Apícula pica y se extiende… hasta llegar a ¡abeja! ¿Cómo ocurrió semejante transformación? Sepa que abeja es un diminutivo (apícula = abeja pequeñita). Nadie piensa en abeja como un diminutivo, pero lo cierto es que abejita es el diminutivo del diminutivo abeja = apícula. Pero a lo que vinimos: En apículam la m final desaparece al pasar a español. De ahí apículam > apícula.
Luego las consonantes oclusivas sordas se sonorizaron : la p > b, y la c, que transcribimos como k, pasó a g. Esta sonorización nos dió de aPíCula > aBíGula.
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En el trascurso, la vocal i acentuada se convertió en e produciendo de abígula > abégula. Además, las vocales interiores no acentuadas se esfumaron como con la u en abégula > abégla.
Y ahora viene lo bueno. Hubo un proceso en donde algunas consonantes agrupadas como la –gl- de abégla se vocalizaban para convertirse en i, (la poderosa yod): abégla > abéila. Llanitito le explico que esa i ejerció una gran influencia en la consonante inmediata palatalizando y convirtiendo la [ l ] en una [ ll ]; abéila > abeilla. Luego desaparece la i dejándonos de abéilla > abélla. Y por último, el español trasnformó la ll en j, produciendo de abélla > abeja. Mírelo de corrido: apículam> apicula> abígula> abégula> abégla> abéila > abéilla>abella>abeja. Nos quedan los apicultores. ¡Tan tan!