1917: deslumbrante filme sobre la guerra

La película galardonada por los Golden Globes estrena hoy en Puerto Rico

Por Felix Caraballo

El director Sam Mendes (Jarhead, Skyfall, Spectre) regresa al campo de batalla con 1917, una propuesta que estrena hoy y que coloca en el centro de la acción a un par de jóvenes soldados que tienen como misión cruzar territorio enemigo para informar sobre una emboscada por parte de los alemanes que pondría en riesgo la vida de 1,600 soldados británicos y aliados, durante la primera guerra mundial.

La cinta, que obtuvo el pasado domingo los máximos galardones en los Golden Globes como Mejor Película Drama y Mejor Director, cuenta con una simple historia que da pie a una de las más deslumbrantes épicas bélicas de las últimas décadas, que sin duda contiene los ingredientes para entrar en las listas de las mejores películas de guerra de la historia.

No se podrán evitar las comparaciones con la cinta Dunkirk (2017), de Christopher Nolan,  porque ambas cintas presentan un momento en la historia filmado con una precisión técnica que merece toda la admiración hacia sus realizadores. De la mano del galardonado cinematógrafo Roger Deakins (No Country for Old Men, Skyfall, Blade Runner 2049),  el director tomó cámara en mano y, luego de intensos meses de ensayos, acompañaron la travesía de estos jóvenes logrando un impresionante efecto de un sincronizado tiro continuo durante la mayoría del filme,  mientras que en el filme de Nolan, este logra insertarnos en tres líneas de tiempo diferentes desde perspectivas diferentes (aire, mar y tierra).  La arriesgada propuesta visual de 1917 se registra como una experiencia visceral que coloca al espectador en el centro de los horrores de la guerra desde la escena inicial.

Mendes, quien escribe su primera cinta inspirado en las vivencias de su abuelo como mensajero en la guerra, no pierde el tiempo en poner el pie en el acelerador, cuando en los primeros minutos se les entrega la misión a sus protagonistas, que tienen solo horas para lograr su objetivo. Los soldados Blake (Dean Charles Chapman) —un joven soldado con poca experiencia seleccionado estratégicamente, por su superior, interpretado por Colin Firth, quien conocía del deseo de Blake de salvar a su hermano— y Schofield (George McKay) —un poco más experimentado, que se inserta en la misión para proteger a su joven amigo— logran transmitir el terror y la angustia de poner en riesgo su vida ante la incertidumbre de las circunstancias a su alrededor.  Ambos actores, acertadamente escogidos, se insertan de tal manera en sus roles que nos hacen creer que son soldados reales.  Además de Firth, otros grandes actores que participan en limitadas secuencias son Benedict Cumberbatch y Mark Strong.

Uno de los pocos problemas que presenta la cinta proviene precisamente de las intenciones del director de provocar un tiro continuo,  ya que, por momentos, causa la impresión de que nos encontramos frente a un juego de video de guerra.  Sin embargo, este tropiezo pasa a un segundo plano gracias a los cambios de escenarios que enfrentan los protagonistas, lo que les permite profundizar en sus emociones y nivelar un poco la ansiedad causada por la incesante acción.

Por otra parte, esta proeza técnica, a su vez, provoca que nos mantengamos junto a estos soldados y nos sumerjamos literalmente en los confines más aterradores de un conflicto de esta magnitud,  donde entre cadáveres, poblados destruidos, explosivos, una imponente musicalización del legendario Thomas Newman y un invisible enemigo, solo tengamos como objetivo sobrevivir. Esta obra del director de American Beauty y Road to Perdition está diseñada con tanta destreza cinematográfica que se traduce en una gratificante experiencia, recomendada para ser apreciada en la pantalla más grande posible.

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