Los riesgos académicos de los problemas visuales

Estudios validan que el rendimiento de los estudiantes está atado a una buena salud visual, ya que a través de la vista se recibe el 90 % de la información

Por Sarah Vázquez @SarahFVazquez

Para los pequeños el uso de los aparatos electrónicos es algo habitual, pero el uso en exceso de estas tecnologías puede afectar su salud visual.

La optómetra Ana María Picó explicó que, aunque muchos de los problemas refractivos son hereditarios, hay un gran número de casos que se desarrollan por la conducta de estar pegado a las tabletas electrónicas o teléfonos móviles, lo que puede desembocar en el desarrollo de miopía, que ocurre cuando no se puede enfocar con claridad los objetos lejanos. 

De hecho, un estudio comisionado en Australia reveló que los niños que no reciben una hora al día de sol tienen altas probabilidades de volverse miopes.

La doctora apuntó, además, que, contrario a lo que se piensa, los pequeños presentan más problemas de enfoque y movimiento ocular que errores de refracción; es decir, miopía, hipermetropía y astigmatismo no son los que más afectan a los niños.

Por su parte, la optómetra Wanda Tort señaló que la edad recomendada para el primer examen visual es tres años, “ya que hoy día los niños están en preescolar y ya le están exigiendo escrituras, el aprendizaje de las letras, que ya no se hace en kínder como en otras épocas”.

Tort advirtió que la salud visual va de la mano con un buen proceso de aprendizaje, por lo que los exámenes se deben hacer anuales para descartar o atender el desarrollo de condiciones.
Unas de las condiciones que trastoca el proceso de aprendizaje es la insuficiencia de convergencia, que es la incapacidad para mantener los dos ojos trabajando juntos a distancias cercanas.

“Estudios han validado que muchos de estos niños que están teniendo problemas de aprendizaje, problemas de concentración, problemas de atención en el ámbito académico, tienen un problema de insuficiencia de convergencia. Entonces, esto es una de las cosas que están afectado a estos niños que diagnostican con déficit de atención e intranquilidad, porque los síntomas son parecidos, por lo que padres deben descartar si es un problema de salud visual”, precisó la optómetra.

Por ejemplo, un ejercicio como el de leer la pizarra requiere muchas destrezas de manera simultánea, y, si el aparato visual no está funcionando de manera óptima, el estudiante puede confundir letras o rendirse en el proceso de aprendizaje.

“El copiar de la pizarra requiere muchas destrezas de manera simultánea, porque tiene que dirigir la mirada a la pizarra, por lo que se necesita la coordinación de los dos ojos como equipo para  enfocar; tiene que leer, por lo que hay movimiento de lado a lado;  tiene que memorizarse lo que acaba de leer, que es memoria visual; cuando viene al libro, tiene que converger con los ojos para enfocar a esa distancia nueva, y tiene que escribir lo que hay en la pizarra, que son destrezas de integración viso-motora”, enfatizó Tort.

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