Columna de Carlos Pesquera: Una cura de humildad

#PRVota. Durante todo el año electoral, este espacio estará abierto los viernes para opiniones de diferentes sectores políticos. Todos han sido invitados a participar.

Por Carlos Pesquera

La ley electoral de Puerto Rico requiere a los potenciales candidatos el requisito de conseguir electores hábiles que los endosen para poder ser certificados. Para algunos candidatos este proceso consiste únicamente en recoger la documentación de los endosos en la Comisión Estatal de Elecciones, delegarle a su estructura electoral para que los consiga y, luego, entregarlos completados. Desde mi punto de vista, el endoso es algo muy personal y una valiosa oportunidad para conocer las preocupaciones y realidad de los electores.  Solicitar un endoso es, en síntesis, una cura de humildad. Uno voluntariamente se expone al apoyo o rechazo de personas desconocidas, aceptando la inevitable alegría o tristeza, dependiendo del resultado. Afortunadamente, al final de la búsqueda, son muchas más las alegrías que las tristezas. Una de las experiencias más enriquecedoras que he tenido fue conocer a una joven que se acercó voluntariamente y me expresó su lucha por echar hacia adelante y su deseo de permanecer en Puerto Rico y no tener que emigrar. Su deseo de forjar un futuro en Puerto Rico me conmovió, pues hace eco del anhelo de cientos de miles de boricuas que han dejado la tierra que los vio nacer y crecer en busca de oportunidades dignas y de aquellos que perciben que pronto tendrán que irse. Cada intercambio con un potencial endoso constituye un aprendizaje, independientemente del resultado que se obtenga.

Aprender de todas las experiencias ha sido fundamental en mi vida.  Han pasado trece años desde las primarias de 2003, tiempo que he aprovechado a plenitud para desarrollar y encaminar mis ideas y talentos para crear oportunidades de empleo para jóvenes profesionales y ofrecer servicios de excelencia a nuestros clientes. Soy testigo y vivo ejemplo de que, para aportar al bienestar colectivo, no hay que ser un político de carrera.  Las diversas experiencias que he adquirido como empresario responsable, sumadas a mi vocación como catedrático y servidor público, me han dado las herramientas para servirle mejor a Puerto Rico hoy más que en ningún otro momento en mi vida.  La aguda crisis fiscal y social que enfrentamos actualmente nos convoca a buscar los mejores talentos. No hay espacio para improvisar, experimentar o reconocer supuestos derechos adquiridos por haber permanecido dentro del denso “bosque” de la política  Cada una de mis experiencias personales y profesionales ha permitido encontrarle un sentido profundo a mi pasado y a ver el presente con una perspectiva diferente con miras a desarrollar soluciones que nos devuelvan la esperanza de un futuro con verdadero progreso para todos los puertorriqueños.

Estoy listo para ir a Washington a defender con fuerza y tenacidad lo que nos corresponde. No es momento de pedir, mucho menos de rogar, ni de dar excusas. Es momento de exigir el respeto de nuestros derechos y de trabajar duro para recobrar la credibilidad perdida por las acciones irresponsables de los que nos gobiernan. Es momento de hablar claro, de frente y de dejarse entender sin intermediarios o traductores. El momento es ahora y nos jugamos la vida como pueblo.

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