre y contrario a eso la mandara a “darse un bañito”.

Un punto que levantó objeciones de la fiscalía e incluso de la jueza Vilmary Soler, quien cuestionó la pertinencia de las preguntas, fue cuando Moczó comenzó a indagar sobre las parejas con las que compartió Cacho el día de los hechos.

¿(Jesús Genaro Camacho) era su amigo como lo era Arnaldo Colón “Naldy”?, fue la primera pregunta de Moczó sobre el tema. “No”, dijo Cacho.

¿(Jesús Genaro) era su pareja?, preguntó Moczó. “Estábamos empezando a relacionarnos de otra forma, dijo la madre de Lorenzo al tiempo que decía si con la cabeza.

¿Para el día de los hechos William Marrero también era su pareja?, preguntó Moczó, obteniendo una respuesta en la negativa por parte de Cacho y una objeción del ministerio público. La jueza no le permitió a Moczó seguir con la línea de preguntas.

Según el representante legal del Manco las mismas buscaban establecer la contrariedad en los testimonios de la testigo.

“La gente se está fijando mucho en el sexo y olvida el hecho de que es una persona que es mendaz, que miente a los que conoce, a los que ama, cómo no le va a mentir a un tribunal, a un agente, a ustedes que son desconocidos, ese es mi punto de vista”, expresó Moczó a los periodistas en el pasillo de la sala 706 del Tribunal de Bayamón durante un receso de la vista preliminar en alzada que busca la condena de Rivera Seijo.

“Me decepcionó mucho la línea de preguntas nuevamente al aspecto, que no tenía ninguna pertinencia, en cuanto a la conducta sexual de la señora Ana Cacho y tengo que reconocer la valentía de la juez que oportunamente detuvo esa línea que el compañero Moczó justifica van dirigidas a probar la mendacidad de la señora Cacho”, dijo en un aparte con Metro Sharon González abogada de la madre de Lorenzo.

 

Desconoce el tipo de pastillas que le llevó Marrero

Retomando el interrogatorio en sala, Moczó también cuestionó a Cacho sobre la visita ‑horas antes del fatídico suceso‑ de Marrero, quien la llamó para preguntarle si podía pasar a llevarle unas pastillas para adelgazar.

¿Usted tenía problemas de obesidad en ese tiempo?, indagó Moczó. No, respondió Cacho.

¿Cuál era el nombre de esas patillas?, preguntó la defensa del Manco. “Sinceramente no recuerdo”, contestó Cacho.

¿Eran Xanax? (las pastillas), preguntó Moczó. “No”, dijo Cacho.

¿En qué envase se las trajo?, continuó interrogando el letrado. “En un envase de medicina, anaranjado”, respondió la testigo, quien a renglón seguido expresó “no recordar” si el envase de pastillas tenía su nombre o el de otra persona, y cuántas pastillas eran.

Moczó también levantó dudas sobre la hora en que Marrero se fue de la residencia de Cacho tras compartir intimamente con la testigo.

Según la madre de Lorenzo, Marrero llegó entre las 10:40 y las 11:00 de la noche y se fue a la 1:30 de la madrugada. No obstante, Moczó dijo que en la declaración que Cacho le ofreció al Buró de Investigaciones Federales (FBI) indicaba que Marrero se había retirado de su hogar a las 12:30 de la madrugada.

El abogado también preguntó sobre las pipas de marihuana, una de madera y otra de cristal, que Cacho tenía en la mesa de noche de su dormitorio.

¿Usted tenía pipas y pastillas en el cuarto master?, inquirió el abogado. “Correcto”, expresó la testigo, añadiendo que, aunque las usaba para fumar drogas, la noche en que su hijo fue asesinado ni ella ni Marrero las usaron.

 

Siembran dudas sobre hallazgo de cuchilla

Otro testimonio que el defensor del Manco puso en tela de juicio fue cuando le preguntó a la testigo sobre el cuchillo que encontró en el baño de su residencia días después del asesinato de Lorenzo. El arma le fue entregada al detective Milton Rodríguez junto con unas botellas de cerveza cuyo contenido fue consumido la noche de los hechos por Cacho y Marrero.

