Project Power: Jamie Foxx y Joseph Gordon Levitt se unen para combatir una superdroga

Lea la reseña de Félix Caraballo

Por Félix Caraballo

¿Qué harías si una píldora te diera la oportunidad de tener un súper poder por 5 minutos? ¿La tomarías? Esta es la premisa central de la nueva propuesta de Netflix que estrena este viernes 14 de agosto.  El drama que combina los géneros de ciencia ficción,  el suspenso y la fantasía con elementos del subgénero de superhéroes al presentar personajes que presentan habilidades sobrenaturales cuenta la historia de una peligrosa droga ilegal que llega a una demacrada y futurista ciudad de New Orleans permitiéndole a aquellos que la ingieren poseer una súper habilidad o poder,  que va desde ser invisible, controlar el fuego o contar con fuerza sobrehumana.   Pero como el dulce que le hace daño a los dientes,  esta droga que parecería un escape o salida para muchos problemas,  cuenta con la particularidad de que además de no saber cuál poder le tocará a quien la ingiere, también pudiera causar la muerte de forma inmediata.   Jamie Foxx (Collateral, Django Unchained) interpreta a Art, un exmilitar que está en búsqueda de su hija adolescente, secuestrada por unos misteriosos personajes que andan detrás de esta droga con la intención de amplificar su distribución y controlar el imperio del narcotráfico.  Mientras que un policía,  interpretado por Joseph Gordon Levitt (Inception, 500 Days of Summer, Snowden), que utiliza la droga en favor de sus labores policiacas se ve involucrado en este esquema cuando tiene que proteger de este siniestro grupo a Robin (Dominique Fishback),  la adolescente que le suple de la capsula.

Foxx que cuenta con Oscar como mejor actor por su interpretación en Ray y que en noviembre sumará a su resumé ser el primer actor negro que presta su voz para el rol protagónico en una cinta de Pixar cuando estrene Soul,  comanda esta cinta y aunque la química con sus coprotagonistas funciona, siempre que están juntos, el guión no le da suficiente espacio a su personaje, para que el trio funcione como un equipo,  dado a que su principal objetivo es encontrar a su hija, que guarda un gran secreto.  Mientras que Robin es quien provee del impacto emocional de la cinta que logra balancear efectivamente los elementos de entretenimiento y diversión típico de una cinta de alto presupuesto con temas que provocan la discusión y reflexión,  como el hambre por el poder,  las diferencias sociales y el efecto cadena de sustancias ilícitas en los grupos más vulnerables.   La joven actriz que tuvo una participación secundaria en el drama racial The Hate U Give y que próximamente veremos en el histórico drama,  Judas & The Black Messiah, imparte de frescura a su personaje que aspira a ser una cantante de rap y que en una escena demuestra sus habilidades para este género musical.   Fishback luce cómoda en un papel que tiene que desafiar la autoridad,  mientras a su vez tiene que proteger a sus seres más cercanos.   Cuando el guión amenaza con desviarse a temática más densa los directores Henry Joost y Ariel Schulman (Catfish), traen de regreso a la joven para alivianar la tensión.

Otro gran acierto del filme es la selección de Gordon Levitt como este policía que se debate entre lo moral y lo legal,  cuando usa esta droga para enfrentar a los delincuentes y cumplir con su responsabilidad con la ley,  tratando de evitar que la ciudad sucumba ante el caos.   El actor logra una gran química con Fishback, representando el corazón del filme y cautivando en todas sus escenas juntas, especialmente cuando canalizan a Clint Eastwood.

En resumen, la cinta que amerita una segunda visita, logra balancear los relevantes temas que pretende presentar con diferentes géneros como trasfondo sin olvidarse del producto de entretenimiento que es,  gracias al humor y las buenas secuencias de acción,  que adornar el guión y que satisfactoriamente proyectan los actores.

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