Maravillosa aventura sobre el autodescubrimiento

En la nueva propuesta de Pixar, Onward, que estrena hoy en Puerto Rico, dos hermanos elfos se adentran en una fantástica aventura para lograr tener una última oportunidad de reencontrarse con su fenecido padre

Por Félix Caraballo

El ser humano cuenta con diferentes herramientas para procesar el dolor a raíz de la pérdida de un ser querido.  En la nueva propuesta de Pixar, Onward, que estrena hoy en Puerto Rico, dos hermanos elfos se adentran en una fantástica aventura para lograr tener una última oportunidad de reencontrarse con su fenecido padre.

De entrada,  luce como una premisa deprimente, aunque este estudio,  que acostumbra a presentar historias que nos estrujen el corazón,  se concentra en desarrollar la relación entre hermanos y llevarla por diferentes caminos mientras intentan llegar a su destino. Algunos podrán definirla como una versión masculina de Frozen, pero aunque posee algunos ingredientes de esta exitosa cinta, cuenta con una historia muy diferente.

Un regalo especial dejado por su padre para que fuera entregado en su cumpleaños número 16 al personaje principal, Ian (Tom Holland),  lo va a llevar junto a su hermano mayor Barley (Chris Pratt) a embarcarse en una aventura tipo road trip, siguiendo unas claves que les permitirían compartir nuevamente con su padre por un día. 

Estos jóvenes harán lo imposible, desde desafiar las autoridades,  desobedecer a su madre (Julia Louise-Dreyfuss) hasta enfrentar a otras criaturas en esta travesía que los llevará al autodescubrimiento, y  reconocerán que poseen más cosas en común que los une como familia. Ian,  el típico arquetipo de muchas películas animadas,  pasará de ser un tipo introvertido a reconocer su lugar en el mundo y la importancia de los seres que nos rodean, mientras comienza a manifestar poderes que no sabía que poseía. A su vez,  la comedia recaerá en su hermano Barley,  quien, de manera enérgica, se proyecta como el de las grandes ideas y cuyo conocimiento en videojuegos y cultura popular serán su guía en este viaje, mientras sirve de apoyo a su hermano, ayudándolo a controlar sus nuevos poderes.

Como es de esperarse,  Pixar crea un universo de escala masiva desarrollando una sociedad que integra diferentes criaturas míticas: elfos, centauros, duendes, cíclopes, donde todas conviven armoniosamente,  algo ya tratado por Disney en la divertida cinta Zootopia.   

El estudio, que no deja de sorprender con su ingenio técnico, inserta temáticas relevantes, como el impacto de la tecnología en la vida cotidiana y la importancia de proteger los legados del pasado.  El filme no presenta mucha novedad en su historia, al tomar prestada ideas de cintas ochentosas como Weekend at Bernies, Indiana Jones y hasta The Goonies, pero funciona en gran medida por su fantástico despliegue visual, la incesante acción que mueve la trama principal sobre cómo estos jóvenes tienen que lidiar con la pérdida de su padre a una edad temprana y un sentido del humor que conectará con todo tipo de audiencia,  alivianando el duro tema del duelo.    

La dirección de Dan Scanlon, con previa experiencia con criaturas animadas (Monsters University),  logra insertar efectivamente, en personajes secundarios,  divertidas criaturas que adornarán con múltiples risas la historia: un centauro policía enamorado de la madre de los jóvenes,  unas pequeñas hadas integrantes de una violenta ganga y una poderosa manticora (Octavia Spencer). 

Otro de los grandes aciertos de esta propuesta recae en la diversidad y la representación que, últimamente, Disney ha venido abrazando e integrando en sus productos.   En resumen, todas estas piezas encajan perfectamente y sirven con el objetivo principal mover la historia hacia su conmovedora resolución.  Onward es una divertida aventura que te sacara risas y lágrimas en igual proporción.

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