Bocadillos Lingüísticos: ¿EL SUFIJO MEDIANO?

"A grande le podemos añadir grandísimo, y a pequeño pequeñísimo; a mediano no le podemos añadir nada", escribe la doctora Aida Vergne, profesora universitaria y lingüista.

Por Doctora Aida Vergne, profesora universitaria y lingüista

Lo sé, tengo una fijación con los sufijos. Sucede que, en materia de lengua, este tema no se acaba (ni ninguno; ¡prepárese que hay Bocadillos pa’ rato!). A la carga pues. ¿Se ha percatado de que tenemos aumentativos y diminutivos, pero no tenemos “meditativos”? ¡Estop! Meditativo es aquel que medita, el pensativo, el meditabundo, el contemplativo, y muchos -ivos más. Pero nada con un sufijo que remita a tamaño mediano. No se raje, que este Bocadillo ya mismo encabulla.

Y usted se pregunta (¿o seré yo?) ¿hará falta un sufijo “meditativo o medianativo” que remita a tamaño mediano? Bueno, la palabra mediano resuelve casi todo. Por ejemplo, usted no quiere un carro grande ni chiquitito, sino mediano. Sin embargo, a grande le podemos añadir grandísimo, y a pequeño pequeñísimo; a mediano no le podemos añadir nada: ¿medianito, medianote, mediatito mediantote, mediantotote, mediantotito? Divina pastora, sácame de este liote. Mire mi amigo, hay sufijos que ni botándolos se acaban (derivativos y morfológicos). Hay de género, número, persona, tiempo, modo… Hay despectivos, de origen, profesión, lugar, en fin, que por ahí siguen. Pero NINGUNO nos remite a lo mediano. Por eso, cuando entré a la oficina de mi colega Juan Carlos, y vi aquel letrero discreto, pero fabuloso, me dije “es que la lengua es extraordinaria, y la creatividad de sus hablantes no conoce límites. ¿El letrero? PERRANO = Perro mediano. ¡Jajajajaja!

Para más columnas como esta sigue el Facebook de Bocadillos Lingüísticos:

Loading...
Revisa el siguiente artículo