Inspirador filme sobre el poder del amor y la oración

La cinta se beneficia de sólidas interpretaciones en manos del elenco central, particularmente el joven puertorriqueño Marcel Ruiz

Por Félix Caraballo

Para mediados del siglo pasado,  las grandes casas productoras se aprovechaban del fervor religioso en las masas para filmar películas con mensajes cristianos en su narrativa. De ahí surgieron proyectos como The Ten Commandments, The Robe y Ben Hur, protagonizadas por grandes figuras de la época. 

No es hasta 2004 que el fenómeno de The Passion of the Christ reabrió una puerta para que los estudios reconocieran el poder taquillero de este grupo demográfico,  que obligó a desarrollar proyectos con significativos presupuestos contratando a actores de renombre, para no solo alcanzar a un público religioso,  sino expandir su acercamiento a todo tipo de público. 

Hoy llega a nuestras pantallas una propuesta de 20th Century Fox que ha continuado esta exitosa tendencia de cintas como Miracles from Heaven, God´s Not Dead y Courageous, entre otras, que cuentan con moderada factura y han generado buenos ingresos. 

Breakthrough presenta la inspiradora historia basada en la vida real sobre un adolescente que cae en un río helado mientras jugaba con unos amigos y queda sumergido en las gélidas aguas por más de 15 minutos.  Son la inquebrantable fe y el amor de su madre lo que va a regresarle la vida al cuerpo del joven. Su poderosa convicción cristiana va a provocar que una comunidad, junto al apoyo de su iglesia, se unan en oración para enfrentar el complicado camino a la recuperación.  Chrissy Metz (This Is Us), en una excelente interpretación que estrujara el corazón al más duro,  personifica a una madre que se niega a rendirse, y junto a su esposo (Josh Lucas) y el pastor de su iglesia (Topher Grace), quitan del medio todo obstáculo para ayudar al joven. 

 

La cinta se beneficia de sólidas interpretaciones en manos del elenco central, particularmente el joven puertorriqueño Marcel Ruiz (One Day at a Time),  quien se adentra en la piel de John Smith de forma convincente como un adolescente que tiene sus traumas y trata de canalizarlos en el baloncesto y desafiando a sus padres. 

El guion tropieza en algunos momentos dejando algunas de las historias paralelas incompletas, como la del bombero rescatista (Mike Colter) que saca del agua al joven y a quien este evento le provoca una crisis de fe; y los traumas de John, que son abandonados una vez queda preso de su cuerpo luego del accidente.  Sin entrar en el debate de religión versus ciencia,  el “milagro” es explicado por el médico especialista (Dennis Haysbert) en una conmovedora interpretación, y quien claramente representa la postura médico-científica, mientras que el poder del amor y la fe queda representado en los familiares y amigos de John.    

Una de las fallas de esta cinta, que se repite en las cintas de este subgénero, es un predecible final que intenta manipular al espectador con el acostumbrado discurso cristiano. Sin embargo,  resulta irresistible sucumbir ante la buena intención de sus realizadores de presentar una conmovedora historia que, aunque centrada en la fe cristiana,  empujará a escépticos y creyentes a reflexionar sobre la fragilidad de la vida y el poder del amor y la familia.

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