Opinión: En el siglo XXI, ¿Puerto Rico, país atrasado en cuanto al manejo del “Bullying” Laboral?

Por Natalia Vázquez

En este momento de la historia se habla mucho de ir en contra del discrimen, leyes que protegen, crear conciencia, respeto, amor al prójimo, igualdad, el nombre que desees ponerle. ¿Realmente en nuestro país estamos manejando el Bullying laboral de manera adecuada ?

El “bullying” laboral se define según la lengua inglesa utiliza el concepto de “mobbing” para referirse a la presión desmedida y la violencia simbó lica que se ejerce dentro del entorno laboral. La persona que sufre este acoso puede ser atormentada con comentarios malintencionados o escuchar de manera recurrente críticas exageradas sobre su desempeño o su capacidad. Por lo general, la intención del acosador es que la víctima renuncie al empleo o modifique su conducta, ya que é sta resulta contraria a sus intereses”.

Habiendo ya definido lo que es “bullying” laboral, entiendo que un empleado puede reconocer en alguna instancia, o sea, tener alguna idea de que sufre en algún grado de acoso en el trabajo. Las conductas que se pueden presentar son:

  • presión desmedida
  • violencia simbólica (Interrumpir a algún compañero con intención, ignorar al empleado)
  • comentarios malintencionados (burlas en público)
  • recurrentes críticas exageradas
  • Crear un chisme sin fundamento
  • Favoritismo del jefe hacia algún compañero, sin razón alguna

El empleado puede presentar algunas reservas para denunciar este patrón de acoso. Algunas de las razones pueden ser el miedo y la necesidad del empleo. En nuestro país estamos viviendo un momento histórico en el que la economía tambalea y las personas pueden pensarlo mucho para tomar acción en este tema. Si bien es cierto que existen leyes que protegen al empleado, e s la empresa para la que labora el primer responsable que debe hacer valer la ley. Lamentablemente, si el empleado no posee un caso sólido en contra del acosador y está dispuesto a asumir las consecuencias (presión, tiempo que tome el proceso para resolverse) que trae la denuncia, preferirá como muchas otras personas quedarse callada y soportar el acoso.   Reconoce en muchos casos que aunque existe una agencia que debe protegerle, en muchas ocasiones no lo hace de la manera en la que el asalariado lo requiere. Necesitamos leyes que protejan al acosado, pero que a su vez castiguen el necesitamos leyes que protejan al acosado de posibles represalias, pero que a su vez castiguen el “bullying”   laboral.

¿Puede convertirse el acoso laboral en una crisis ? La respuesta es sí. Este tipo de acoso puede convertirse en una crisis. Veamos la definición de crisis de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud:  “Un estado temporero de trastorno y desorganización , caracterizado por una incapacidad del individuo para manejar las situaciones   particulares utilizando métodos acostumbrados para la solución de problemas, y por el potencial para obtener radicalmente positivo o negativo”. Habiendo ya definido lo que es crisis, quiero presentar algunas de las secuelas que puede presentar el acosado, estas son las siguientes:

  • Angustias mentales
  • Quejas psicosomáticas
  • Presentar algún tipo de padecimiento físico como causa del patrón de acoso en el   trabajo
  • Ansiedad al realizar el trabajo
  • Obsesionarse con   realizar un trabajo sin errores
  • Síndrome de estrés postraumático
  • Renuncia al trabajo por parte del acosado

Entiendo que hay dos maneras efectivas de que el empleado pueda  manejar esta situación es buscando alguna ayuda como la consejería para ser empoderado a tomar la decisión que entienda correcta. También, no tan solo para la toma de decisiones en el proceso, sino para poder sobre pasar la situación con una mentalidad saludable y un manejo adecuado de emociones. Buscar ayuda legal sería también parte del proceso de empoderamiento, ya que un abogado podría ofrecer orientación sobre los pasos a seguir y ayudar a la persona en el proceso.

Finalmente, exhorto al empleador a provocar un ambiente de armonía en el lugar de trabajo, no tan sólo con palabras, sino con acciones que beneficien a la empresa y, por ende, al empleado. A los compañeros de trabajo les ánimo a colocarse en los zapatos del otro, para así poderse respetar y ayudar mutuamente para el éxito y beneficio de todos.   Y a la persona que está siendo acosada, es tiempo de romper el patrón, que se arme de valentía para que el panorama pueda cambiar.   En fin, erradicar, colaborar, cambiar cómo se trabaja con “bullying” laboral en Puerto Rico en este tiempo, pleno siglo XXI,   es trabajo de todos.   ¡Largo camino nos resta!

 

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