Mayra Santos prefiere leer en la playa con una cerveza

Por José Barreto

Ella escribe para no asfixiarse, para vivir. Mayra Santos-Febres, poeta, novelista y ensayista puertorriqueña, fue parte de la gran camada de escritores boricuas invitados por la Feria Internacional del Libro de Lima que se celebró recientemente en la ciudad sudamericana. “Estoy en mi elemento. Desde que bajé del avión no se me quita la sonrisa”, nos dice.

Siempre dices que la literatura te escogió. ¿Cómo explicas eso?

—Es que escribir es algo que siempre he hecho. Desde niña. Era la típica alumna que se sentaba atrás del salón y escribía en su libreta. Pero cuando tenía 12 años, una maestra me la quitó. Yo estaba asustada, pero me dijo: “Tú escribes bien”. Luego, me hizo leer a César Vallejo y fue ahí cuando sentí que escribir era lo que quería hacer en mi vida.

El asma también influyó…

—(Risas). Sí, eso me da un poco de vergüenza porque hasta ahora lo tengo. Y es un asma peculiar, pues es emocional. Puedo ver un atardecer o un hombre bonito y me asfixio. El punto es que, como era una niña que no podía salir a correr y juguetear como los otros, mi mamá me enseñó a “viajar” y, a través de los libros, escribir a dónde me gustaría ir. Es por eso que yo escribo para no asfixiarme y poder respirar.

En tus libros tocas muchos te- mas como el travestismo o la selva. En Sirena Selena vestida de pena eres bastante sensorial. ¿Cómo definirías tu literatura?

—Muchos dicen que hago literatura erótica… y es verdad (risas). Pero yo creo que mi literatura se define por tres temas recurrentes que toco: el cuerpo, el Caribe, lo urbano y la raza, por razones obvias.

El Caribe es un tema recurrente en la literatura puertorriqueña, pero, para ti, ¿qué rol juega haber nacido en una isla?
—A mucha gente le molesta porque sienten que la “isla aísla”. Esa es una manera de pensar. A mí me llena de esperanza, de retos.

Algunos piensan que Puerto Rico es un país invisible…
—A algunos les duele más que a otros. A los que se comparan con las grandes culturas occidentales, pues sí, les duele y se sienten invisibles. Pero si no te molesta ser cimarrón, todo en orden. Es más, la invisibilidad puede ser un arma muy fértil para el crecimiento. Es un papel en blanco para escribir tu propia historia.

Prueba de ello es que fueron los invitados de honor de la FIL…

—No sabes lo felices que es- tamos. Es una prueba de que se empieza a mirar a Puerto Rico más allá de los clichés.

Tú misma tienes una iniciativa muy grande llamada el Festival de la Palabra, que ayuda a Puerto Rico a seguir escribiendo su historia.
—Es un encuentro de escritores y lectores de todo el mundo. Lo hicimos porque es una forma de romper ese aislamiento y que las discusiones del mundo se trasladen a nuestro país. Estamos escribiendo nuestra historia que comenzó por la palabra oral y la música.

Pero al parecer a la juventud ya no le gustan mucho los libros.

—Gracias a Dios, a mí me gustan los libros como objetos. Los huelo, los siento…, pero yo soy del siglo XX. Yo a los nenes los veo pegados a las tabletas y creo que leen más literatura de lo que la gente piensa.

Da la sensación de que sucede lo contrario.

—No es que la gente no lea, sino que el formato del libro es problemático. Además, la conexión que se hace entre libro y cultura está prejuiciada. Se imaginan a una señora de piernas largas, fumando dentro de un café, con la torre Eiffel de fondo y diciéndome: “Oui”. ¿Es esa nuestra realidad? Dicen que en Puerto Rico la gente no lee, pero no lee en bibliotecas. Yo no voy a una ni bajo amenaza de muerte: son frías; no puedes hablar, y no te dejan coger los libros libremente. Yo, por ejemplo, me compro un libro, me tiro en la playa con una cerveza y me pongo a leer. Las bibliotecas no son para el Caribe. Tenemos que pensar la cultura de otra forma, sin teñirla de occidentalismos. Yo no quiero ser europea. Tengo amigos allá y todo, pero no me parece buena idea.

¿Qué te deja la FIL 2013 en Lima?
—Que hay mucha curiosidad por mi país. Lo que estoy haciendo es comunicar mi historia, que nació en la música y ahora pasa a las páginas. Estamos luchando contra esa invisibilidad. Además, hemos venido a devolver la deuda histórica que tenemos con Perú, por su mestizaje que nutre la identidad latina y el nuevo y rico castellano que creó César Vallejo.

Dato
9 al 13

de octubre será el Festival de la Palabra en Puerto Rico. Del 16 al 19 del mismo mes, el evento se traslada a Nueva York.

Obras y premios

•    Anamú y manigua (1990)
•    Pez de vidrio (1994). Premio Letras de Oro y Premio Juan Rulfo por el cuento “Oso Blanco”
•    Urban Oracles (1997)
•    Sirena Selena vestida de pena (2000). Finalista del Rómulo Gallegos 2001
•    Cualquier miércoles soy tuya (2002)
•    Sobre piel y papel (2005)
•    Nuestra Señora de la Noche (2006). Primera finalista en el Premio Primavera
•    Fe en disfraz (2009)
•    Tratado de medicina natural para hombres melancólicos (2011)

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