Bocadillos Lingüísticos: DE ARROZ Y DE MASA

¿Los pasteles y tamales son el mismo perro con diferente collar? La doctora Aida Vergne, profesora universitaria y lingüista, nos aclara.

Por Doctora Aida Vergne, profesora universitaria y lingüista

Mi adorado METRO lector, hoy le digo que si en el 2021 le dieron de arroz y de masa, pues le cayeron arriba como a pillo e’ película. En fin, que pensando en cómo le dibujo una sonrisita en estos días peliagudos mientras le hablo de lengua, decidí hacerle justicia a nuestro rico pastel (Los que vende Don Miguel están para chuparse hasta las muñecas: (787) 484-2744). Pero a lo que vinimos. La exquisita palabra pastel es un galicismo (del francés antiguo pastel) que en la Irreal es de todo menos lo nuestro. Fíjese: pastel es un color, una masa de harina cocida al horno, una pasta en forma de bolas […], un lápiz, un convenio secreto y hasta “una persona pequeña de cuerpo y muy gorda” (lamentable y fea metáfora) y por ahí pa’ bajo.

Ahhh, pero en nuestro maravilloso Tesoro lexicográfico sí encontramos a nuestro rico pastel y las descripciones que de él hicieran Malaret, del Rosario, Vaquero y otros, con muy pocas diferencias. Álvarez Nazario dice que la documentación de pastel más antigua con el sentido nuestro de pasteles de hoja, está una carta de Vasallo Forés a los autores del Aguinaldo puertorriqueño de 1843. ¿Y el tamal? Pues resulta que mis estudiantes, que no se quieren pa’ ná, aseguran que hay quien piensa que pasteles y tamales son el mismo perro con diferente collar. ¡Nada que ver! El tamal -voz nahuatl- es una empanada de harina de maíz envuelta, como el pastel, en hojas de plátano y se cuece al horno; no se hierve. Y, como lee el cartelito que me enviaron los muy sinvergüenzas, “un pastel puertorriqueño no es un tamal. El que “tamal” eres tú”. ¿Sonriendo? ¡Pues buenos días! Y Buen provecho si llama a Don Miguel 😋.

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