El Virus de Papiloma Humano (VPH) es considerado el virus de transmisión sexual mas común de la nación americana y Puerto Rico. Es capaz de infectar las células y causar varias enfermedades muy preocupantes para mujeres y hombres.

Las infecciones persistentes de VPH de alto riesgo pueden hacer que las células infectadas se vuelvan anormales y las pacientes tengan resultados alterados en sus pruebas de citología rutinaria del Papanicolaou (Pap). Usualmente esta trasformación toma años y nos permite que las pruebas de detección como el Pap las identifiquen y podamos tratarlas sin que lleguen a convertirse en cáncer.

Durante la pandemia del COVID-19, el Colegio Americano de Obstetricia y Ginecología y la Sociedad Americana de Colposcopistas y Patología Cervical (ACOG y ASCCP respectivamente) modificaron temporeramente las guías de manejo para pruebas de Pap/VPH alteradas. La intención de estas guías es poder limitar la trasmisión del COVID-19 en oficinas y centros de atención médica. En Puerto Rico, los procedimientos médicos electivos han sido diferidos temporeramente y las siguientes guías aplican para los resultados alterados de las citologías de Pap/VPH:

  • Pacientes con lesiones de bajo grado (LGSIL) podrán posponer su evaluación diagnóstica por 6 a 12 meses.
  • Pacientes con lesiones de alto grado (HGSIL) o de mayor severidad deberán programar su evaluación diagnóstica en un periodo no mayor de 3 meses.

Estas guías temporeras emitidas por el ASCCP el 19 de marzo de 2020 deben ser aplicadas según el buen juicio médico para cada paciente individualmente y podrán variar según cambie el escenario de la pandemia. Una vez contenida la pandemia del COVID-19, las pacientes serán manejadas y evaluadas según las guías estándares del ASCCP.

Es importante recalcar que, entre las herramientas para prevención, detección y tratamiento de las enfermedades causadas por el VPH, la medida más eficaz para prevenir la infección del VPH es la vacunación. La vacuna previene los cánceres asociados al VPH, como el cáncer de cuello uterino, vagina y vulva en mujeres, cáncer de ano en mujeres y hombres, cáncer orofaringeo y de cabeza y cuello en mujeres y hombres, y cáncer de pene en hombres. Además, la vacuna previene las verrugas genitales en ambos sexos. Si bien la vacuna está indicada para mujeres y hombres entre los 9 y 45 años de edad, idealmente tanto las niñas como los niños deben vacunarse, a la edad de 11 o 12 años para obtener los beneficios más amplios. La vacuna contra el VPH puede administrarse junto a las otras vacunas rutinarias del adolescente.

La vacunación no sustituye la necesidad de las visitas ginecológicas para detección de cáncer con la prueba del Pap, ya que la vacuna no ofrece cura para las infecciones previamente adquiridas del VPH. Además de vacunarse, es importante protegerse del VPH y otras enfermedades sexualmente transmitidas limitando la cantidad de parejas sexuales y utilizando el condón masculino con toda actividad sexual.

 

Erika Benabe, MD, FACOG

Ginecóloga

San Juan, PR

787-379-4777

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