Kanye West: su intenso paso por el mundo de la moda

En la mirilla. Kanye West, quien se ha consolidado en la moda comercial, vuelve a presentar su propuesta al mundo de la moda en el N. Y. Fashion Week; Metro analiza los altibajos de West en esta industria

Por Luz Lancheros, MWN

“Aunque mucha gente de la industria parece tomarlo en serio, solamente lo hacen por sus performances, y eso los hace lucir como tontos. Porque ellos no se molestarían por esa colección si fuese ofrecida por un desconocido. Es el espectáculo lo que buscan”.

Con estas duras palabras, Cathy Horyn, una de las críticas de moda más importantes de la actualidad, definía la línea de diseño del rapero/celebridad/artista Kanye West, que precisamente dio un mensaje contundente e innovador sobre la diversidad, raza y la uniformidad con el montaje del desfile que presentó el año pasado y que hizo mucho ruido en las redes sociales.

Sus básicos y spanx en colores tierra, jumpers y gabardinas generaron más burlas que ovaciones a su talento como diseñador. El rapero se decantó por líneas de diseño más propias de colegas, como Alexander Wang, el rey del sporty chic y el minimal del nuevo milenio. Sin embargo, logró vender toda su línea, tanto la temporada uno que lanzó con Adidas Originals como la segunda (hecha por él mismo). De esta manera, en cuanto a números, West se alzó por encima de sus críticos, a quienes dijo ignorar, haciendo la salvedad de que no era diseñador y que solo trataba de solucionar los problemas de sus conocidos en cuanto a la ropa.

West lleva once años de colaboraciones en la moda, con firmas como Givenchy, Margiela, Philip Lim y Balmain. De hecho, las famosas máscaras de pedrería  que customizó para la firma del belga Margiela fueron usadas para sus presentaciones. También ha visto el potencial de colaborar e incluso impulsar firmas underground como A. P. C y la francesa Vetements, símbolo contemporáneo de lo antichic.

Antes formar parte de una de las familias más famosas del mundo, West ya impactaba en la moda masculina con el estilo de su álbum The College Dropout, con grafías y prendas multicolores de Louis Vuitton. Comenzó a transgredir el concepto del know how en cuanto a cómo un rapero “debía vestirse”.

Lo hizo en el transcurso de toda la década en las propias alfombras rojas. Hizo colaboraciones para Bapesta, sacó su propia línea en 2007, Pastelle y dos veces hizo internado en Fendi. De hecho, afirmó que fue suya la idea de los pantalones baggy en cuero. Se iba lejos de lo monocromático y apostaba por el color. El pico de su aporte a la moda tradicional fue en 2009, cuando colaboró con Louis Vuitton en la Semana de la Moda de París.

West fue quien le dio el toque de elegancia al artista afroamericano a finales de la década con el movimiento Rosewood (básicamente uso de trajes blanco y negro). Sin embargo, en la moda femenina no le fue tan bien: en 2011 debutó con una colección hecha con nudes y prendas muy parecidas a las que usa su esposa Kim Kardashian. Obtuvo críticas mixtas, en general, negativas.

“Es exitoso porque es un buen músico y mercadólogo nato. Sabe su cuento y sabe venderlo. Lo único que vale de su ropa es su nombre”, afirmó a Metro la analista de moda mexicana Anna Fusoni. Y en eso West aventaja a todos los creadores de su generación: ha sabido vender su nombre al integrarlo con la música, el arte, la tecnología y otras disciplinas, así la ropa sea la de siempre.

Habrá que ver el nuevo capítulo que marque en la industria de la moda con su nueva propuesta.
 

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