Ambas piezas, el arma y las botellas, le fueron robadas a Rodríguez, dijo Cacho en sala.

Moczó cuestionó el hecho de que, a pesar de que la madre de Lorenzo indicó categóricamente en la pasada vista preliminar que “nunca” había visto el arma y que la misma “le pertenecía a (personal del Instituto de) Ciencias Forenses (ICF)”, nunca llamó a esa dependencia, ni a la Policía, ni al FBI, para decirles del hallazgo y en cambio, optó por entregársela a su investigador privado.

Interceptado por Metro en las afueras del tribunal, Rodríguez aseguró que Cacho sí sabía de la cuchilla por que eso “era un regalo que le había hecho su padrastro al padre de su hijo, Ahmed Alí González”

“La cuchilla me la entregó Ana, pero las cervezas me la entregaron semanas después un abogado de parte de doña Ivette González (madre de Cacho) para que les tomara huellas”, dijo Rodríguez.

¿Cuando Cacho le entregó la cuchilla le dijo que no sabía de quién era o que creía que era de personal de Ciencias Forenses?, le preguntó este diario.

“Ella nunca me dijo de quién era, me preguntó si era mía y le dije que no, que no había entrado al baño (donde fue encontrada). Le pregunté si era de ella y me dijo que no, que nunca la había visto”, dijo Rodríguez para luego añadir que cuando intentó entregar la pieza a la Policía no se la aceptaron

“La Policía no me la aceptó por que me dijo que esa cuchilla era de Alí, que se la había regalado el exsuegro y que esa cuchilla estaba en el cuarto de ella (Ana) cuando fueron a investigar la escena. La misma Policía me dijo que ella le notificó que era de Alí la cuchilla”, aseveró el investigador.

“La sacaron a un pool party, no la llevaron a una iglesia”

Antes de concluir el contrainterrogatorio, el abogado de Rivera Seijo también cuestionó la presencia de Cacho en un pool party a menos de tres semanas de la muerte de su hijo.

“Para sacarla de su casa usted dice que sus amistades planearon un get together, un BBQ en una piscina, ¿verdad que si?”, preguntó Mario Moczó. Cacho respondió que si

“(Había) comida, bebida, ¿verdad que si?”, volvió Moczó a preguntar. Cacho piensa y solo contesta que en la actividad había comida… “No la llevaron a una iglesia”, inquirió nuevamente Moczó, quien acto seguido fue interrumpido por las objeciones de la fiscalía.

Ya en el redirecto y a preguntas de la fiscal Maricarmen Rodríguez, Cacho explicó pausadamente que se trató de una actividad hecha por sus amigos con el propósito de que se despejara.

“Era una reunión de unos amigos sacándome de la casa y dándome apoyo… Llevaba como un mes que solamente salía a citas que me pedían del Departamento de la Familia, al Instituto de Ciencias Forenses a hacerme pruebas de ADN, de huellas dactilares, pero no salía a despejarme”, expresó Cacho

En el interrogatorio de la fiscal Rodríguez, Cacho también explicó que en al menos dos ocaciones su hija de 19 años ha coincidido con Naldy Colón. Naldy Colón fue el nombre que la menor entendió haber escuchado en un sueño la noche en que mataron a su hermano.

Previamente, la jueza Soler Suárez la juramentó como testigo y dijo que estará cobijada por las protecciones que le amparan como menor de 21 años. Se desconoce el día que testificara.

La vista preliminar en alzada culminó con el testimonio de la investigadora forense, Wanda Cadelaria, quien emitió declaraciones muy similares a las que ofreció durante la vista preliminar en la que el juez Carlos Salgado Schwarz no encontró causa contra el Manco.

Finalmente la jueza Soler citó la continuación de la vista en alzada para el martes, 31 de mayo a las 1:30 de la tarde e incluyó como testigo a la licencianda María Domínguez, quien no está en la isla.

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