Bebe asegura que el reguetón no es tan sencillo como parece

La cantautora se dio a conocer ampliamente en 2004 con el tema "Malo".

Por EFE

Ganas de música que vaya menos hacia adentro, probar estilos nuevos y relacionarse con gente del mundo, “porque de lo contrario la vida es muy aburrida”, es lo que proyecta la cantante española Bebe, que esta noche se presenta en un concierto en Puerto Rico.

La cantautora, que se dio a conocer ampliamente en 2004 con los temas “Malo”, “Siempre te quedarás” y “Ella”, y que al año siguiente estaba recibiendo un Grammy Latino en el apartado de Artista Revelación, se confiesa enemiga de las etiquetas.

“No hago solo temas sociales. Yo hablo de todo”, dijo en una entrevista con Efe cuando acababa de bajarse de un avión procedente de Nueva York y se disponía a enfilar hacia el teatro Fillmore de Miami Beach, donde repasará sus cuatro álbumes pero sobre todo el más reciente, “Cambio de piel” (2016).

“En muchas canciones aparece el tema social porque al fin y al cabo una vive en este mundo, pero a la vuelta del tiempo me apetece hacer o mezclar música digamos más lúdica”, subrayó para redondear esa idea muy suya de no quedarse quieta.
María Nieves Rebolledo Vila, a quien su familia puso de mote “Bebe” y se le ha quedado, acaba de entrar hace poco en el mundo del reguetón con el tema “La consulta”, flanqueada por su compatriota Rasel y por el dominicano Xantos.
Bebe asegura que el reguetón no es tan sencillo como parece.

“He estado dos años estudiando reguetón, como quien se pone a estudiar los palos del flamenco o los giros del rock and roll. Tiene sus reglas, sus maneras de hacerlo y solo lo hacen bien los latinos”, ahonda.

“El video clip de ‘La consulta’ es muy divertido”, afirma esta mujer nacida en Valencia en 1978 pero criada en Extremadura que figura entre las más importantes voces del pop español de la última década.

“A Xantos lo veré en Puerto Rico. Estamos todo el tiempo comunicados, haciendo música. Me apetece mucho meterme en este mundo; la música hay que mezclarla y este año quería hacerlo”, apuntó Bebe, madre de una niña de siete años (le puso Candela) a quien lleva a la escuela todas las mañanas con música en su coche a todo volumen.

El concierto de Miami forma tarde de una mini gira que comenzó en Nueva York esta semana y culmina en Puerto Rico este fin de semana, donde la protagonista de “Un pokito de rocanrol” (su tercer álbum) nunca se ha presentado.

“Es una gira muy breve, muy intensa y muy importante. Hace 10 años que no venía a Miami y a Puerto Rico no he ido nunca a cantar. Es como una espinita que me voy a quitar por todos los lados”, apunta Bebe y adelanta que vuelve a Miami este verano “para finiquitar unas grabaciones de cosas frescas”.

Preguntada por si se ve como una artista contracultural, Bebe no se reconoce de esa manera.
“No me veo así, sino simplemente como una cantante y compositora que no se limita a una sola cosa, que quiere probar y aprender. Lo que no me apetece es limitarme”, afirma.

Al mismo tiempo, se manifiesta asombrada del alcance que consiguió con su tema “Malo”, que habla de la violencia de hombre a mujer.

“Creo que cada vez más las mujeres tomamos más conciencia de denunciar. Lo primero es denunciar y es lo más difícil. Cuesta mucho trabajo cuando te han mermado tu personalidad y te sientes tan sola que crees que nunca vas a poder salir de allí”, manifiesta la creadora de una pieza que toca el tema e inspira rebelión.

“Nunca pensé que ‘Malo’ fuera a tener esa repercusión tan positiva. La música ayuda, por supuesto, pero tenemos todavía que ayudarnos más unas a otras”, dice.

A Bebe le agrada que la identifiquen con el flamenco, “aunque yo no estoy en ese nivel. Tengo mucha influencia, supongo, porque soy del sur y canto como hablo”, se dibuja a sí misma esta juglar a la que le gustan “las cosas fuertes; las cosas que nos emocionan” para componer a altas horas de la noche mientras su hija duerme.

De Valencia, “según diría mi madre, tengo la adoración del mar, pero poca cosa más. De Extremadura tengo todo: Extrema y dura”, concluye Bebe para casi subir a un escenario, cortando el aire en la terraza de su hotel con su larga cabellera.

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