Si en Navidad eres un cierto tipo de persona, acá te mostramos por qué

No es un cliché. Sencillamente hay un trasfondo, como todo, que resalta en esta época en particular.

Por Luz Lancheros

Si ustedes se ven a sí mismos ya en este mes como Bridget Jones, cantando una canción en la fiesta de Navidad de la oficina, quizás son de las personas que, uno, no temen al ridículo, y dos, participan activamente en uno de los meses más frenéticos del año a nivel cultural y, sobre todo, social. Pero quizás no sean como Bridget y más bien sean como el pobre Arnold Schwarzenegger en “El regalo prometido”, librando una verdadera guerra para conseguir regalos decentes o, al contrario, como Billy Bob Thorton en “Bad Santa”: un Santa tan malo que le dispararía a Rodolfo el reno.

Pero estas referencias pop no alcanzan a dimensionar cómo se llega a sentir la gente en Navidad. Aquí examinamos tres arquetipos y cómo generan estos comportamientos.

1- Los que aman la Navidad más que a su madre

De hecho, invaden la casa con renos de luces o de peluche, a veces espléndidos árboles de Navidad, y son de los que se gastan un buen dineral en esas maravillosas casas nórdicas de porcelana del siglo XIX con niños de porcelana adorables patinando. También son la pesadilla de toda su cuadra o edificio por la música desesperante y la contaminación lumínica que producen al dejar su casa más brillante que Nueva Orleans en Mardi Gras.

Pero hay que abonarles algo: tienen la alegría que la mayoría del mundo no puede ni quiere sentir. Por eso su entusiasmo, así abrume, tiene un propósito.

“Desde octubre invaden la casa. Y esto está asociado con los recuerdos felices, y también hay sensaciones asociadas a la novedad, relacionadas con lo que puedo tener en Navidad. Ellos también adoran las luces, los adornos. Son personas que han asociado este aprendizaje de chicos con lo que están viviendo hoy en día. Además, hay una ventaja: luego de tanto dolor, encierro, pérdidas, malas noticias, dificultades, por lo menos ver algo distinto. Ahora, hay que comprenderlos. Y en ello, también entra el respeto. Recordarles a ellos que no todos pensamos exactamente igual, no todos tenemos los mismos recuerdos y para cada persona la Navidad tiene un sentido distinto”, le explicó a Metro Pablo Monsalve, magíster en psicología clínica y asesor externo de las Naciones Unidas.

2. Los que no quieren robarse la Navidad como el Grinch, simplemente la detestan

Son de esos que se van de vacaciones a un lugar donde al menos esa cosa no exista. Es más, hasta a algunos les horroriza poner rojo, blanco y verde en su casa. “Ellos tienen una forma distinta de expresar la alegría y no solamente esperan a que haya una fecha para hacerlo. Quieren ser diferentes y expresar sus alegrías no solamente ahí. También hay un factor importante que tiene que ver con la novedad: el hecho de no querer parecerse a nadie o sentir lo mismo que el resto de las personas. Entonces, quieren expresarse de otra forma”, explicó el experto. Y, sencillo, hay que respetarlos. “Cada quien celebra como quiera sus festividades. O no. No hay que presionarlos a participar, pero sí invitarlos para acompañar como familia. Y si no quieren hacer nada, también permitirles que no lo hagan”, aconseja Monsalve.

3. La gente puede estar triste en Navidad

Porque la vida es difícil y mucho más difícil en diversos grados para varias personas que no tienen ni un ápice de motivación por entregarse a esta alegría colectiva del mes. “Si hubo grandes pérdidas en el año, si alguien ya no está con nosotros, la percepción de la celebración cambia. Hay que escuchar a estas personas, brindarles el apoyo que quizás no tuvieron en el año. Fueron cosas muy complicadas. Ha sido muy difícil. Tienen todo el derecho de estar tristes. No les obligues a estar bien, escúchalos y permite expresar la emoción que sienten, que se sientan acogidos. Y si pasa a mayores, acude a la ayuda profesional”, expuso el experto.

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