Opinión: Duelo

Lea la opinión de la periodista y especialista en Educación para la Salud Pública Lilly Rivera

Por Lilly Rivera

Confieso que me estremeció ver una desolada madre clamando al Negociado de Ciencias Forenses (NCF) que le entregue el cuerpo de su hija para darle cristiana sepultura. Los rituales ayudan al doliente a enfrentar la pérdida y seguir adelante en la vida. Afortunadamente, luego de los reportes en las noticias, ya la hija de quien les hablo “descansa en paz”. Desde aquí le envío a esa madre y sus seres queridos mi respeto y un abrazo grande.

Esta situación me llevó a reflexionar sobre el sufrimiento de cada puertorriqueño, y me incluyo, que ha perdido un ser querido y ha tenido que presentarse al NCF a identificar o reclamar el cadáver. Y en qué puedo hacer para ayudar a otros a afrontar el duelo y aprender a vivir sin la presencia física del ser amado.

Aunque no lo creamos, el ser humano tiene la capacidad de entender el proceso de vida y muerte. Unos manejan el duelo de forma espontánea; otros requieren más trabajo. No hay reglas para sentir, sanar o convivir con el duelo. En cambio, hay cuatro tareas que, de acuerdo con el doctor William Worden, investigador del duelo, son fundamentales para adaptarnos a la nueva vida sin el ser querido. Nos ayudan a movernos, las comparto contigo y las explico.

Aceptar la realidad de la pérdida – Reconocer y hablar de la pérdida ayuda a entenderla como irreversible y nos pone en perspectiva. Al aceptar la muerte estamos listos para comenzar a sanar.

Procesar el dolor del duelo – Es pensar, sentir o drenar el dolor, hablar de las emociones con quienes nos aprecian. Reconocer que está bien llorar, sentir shock, enojo, culpa, cansancio, confusión, ansiedad, tristeza, soledad o insensibilidad. Hace bien compartir las penas como lo hacemos con las alegrías. El apoyo de personas que nos escuchan y nos respetan es valioso.

Adaptarse a un mundo sin el ser querido – El tiempo no cura nada, seguiremos sintiendo dolor porque amamos. Lo que vale es lo que hagas con tu tiempo. Ocúpate de tus obligaciones, come bien, realiza actividad física y descansa, mantén gratas memorias, las reacciones del duelo irán disminuyendo. Si tu dolor te impide funcionar bien (retomar tu rutina), pide ayuda inmediatamente.

Reubicar emocionalmente al ser querido fallecido – Construir un nuevo vínculo con el ser querido fallecido, basado en amor, de manera que mantengamos hermosos recuerdos en nuestro corazón y podamos seguir viviendo sin su presencia física. Redirigir el dolor para promover justicia social, para que mejoren los procesos burocráticos y se trabaje la muerte con dignidad. Esto ocupa a los vivos en memoria de los muertos y da mucho consuelo.

Ayudar a quienes estén lidiando con su pérdida te ayudará a ti también. Escúchalos, dale una mano con sus quehaceres (sin que te lo pidan) y, cuando ellos quieran, cuéntale tus anécdotas.

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