Bocadillos Lingüísticos: ¿EL GRITO DI LARI?

Este jueves se conmemora el Grito de Lares. ¿O el grito di Lari? La doctora Aida Vergne, profesora universitaria y lingüista, nos cuenta.

Por Doctora Aida Vergne, profesora universitaria y lingüista

Ehhhh, pues sí y no. Aquel histórico grito del 23 de septiembre de 1868 también nos conduce alegremente por el camino de la lingüística. A todos esos lareños que nunca se pierden los Bocadillos! Les dedico estas líneas.
Hace unos cuantos años recibí un correo electrónico de una lareña que, al momento de escribirme, se encontraba en el restaurante La Consentida, en nada menos que Barcelona, España (hasta allá llegan los Bocadillos, ¡yummy!). Nos asegura nuestra “consentida di Lari” que el nombre de su querido pueblo (o la variación fonética que se le adjudica a los lareños) se relaciona con el “inmigrante vasco Amador Lariz” que estableció en Lares un lugarcillo para mercadear carnes y pieles. Nuestra consentida lectora nos remitió, además, al sitio en línea edicionesdigitales.info, donde señalan lo siguiente: “[…] el nombre deriva de la expresión popular “por estos lares”, refiriéndose a sitios alejados de lugares más poblados. La primera solicitud para establecer un pueblo en el Hato de Lariz se hizo a principios del siglo 17. Luego de más gestiones, el poblado se separó de San Sebastián y se fundó como pueblo en 1827 con el nombre de San José de Lares. Luis Hernández Aquino, Francisco Matos Paoli y José Feliciano son lareños destacados. El municipio también se conoce como el Altar de la patria […] y la Capital de la montaña (por su ubicación […] al pie de la cordillera central)”.
Ya usted ve; la lingüística se interseca con todi… to. ¡Hasta el próximo juevis!

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