El amor en diferentes etapas y manifestaciones

Llega febrero y llegan las películas sobre el amor pero esta semana desde una perspectiva diferente.

Por Félix Caraballo

Algunas estrategias de estudios cinematográficos pueden ser evidentes, esperadas y hasta convencionales. Y este es el caso del mes de febrero donde generalmente se estrenan muchas cintas románticas con motivo de la celebración de San Valentín. Sin embargo, la principal oferta para esta semana explora las relaciones de pareja desde una perspectiva más profunda y psicológica.

En Supernova, que estrena esta semana en Fine Arts, Colin Firth (The Kings Speech, Mamma Mia) y Stanley Tucci (The Hunger Games, The Lovely Bones) interpretan a una afectuosa pareja de esposos cuya relación es puesta a prueba cuando uno de ellos recibe un devastador diagnóstico médico. Sam (Firth), en una de sus mejores interpretaciones y Tusker (Stanley Tucci), pareja desde hace veinte años, viajan por los campos de Inglaterra en una vieja casa rodante visitando a amigos, familiares y lugares importantes en sus vidas. Dos años luego del diagnóstico, Tucker comienza a deteriorarse más rápido de lo esperado y esto los obliga a enfrentar su futuro juntos más aferrados que nunca, el tiempo de vida que quede. He aquí el principal conflicto de la cinta, cuando ambos miran su destino de diferentes maneras y no encuentran la forma de exteriorizarlo; conflicto que conecta con la audiencia de forma satisfactoria debido al compromiso de los actores con el material y sus personajes, logrando que la audiencia sufra con ambos este dilema emocional, que transmiten a través de su comportamiento.

Una de las escenas más desgarradoras y emotivas se da durante una cena celebratoria frente a un grupo de familiares y amigos donde Tucker hace lo posible por leer una carta de agradecimiento, pero su mente lo traiciona y Sam entra en su auxilio. El dolor y la decepción se manifiestan en su rostro mientras su pareja entre frustración y emoción intenta servir de apoyo.

Sin duda, el drama es apoyado por unas soberbias actuaciones de estos dos grandes artistas que no dejan de sorprender con su alcance dramático.

El excelente guión nos permite formar parte de esta travesía que acompañado de hermosos visuales naturales, una solemne partitura musical, largos silencios y puntuales muestras de afecto, nos creemos que su amor es tan fuerte ahora como cuando se unieron.

Tucker proyecta un optimismo aun contemplando la cercanía de lo inevitable, mientras que Sam mantiene una lucha interna por aceptar esta realidad. Este pausado drama funciona porque se concentra en las emociones que viven ambos personajes y cómo enfrentan esta difícil situación de forma individual y hasta cierto punto egoísta, porque Sam quiere acompañarlo hasta el último suspiro, mientras Tucker exige que lo deje ir.

De una tierna relación al borde del abismo puntualizada por largos silencios en Inglaterra, pasamos a una glamorosa y locuaz pareja que se encuentra en la cuerda floja en las afueras de Los Ángeles, en otra exquisita cinta de nombre Malcolm & Marie y que estrena este viernes en la plataforma de Netflix. En este drama filmado insuperablemente en blanco y negro, John David Washington (BlackKklansmanTenet) interpreta a un director de cine que recién acaba de estrenar su nueva cinta. El filme examina lo que sucede cuando llega a su hogar junto a su pareja Marie, interpretada magistralmente por Zendaya (Spider-ManThe Greatest Showman), mientras esperan por las primeras reacciones de los críticos de cine. Durante el transcurso de la noche saldrán a relucir secretos, inseguridades, reclamos y decepciones que pondrán a prueba su relación.

Este filme escrito y dirigido por Sam Levinson (Assassination Nation), aprovecha el potencial de sus actores y logra sacar lo mejor de ambos a través de las casi dos horas de duración, gracias a un guion que explora temas como el racismo, las diferencias sociales, las modernas románticas en tiempos modernos, la adicción a las drogas y una punzante mirada crítica a los críticos de cine. Este último tema presentado ingeniosamente en un par de monólogos por parte de Malcolm. La selección musical, una elegante cinematografía y los diversos diálogos son tan acertados que mantienen la atención en ambos artistas en todo momento haciéndonos olvidar que llevamos el tiempo de duración encerrados en una casa con dos personas discutiendo y disparando líneas hirientes sin cesar.

Y este a su vez se torna en uno de los principales tropiezos ya que se torna repetitivo y algo agotador el cambio drástico en dinámica y tono de las discusiones de la pareja que va de la furia y reclamos hasta el afecto e intentos de reconciliación en un minuto, que se pudo haber resuelto con una edición más concisa para un producto final con menor duración.

Sin embargo, es tan electrizante la química entre los actores, especialmente Zendaya, que con este filme deja atrás su imagen juvenil para consagrase como una gran actriz y Washington en su mejor actuación al momento, en personajes sólidos, que no resulta un ejercicio cinematográfico vacío, evitando afectar las ambiciones de su director con un resultado satisfactorio.

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