No da tregua epidemia de obesidad entre boricuas

“La voz joven”. Una sección en colaboración con los estudiantes de Comunicación de la Universidad del Turabo

Por Alejandra Guzmán

A pesar de toda la información y las campañas en contra de la obesidad, esta sigue siendo una epidemia en Puerto Rico, afectando tanto a niños como a jóvenes y adultos.

El profesor Joaquín Vázquez indicó que muchas personas se concentran en hablar de las implicaciones que tiene la obesidad en la salud física, pero se olvidan que también tiene un fuerte impacto en el aspecto social. Aseguró que las personas obesas son rechazadas por la sociedad y, en ocasiones, discriminadas porque no cumplen con los estándares sociales sobre qué es verse bien.

Vázquez, quien es parte de la facultad del Departamento de Trabajo Social de la Universidad del Turabo, indicó que las estadísticas del Departamento de Salud muestran que en el año 2014 la prevalencia de la obesidad en Puerto Rico fue de 69.2 % en los hombres y 62.7 % en las mujeres.  “El mismo informe establece que los jóvenes entre las edades de 10 a 14 años tienen una prevalencia de 39 %”, añadió.

Mencionó que, como es conocido, la obesidad está relacionada con enfermedades cardiovasculares y condiciones como la diabetes, que se consideran parte de las cinco principales causas de muerte en Puerto Rico. No obstante, puede generar también situaciones emocionales y provocar aislamiento entre quienes la padecen. Estas personas se alejan de los demás para evitar ser juzgadas.

“El primer impacto que podemos ver es el discrimen y el rechazo que existe porque la obesidad no es aceptada socialmente. Esto posteriormente tiene otras implicaciones, como el aislamiento, como una autovalía baja. Posiblemente esto puede redundar más adelante en lo que sería sintomatología o condiciones patológicas psiquiátricas”, sostuvo.

Vázquez señaló que las personas que padecen de obesidad deben tomar acción para cuidarse. Por ejemplo, deben identificar y separar tiempo en sus rutinas diarias para “autocuidarse”. Esto implica desde hacer ejercicios hasta poder alimentarse correctamente. Deben identificar con anticipación los lugares donde comprarán sus alimentos, de manera que conozcan las opciones saludables que ofrecen.

El trabajador social destacó los pasos afirmativos que se han  tomado en Puerto Rico para tratar el problema de la obesidad, como, por ejemplo, los cambios en el menú de los comedores escolares.  No obstante, aseguró que falta mayor educación, así como el generar políticas públicas adicionales que promuevan los lugares que venden alimentos saludables.

 

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