Actrices salvan el drama criminal "The Kitchen"

Las actrices Melissa McCarthy, Tiffany Haddish y Elisabeth Moss interpretan a tres amas de casa

Por Félix Caraballo

De Vértigo, división de DC Comics que publica historias orientadas a un público más adulto, y responsable de las novelas gráficas Constantine, V For Vendetta, A History of Violence y The Losers, que, finalmente fueron adaptadas con éxito a la pantalla grande,  nos llega esta semana la versión cinematográfica The Kitchen.

La nominada al Oscar Melissa McCarthy (Can You Ever Forgive Me?), Tiffany Haddish (Girls Trip) y Elisabeth Moss (The Handmaiden´s Tale) interpretan a tres amas de casa, cuyos maridos, unos mafiosos irlandeses, son enviados a prisión por el FBI.  Al ver sus finanzas comprometidas, estas damas asumen las riendas de los negocios ilícitos de sus esposos, demostrando una habilidad inesperada para estos asuntos.

La premisa de la cinta, que se desarrolla en el Hell´s Kitchen de 1978, barrio neoyorkino conocido para las décadas sesenta y setenta por ser habitado en su mayoría por irlandeses-americanos de escasos recursos,  resulta interesante en tiempos cuando el debate de géneros, las clases sociales, la gentrificación y el racismo toman importante relevancia en el discurso sociopolítico actual.  Aunque estos temas quedan plasmados en la propuesta,  pasan a un segundo plano para concentrarse en las motivaciones personales de las figuras centrales,  distanciándose de lo que se presentó el año pasado en la genial Widows, con premisas similares, pero que supo equilibrar adecuadamente todas las temáticas.

En esta propuesta, la narrativa logra manejar eficientemente la inexperiencia de estas mujeres, que es puesta a prueba en un terreno criminal dominado por hombres misóginos,  que, a su vez, son presentados de manera caricaturesca. Uno de los desaciertos de la cinta es resumir la repentina transformación de nuestras protagonistas en un montaje musical,  evolución que merecía más minutos en pantalla.   

Algunas de las historias se presentan de manera precipitada provocando que no registren como genuinas ante el espectador,  como es el caso del personaje de Elizabeth Moss, cuyo viaje personal va de 0 a 100 en poco tiempo,  resultando poco creíble su transformación.

Tiffany Haddish logra convencer como la esposa sometida en una relación birracial, que, de repente, se ve cumpliendo su deseo mientras se embriaga con la vida criminal que llevaba su esposo.  El personaje de Melissa McCarthy  es el que muestra un ápice de humanidad y moral gracias a la relación con sus hijos y el rechazo de su padre a su nuevo comportamiento.

Las ambiciones de Andrea Berloff (guionista de Straight Outta Compton) de plasmar en su primera cinta como directora, las dinámicas sociales, el nacimiento de un nuevo feminismo y la inequidad de género se quedan a medias por las inconsistencias en el ritmo del guion que cierran con un accidentado final,  evitando poder elevar el material a un nivel memorable.  Algunas de las virtudes del filme son la dirección artística y la música que aportan favorablemente al desarrollo de la trama y nos transporta de manera efectiva a la época.

Sin embargo, aun con un primer acto apresurado, y un abrupto cierre,  la experiencia no se ve afectada adversamente gracias a las actuaciones de las principales figuras como unas antiheroínas empoderadas en este drama criminal, que, como toda cocina, tiene sus momentos calientes y algunos fríos.

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