Saudy: Mi corazón está dividido en dos mitades

La madre de Valeria y Valentina compartió con Metro la felicidad de ser madre de dos personitas que hacen con ella lo que les da la gana.

Por Lynet Santiago Túa

“Una vez uno asume la responsabilidad de convertirse en madre, desde ese momento ellos se convierten en nuestra razón de ser, en nuestro todo”.  Con estas palabras describe la animadora de Dando candela, Saudy Rivera, su rol de madre de dos hijas, Valeria, de 15 años, y Valentina, de 6 años.

Rivera reconoce que todo en su familia gira en torno a la vida de sus tesoros,  siendo sus hijas la prioridad.

“Hay diferentes clases de amores.  Yo amo a mi esposo de una forma, pero amo a mis hijas de una forma que no hay explicación. Cuando nació Valentina, el corazón se me partió en dos, porque una tiene que amarlas en partes iguales. De la misma forma que amo a Valeria así amo a Valentina”,  expresó con ternura.

La también empresaria reconoció que “todo lo que hago debe repercutir en beneficio y la felicidad de mis hijas. Todo lo que hago lo hago pensando en ellas”.

“De ellas me aprovecho por las carcajadas que me provocan. Las cuco y las induzco a hacer cosas que me provoquen la alegría y ellas se dejan”.

Entre los valores que les inculca a las hijas, enumeró “el respeto a su vida y a la vida de los demás es vital; el ser agradecido para que te ayude a echar raíces donde quiera que te plantes; que se propongan metas para lograrlas, y cada vez que alcanzan una meta lo celebramos con bombos y platillos, y, cumplida una meta, ya tienen que proponerse otra a largo plazo”.

“Lo más importante es que ellas sepan que hoy estoy, pero mi meta es prepararlas para el día en que ya no esté. Que nunca les falte nada, sobre todo por la parte emocional, que es lo más importante”.

A Valentina la describió como “posesiva”.

“Me tira y me hala como le dé la gana. Hace de mí lo que le da la gana. En cambio, Valeria me derrite. Las amo a las dos que hacen de mí lo que les da la gana”.

“Valeria es muy disciplinada, pero Valentina es todo lo contrario. Nos hace correr, nos pone a sudar, es bien fuerte, pero mami me dice que no me queje porque yo era peor. Me dejaban con mi abuela porque era tremenda”, aseguró.

La diferencia de edad entre ambas es lo que le permite disfrutar de las ocurrencias de cada una, compartió.

“Pero, cuando mamá dice que no, ‘espatillo’ la nariz y ellas saben que de ahí no pueden pasar. Esa es mi forma de demostrar que algo no me gusta. Respiro hondo y ‘espatillo’ la nariz”, relató entre risas.

A Valeria no le gustan mucho las cámaras; en cambio, a Valentina sí.

“Se la pasa haciendo como si fuera animadora, aunque dice que quiere ser bizcochera, reportera y bombera”, expresó.

No obstante, como madre también mostró su preocupación por algunas canciones agresivas que escuchan los jóvenes, como el trap.

“Valeria se sabe todas las canciones que no quiero que ella escuche. A mí me preocupa y me causa decepción el trap, porque son canciones bien agresivas. Me preocupa que los jóvenes tergiversen lo que debe ser algo tan bonito, como el sexo y el amor. No quiero que aprendan que hacer el amor es algo tan frívolo, tan hueco y tan simple como lo cantan en esas canciones. No quiero que se pierda ese respeto de algo tan bonito  como es el amor entre parejas. Les explico mucho sobre eso”, puntualizó.

 

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