A pesar de tener algunas similitudes y ser padecimientos que afectan a gran parte de la población en algún momento de sus vidas, la depresión y ansiedad son condiciones distintas pero de las que debemos prestar atención.

La depresión se trata de un deseo de no hacer alguna actividad, mantener un recuerdo del pasado, no tener expectativa del futuro, e incluye profundos sentimientos de tristeza, llanto y dejadez. En cambio, la ansiedad se produce cuando hay tanta actividad en la mente que se transforma en una desorganización de los pensamientos, e incluye miedo, suma preocupación y desgaste físico.

Según explicó la psicóloga Amarilis Ramos Rivera, ambos pueden incluir síntomas similares, como no dormir, comer demasiado o muy poco. Incluso, destacó que “se pueden tener ambos, y eso tiene que ver con algún evento que tememos que vaya a pasar o estamos teniendo miedo de que vaya a pasar”.

Mayormente la depresión se desarrolla a raíz de algo que “haya ocurrido que haya sido devastador o traumático que no le vemos sentido a continuar”, sin embargo, en algunos casos “la gente no logra identificar la base o naturaleza porque incluso puede ser hasta genético”. Se estima que una de cada seis personas en Estados Unidos puede padecer de depresión en algún momento de su vida.

Sobre la ansiedad, destacó que su mayor característica se enmarca en anticipar el futuro

En ambos casos se podría experimentar irritabilidad, pesadillas, sensibilidad a mucho ruido, aislamiento y angustia.

“Aunque en ocasiones podamos tener características de depresión o ansiedad no significa un diagnóstico, puede ser un diagnóstico cuando esos sentimientos o conductas te imposibilitan de hacer actividades diarias”, destacó Ramos Rivera.

De hecho, sostuvo que la ansiedad puede ser una respuesta saludable a un evento que ocurre de momento, ya que eleva el alerta o nos mantiene atentos, pero “va a dejar de serlo cuando es constante y no se detiene. Estamos pensando demasiado en la situación”. Entonces, podría provocar “llegar a un ataque de pánico, taquicardia, palpitaciones, sudoración, temblores”.

 

Recomendaciones

Para ambos casos, la experta en salud mental estableció algunas recomendaciones para prevenir y manejar estos padecimientos.

Invitó a hacer actividades de autocuidado, lo que definió como eventos en los que se prioriza el “darnos importancia”.

También recomendó una buena alimentación, ya que se conoce que algunos alimentos contribuyen a cambiar el estado de ánimo de las personas. Asimismo, sugirió hacer ejercicios. “No se espera un workout ni nada tan exagerado, pero por lo menos de tres a cinco veces en semana hagamos de 15 a 30 minutos”. La actividad física activa neurotransmisores que “activan lo que tienen que ver a un bienestar contra la ansiedad o la depresión”.

Ramos Rivera propuso también contar con una persona cercana a la que podamos expresar cómo nos sentimos.

“También es importante saber que nada dura para siempre, vamos a pasar esta etapa, el tiempo es nuestro mejor aliado. Todo va a pasar y nos vamos a sentir mejor, no podemos empeñarnos en que se nos vaya de una manera inmediata”, planteó.

Por último, instó a buscar ayuda profesional. “Podemos hacer varias cosas para mantenernos óptimos en nuestro estado de ánimo, pero un profesional siempre nos va a dar las herramientas necesarias”.

 

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