En la isla aún no hay un registro de perros guías

El dato. Aunque el entrenamiento de los perros guías cuesta unos $45 mil, quien solicita el servicio no tiene que pagar por el can

Por Sarah Vázquez @SarahFVazquez
Análisis
No son mascotas

Cada día son más las personas con impedimentos en Puerto Rico que recurren al uso de animales de servicio para aumentar su independencia en las labores cotidianas. Aunque el más conocido de estos animales es el perro guía, el cual asiste a su compañero ciego a caminar de manera segura, evitando tropiezos con objetos, personas, o vehículos en movimiento, también hay otros servicios que son provistos por perros altamente entrenados.

Ese es el caso de los perros que ayudan a personas con problemas de movilidad a recoger objetos del suelo y abrir puertas, e incluso arrastrando la silla de ruedas. También hay perros que auxilian a personas sordas notificando a su dueño sobre algún sonido que ocurra y que requiera acción, como podría ser el sonido de alguien en la puerta o el de una alarma.

El entrenamiento de estos animales no se limita a las tareas en las que asisten a la persona con impedimentos. También están entrenados para comportarse de manera excelente en áreas públicas.

Los problemas que enfrentan las personas con animales de servicio solo podrán resolverse con voluntad; una vez el tema se discuta públicamente y más personas conozcan que estos animales no son mascotas y representan   la diferencia entre una vida independiente o restricta. Hagamos la diferencia.

Amílcar Gonzalez Ortiz
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En Puerto Rico no hay forma de registrar a los animales que brindan servicios a las personas con impedimentos, lo que obstaculiza en ocasiones la entrada de los canes a diferentes establecimientos.

De acuerdo con el procurador de las personas con impedimentos Iván Díaz, aunque es el Departamento de Agricultura el que debe manejar este servicio, su oficina ha recibido quejas de personas que no han podido entrar con sus perros de asistencia a algunos establecimientos. 

“Hay un proyecto en la Legislatura ahora mismo para que la Procuraduría tenga la responsabilidad de  registrarlos y darle las identificaciones a los animales de servicio. La Ley original dispone que eso le corresponde al Departamento de Agricultura que son quienes disponen de los veterinarios. De hecho,  por  el mismo desconocimiento hay personas que han ido a radicar querellas porque no los han dejado entrar a centros comerciales con animales de servicio o tiendas por departamento”, dijo el procurador, al reiterar que no está de acuerdo con la propuesta de que su oficina se encargue de crear el registro por “la falta de recursos”.

Por su parte, el exprocurador de las personas con impedimentos, David Cruz Vélez, quien lleva 43 años utilizando perros guías, asegura que en la isla se ha progresado mucho en torno a la educación a la comunidad sobre la labor de estos animales. “La lucha fue bien fuerte. Pero la dinámica ha ido cambiando poco a poco y los más educados hoy día son los jóvenes, una nueva generación que se crió con cable TV que ha visto documentales de animales de asistencia. Pero tomó poco más de 40 años llegar a comprender la labor de los perros guías”, sostuvo.

Además, recordó las situaciones con las que se topó hace varias décadas. “En 1972, un chofer de la AMA me dijo que no podía subir a la guagua con mi perrra. En julio de 1977, ocurrió un incidente en un banco que terminó en los tribunales, ya que el guardia utilizó la fuerza física para tratar de impedir mi entrada”, relató Cruz Vélez.

Este exhortó a las personas con impedimentos a que se aventuren a tener un animal de asistencia. “Espero que algún día tengamos más personas utilizando animales de asistencia en Puerto Rico, conociendo la independencia en movilidad para todos. Ya esto no es solo para las personas que padecen de ceguera también son útiles para personas con epilepsia, autismo y perlesía”, concluyó.

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